Datos de la etapa:
Altitud ganada: -175 m
Ascenso total del día: 295 m (EBC) + 187 m (Gorak Shep a Pyramid)
Descenso total del día: 295 m (EBC) + 357 m (Gorak Shep a Pyramid)
Altitud máxima: 5266 m
Distancia recorrida: 7.1 km (EBC) + 3.7 (Gorak Shep a Pyramid)
Tiempo: 3h 30m (EBC) + 2h (Gorak Shep a Pyramid)
La noche fue nefasta. Yo ya había notado que la almohada era terrible al acostarme, y me costó un triunfo quedarme dormida, pero es que luego me desperté como a la 1 con un dolor de cuello y de cabeza brutal. Seguramente no fue solo culpa de la almohada, pero hasta ese momento no había tenido ningún problema con la altitud durmiendo. Después de una noche, digamos, movidita, cuando sonó la alarma a las 6 descubrí que tenía la cara y las manos hinchadas, y el dolor de cabeza no se había quitado del todo. Bajamos a desayunar y se lo explicamos al guía. Dani estaba preocupado y votó por saltarnos EBC y bajar directamente a Lobuche, pero tanto el guía como yo coincidimos en que no era problema de altitud. Decidí tomarme un ibuprofeno con el desayuno y ver cómo me sentaba, antes de tomar una decisión. El guía decía que el hinchazón es normal después pasar mucho frío, que es precisamente lo que nos había pasado la noche anterior durante una hora de viento helado en la cima de KP, y luego bajando de noche. Después de desayunar me encontraba bastante mejor, parecía que la hinchazón estaba bajando y el dolor de cabeza estaba mejor, así que decidimos seguir adelante con el plan y llegar hasta EBC. En un principio habíamos barajado la opción de llegar a Dzongla a domir ese día, para recuperar el día que nos habíamos tomado de descanso. Hay mucha gente que hace este recorrido (Gorak Shep – KP o EBC – Dzongla) en un día, porque de Gorak Shep a Dzongla es básicamente cuesta abajo, pero es un día muy largo y a principios de diciembre los días son muy cortitos, y hubiéramos llegado a Dzongla casi de noche después de un día intenso para luego madrugar mucho al día siguiente y enfrentarnos al segundo paso. Entre eso, y que yo no estaba al 100%, decidimos pasar la noche en Lobuche y tener dos días relativamente sencillos antes del segundo paso. Pero como nos había gustado tanto la Pirámide, nos dimos el capricho y decidimos dormir allí otra vez en lugar de Lobuche, así que el guía se aseguró de reservar una habitación por Whatsapp antes de salir hacia EBC.

Lingtren
Tardamos 1h 30m en llegar de Gorak Shep a EBC. El camino no es difícil, pero vas andando por el lateral de la morrena y hay zonas que son rocas enormes y se hace cansado. Llega un punto en el dejas la cresta de la morrena y tienes que bajar hacia el propio glaciar, el camino se ve bastante fácilmente. Habíamos salido pronto, y el sol no había terminado de subir, así que hicimos todo el camino en sombra y con bastante frío. La ventaja de esto fue que estuvimos solos durante la media hora que estuvimos explorando EBC, pero la luz, sobre todo al llegar, no era la mejor para las fotos. Había visto fotos y vídeos de gente que tiene que hacer cola para poder subirse a la famosa roca, y nosotros lo tuvimos todo para nosotros solos hasta que justo cuando nos marchábamos llegó el primer grupo de gente, y luego vimos muchos más según volvíamos a Gorak Shep. Pero esa gente tuvo mejor luz y seguramente mejores fotos. Así que todo depende de vuestras prioridades. Yo personalmente no recomiendo salir de Gorak Shep demasiado pronto, sobre todo si no tienes que llegar a dormir a Dzongla.

El ¿buzón? que marca el punto en el que tienes que empezar a bajar hacia el glaciar; Lingtren (izda) y Khumbutse (dcha) detrás


Khumbu Glacier


Khumbu Icefall
EBC en diciembre no es más que la famosa roca (“Everest Base Camp 5364m”) en un paisaje de escombros, rocas y hielo. No verás las famosas tiendas amarillas que dominan el paisaje en primavera, pero aún así el sitio merece una visita. Se ve muy bien la imponente Khumbu Icefall y su jungla de crevasses y seracs, que cualquiera que sepa algo de Everest y los ascensos a su cima sabe que es particularmente infame. Everest casi no se ve, solo la puntita asoma por detrás de su West Shoulder, que desde aquí parece una montaña enorme pero en realidad es la prolongación del ridge desde la cima. El Western Cwm, también llamado “Silence Valley” (cwm es valle en galés), está en lo alto de la Icefall y es un valle o circo helado en el bowl formado por Everest, Lhotse y Nuptse, por donde discurre la ruta típica de los ascensos a la cima. Estos tres picos están conectados a través de un ridge que forma un semicírculo (Nuptse – Lhotse – Everest – West Shoulder) que contiene el Western Cwm, al que solo se puede acceder a través de la Icefall, que es básicamente la apertura entre Nuptse y el West Shoulder. Lo más curioso del Western Cwm es quizás las altas temperaturas que alcanza durante el día, de hasta 35 °C, gracias al reflejo del sol en la nieve y la protección de las enormes montañas que lo rodean. El cwm no se ve desde EBC, pero no cuesta imaginárselo en lo alto de la Icefall. Hay quien, por falta de tiempo o por no querer dormir en Gorak Shep, tiene que elegir entre visitar Kala Patthar o EBC. Yo no sabría decir cuál me gustó más. Si quieres unas vistas inmejorables de Everest, Kala Patthar es sin duda la mejor opción, porque desde EBC no vas a ver mucho. Pero EBC tiene su propio encanto y llegar hasta allí es más sencillo. Lo mejor es visitar ambos

Atravesando el Khumbu Glacier para llegar a EBC. La cima de Everest se ve asomando a la derecha
Una de las cosas que más ilusión me hacía del trek era ver la Khumbu Icefall, y me hubiera gustado acercarme un poco más pero había mucha nieve y es un terreno bastante inestable. Lo último que necesitaba era caer en un crevasse… Pero en otras épocas del año cuando no hay tanta nieve, puedes acercarte bastante y ver los mamotretos de hielo con ese color azul glaciar tan peculiar. Nos tiramos media hora explorando, sin alejarnos mucho de la roca. Es un sitio mágico y verlo con las tiendas y en plena ebullición tiene que ser espectacular, aunque por lo visto los escaladores que han pagado una millonada para intentar hacer cima no quieren que los trekkers se acerquen demasiado a las tiendas por si traen el más mínimo catarro que pueda poner en peligro su ascenso, y está bastante mal visto llegar más allá de la roca en temporada alta.

La estampa típica de EBC, menos las tiendas amarillas


Khumbu Icefall y Glacier, fotos con 45 minutos de diferencia – merece la pena esperar a que el sol ilumine el hielo
La vuelta a Gorak Shep fue otra hora y media. Aunque técnicamente es un camino de bajada, en la práctica no se gana tiempo porque vas prácticamente subiendo y bajando todo el rato, sorteando rocas. Caminar por una morrena lateral es muy cansado! Llegamos a Gorak Shep muy muy contentos de haber mantenido el plan original. Nos habían permitido dejar nuestras cosas en la habitación para no tener que recoger a primera hora, algo que solo se puede hacer en temporada baja (había mencionado la cantidad de ventajas de hacer el trek en temporada baja??), así que nos fuimos a hacer la mochila mientras nos preparaban la comida. Me comí unos macarrones con queso y verdura (1450 r) que fueron una de las comidas más sabrosas de todo el trek, curiosamente en el sitio donde menos me lo esperaba. Definitivamente el Himalaya Lodge tiene muy buena comida, aunque por otro lado el pasillo huele a pis, el baño deja mucho que desear, y no hay ni un mísero lavabo para lavarse uno las manos (básicamente porque no hay agua corriente; al igual que en muchos otros sitios donde las tuberías se congelan, los baños funcionan con barriles de agua que tienen un cubito flotando que tienes que llenar de agua y verter en la taza tú mismo para “tirar de la cadena”). No se puede tener todo, sobre todo a más de 5100 m.

Volviendo hacia Gorak Shep
Después de comer volvimos a la Pirámide por el mismo camino que habíamos seguido el día anterior, y tardamos un poco menos (2h), sobre todo porque no paramos a hacer fotos. En este tramo vimos a un tipo en bici que había salido de Delhi 40 días antes y que llegaría a EBC, su destino, al día siguiente. Lo que más mérito tiene es que a partir de Lukla más que montar en la bici tenía que llevarla a cuestas, junto con su bandera y su mochila, porque gran parte del camino sencillamente no está para bicis. En ese momento me impresionó muchísimo, pero días después veríamos a otro que lo superaría con creces…

Menudo mérito
Llegamos a la Pirámide y nos dieron una habitación parecida a la anterior, calentita y soleada, pero con tres camas esta vez. Lo primero que hicimos fue darnos una buena ducha. Yo había llegado con las manos hinchadas otra vez, y con la ducha se quedaron nuevas, así que es muy posible que fuera del frío. Los lujos de la Pirámide incluyen un secador de pelo, que la otra vez no había tenido que usar pero que esta vez me vino genial. Esa noche había bastante más gente en el comedor que dos días antes. Para cenar nos dimos un homenaje: palomitas de aperitivo (1000r), rosti de patata con queso (1200r), veg cheese momo (1200r) y pizza de champiñones (1300r), regado con dos enormes termos de ginger lemon tea, todo ello incluido en el precio del upgrade. Definitivamente, el mejor sitio para dormir en Lobuche.
Después de 15 días de ascenso continuo, este sería el primer día en el que perderíamos altitud. Habíamos completado con éxito el primero de los tres tríos: los 3 campos base. El día siguiente sería muy sencillo, verde, para recuperar fuerzas antes de Cho La, el segundo paso.