Se pueden ver restos de la antigua Serdica tanto al aire libre como dentro de las estructuras cubiertas (museo). No son cuatro piedras sueltas sino una auténtica ciudad junto al metro.
El emperador Trajano la convirtió en un importante centro urbano y administrativo, y posteriormente Constantino el Grande tuvo una relación especialmente estrecha con ella. Se le atribuye la famosa frase de que “Serdica es mi Roma”.
Lo que puedes ver hoy pertenece principalmente a los siglos IV-VI d. C., aunque hay restos de épocas anteriores.
La ciudad romana estaba organizada mediante una red de calles que formaban manzanas urbanas. La más importante que puedes reconocer aquí es el decumanus maximus, la gran calle que atravesaba Serdica de este a oeste y comunicaba sus dos puertas principales, la oriental y la occidental. En el complejo del Largo se conserva un tramo de esa calle romana y, al sur de ella, un edificio residencial enorme que ocupaba prácticamente toda una insula, es decir, una manzana urbana.
En el sector de la Puerta Occidental se ha documentado incluso un sistema formado por tuberías de cerámica y alcantarillas de ladrillo situado bajo el pavimento.
Bajo el bulevar Knyaginya Maria Luiza, donde se encuentra la exposición arqueológica de la Antigua Serdica (3 euros). Aquí las excavaciones sacaron a la luz una zona de unos 6.000 m², con partes de seis calles, dos basílicas cristianas, unas termas y cinco edificios destinados a funciones residenciales, productivas y comerciales.
Los edificios residenciales son especialmente reveladores porque pertenecían a sectores acomodados de la ciudad. Algunos tenían calefacción privada y baños propios, algo que indica el nivel económico de sus propietarios. Además, estaban decorados con bastante riqueza. Entre las piezas más importantes está el llamado mosaico Felix, que se conserva íntegramente en uno de los edificios. La Casa de Félix, identificada arqueológicamente como edificio A6, era una domus de la Serdica de la Antigüedad tardía, fechada fundamentalmente en el siglo IV d. C. Está situada junto al ábside de una de las basílicas del complejo y formaba parte de ese barrio urbano en el que vivían personas de cierto nivel económico. El mosaico ocupa una sala bastante espaciosa, probablemente una estancia representativa de la vivienda. El diseño es fundamentalmente geométrico, pero tiene un elemento central muy llamativo. El pavimento está organizado en seis grandes campos o paneles, y en uno de ellos aparece un pseudo-emblema: una composición que imita el tipo de panel central que encontramos en los mosaicos romanos más lujosos.
En ese pseudo-emblema aparece una rueda en movimiento, rodeada por una corona o guirnalda de laurel. La rueda está representada mediante formas curvas que producen sensación de movimiento. Alrededor aparecen cuatro recipientes —cantharoi— de los que salen tallos, hojas y racimos de uvas.
También está escrita la palabra Félix. Está escrita en el propio mosaico con teselas de vidrio coloreado (smaltae), asociada a la composición de la rueda. Felix en latín significa “feliz”, “afortunado”, “próspero”. No sabemos con absoluta seguridad si Felix era el nombre del propietario o si la palabra funcionaba como una fórmula de buen augurio, algo parecido a desear felicidad y buena fortuna a quienes habitaban la casa.
La mayor parte del mosaico está realizada mediante opus tessellatum, es decir, con pequeñas teselas formando la superficie del mosaico, mientras que la parte más delicada del pseudo-emblema utiliza opus vermiculatum, una técnica de teselas especialmente pequeñas que permite conseguir mayor precisión en los detalles. Data del siglo IV.
La Casa de Leontius es especialmente interesante porque, a diferencia de la Casa de Félix, está relacionada con una persona concreta de enorme importancia para la Serdica cristiana: Leontius, arzobispo de Serdica a finales del siglo VI. Pero hay que hacer una precisión: la identificación de la vivienda como residencia de Leontius es una interpretación arqueológica, no una certeza absoluta.
La casa pertenece a la última gran etapa de Serdica romana y tardoantigua, cuando la ciudad ya se había convertido en un importante centro cristiano.
La casa tenía aproximadamente 600 m², según la información arqueológica publicada sobre el complejo. Esa superficie es considerable para una vivienda urbana.
Destaca la llamada basílica episcopal de Protogenes, considerada uno de los primeros grandes templos cristianos de la región. El lugar tiene una importancia enorme porque se ha relacionado con el Concilio de Serdica. Evidentemente no se ha conservado la basílica completa. Una basílica romana era básicamente un edificio longitudinal: un espacio central amplio, la nave, acompañado por espacios laterales más estrechos, y terminado en uno de sus extremos por el ábside, normalmente semicircular, donde se encontraba el espacio litúrgico principal.
En el 343, obispos procedentes de distintas partes del Imperio se reunieron en Serdica para intentar resolver la enorme crisis religiosa surgida después del Concilio de Nicea, especialmente alrededor de la cuestión del arrianismo y de la relación entre los seguidores de Arrio y los defensores de la doctrina nicena. Se cree que la reunión tuvo lugar en esta basílica.
El sistema de hypocaustum es especialmente importante: el suelo se elevaba y el aire caliente circulaba por debajo para calentar las habitaciones. En esta parte se puede ver un poco. También se puede ver junto a la Rotonda.
El museo de Arte socialista abrió el 19 de septiembre de 2011 y depende de la Galería Nacional de Bulgaria. Su creación fue controvertida porque inicialmente se propuso llamarlo "Museo del Arte Totalitario", pero finalmente se optó por el nombre más neutral de "Museo del Arte Socialista".
La idea surgió porque, tras la caída del comunismo en 1989, Bulgaria tenía un problema enorme. Había un montón de estatuas de Lenin, monumentos a héroes comunistas, retratos de dirigentes, esculturas monumentales y pinturas propagandísticas. Muchos monumentos fueron retirados de las calles pero no se sabía qué hacer con ellos. Finalmente se decidió reunirlos en un único espacio museístico.
El museo ocupa unos 7.500 m² (en un edificio feísimo que parece una fábrica vieja y gris) y está dividido en tres partes principales.
El parque de esculturas es la parte más impactante. Aquí se concentran más de 70 esculturas monumentales procedentes de plazas, edificios públicos y avenidas de toda Bulgaria.
Se puede ver a Lenin (varias veces), Georgi Dimitrov, Todor Zhivkov, partisanos, obreros, campesinos, soldados soviéticos y alegorías de la revolución socialista.
Entre las piezas más famosas está el enorme Lenin que se levantaba en el Largo de Sofía, donde hoy se encuentra la estatua de Santa Sofía.
La gran estrella roja de cinco puntas que coronaba la Casa del Partido Comunista de Sofía fue trasladada al museo y se expone en el exterior.
Hay una sala de vídeo, donde se compran las entradas (al extraño precio de 4,09 euros) y se pueden ver vídeos propagandísticos, muchos de ellos sobre Dimitrov, vivo y muerto. Georgi Dimitrov (1882-1949) es probablemente la figura política más importante de la Bulgaria comunista y una de las personalidades búlgaras más conocidas del siglo XX. El líder y maestro, se repite mucho en esos vídeos. Su momento de mayor fama llegó en 1933, tras el incendio del Reichstag (Parlamento alemán).
Los nazis acusaron a varios comunistas de provocar el incendio, entre ellos a Dimitrov. Fue juzgado en Berlín, pero durante el proceso sorprendió a todos defendiéndose personalmente y enfrentándose públicamente a Hermann Göring, uno de los hombres más poderosos del régimen nazi. Finalmente fue absuelto. En ese momento se convirtió en un héroe antifascista.
Tras abandonar Alemania se instaló en la Unión Soviética.
Allí trabajó para la Internacional Comunista (Komintern), la organización desde la que Moscú coordinaba los partidos comunistas de numerosos países. Durante años fue una figura muy cercana a Stalin.
Tras la entrada del Ejército Rojo en Bulgaria en 1944 y la caída del antiguo régimen, Dimitrov regresó al país convertido en una figura casi legendaria.
Entre 1946 y 1949 se convirtió en el principal dirigente político de la nueva Bulgaria comunista. Y después de muerto hubo prácticamente un culto a su persona. Tras su muerte se construyó un enorme mausoleo donde su cuerpo embalsamado era exhibido al público, de forma parecida a Lenin en Moscú. Durante décadas fue uno de los lugares simbólicos más importantes del régimen comunista búlgaro.
Después de la caída del comunismo el cadáver fue enterrado y el mausoleo fue demolido en 1999. Curiosamente, la demolición fue tan difícil que hicieron falta varios intentos con explosivos porque la estructura era extremadamente sólida.
¿Fue bueno o malo?. Pues depende de quien le preguntes. Lo cierto es que en su tiempo la oposición era inexistente, debido a la gran represión, y el país, muy dependiente de la Unión soviética.
La sala de exposiciones se encuentra subiendo la escalera. En el interior se exponen retratos oficiales, pintura realista socialista, retratos de líderes comunistas y propaganda cultural del régimen.
El estilo dominante es el llamado "realismo socialista", el arte oficial de los países del bloque soviético.
Quienes critican el museo argumentan que Stalin fue responsable de millones de víctimas a través de purgas, deportaciones y represiones masivas y Mao Zedong estuvo asociado a políticas que provocaron hambrunas y persecuciones a gran escala. Exponer sus imágenes monumentales puede resultar ofensivo para algunas víctimas de los regímenes comunistas. De hecho, desde el museo en su memoria en Gori, su ciudad natal, no había visto tantas imágenes juntas de Stalin nunca. Ni en Rusia.
Todor Zhivkov fue el dirigente comunista que gobernó Bulgaria durante más tiempo que ningún otro líder en la historia moderna del país. Estuvo al frente del Partido Comunista desde 1954 y fue el hombre fuerte del régimen hasta 1989, cuando cayó el comunismo en Europa del Este. Por ese motivo también está muy presente en el museo.
Nació en 1911 en una familia campesina cerca de Sofía. Entró joven en el movimiento comunista y participó en actividades clandestinas durante los años en que el partido estaba prohibido. Tras la llegada al poder de los comunistas en 1944 fue ascendiendo rápidamente dentro del partido hasta convertirse en el líder indiscutible del país. Aunque formalmente había distintos cargos de Estado, durante décadas la figura realmente decisiva fue Zhivkov.
Gobernó Bulgaria entre aproximadamente 1954 y 1989, un período extraordinariamente largo. Durante esos años Bulgaria fue uno de los aliados más fieles de la Unión Soviética dentro del bloque comunista.
Aunque sus defensores hablan maravillas de él, durante su mandato hubo una durísima represión de la oposición, control de la prensa, vigilancia por parte de los servicios de seguridad y violaciones de derechos humanos.
Uno de los episodios más polémicos fue la campaña de asimilación forzosa contra la minoría turca búlgara en los años ochenta, durante la cual se obligó a muchas personas a abandonar sus nombres turcos tradicionales.
En noviembre de 1989, coincidiendo con la caída del Muro de Berlín y el derrumbe de los regímenes comunistas europeos, fue apartado del poder por sus propios compañeros del Partido Comunista. Murió en 1998.
El Museo Nacional de Historia de Bulgaria (Национален исторически музей), en Sofía, es uno de los museos más importantes de los Balcanes.
Está situado en el barrio de Boyana, al pie del monte Vitosha, al sur de Sofía. El edificio fue la antigua residencia gubernamental número 1 del Estado socialista búlgaro, construida en 1974, vinculada a la élite comunista (especialmente a Todor Zhivkov, líder de la Bulgaria comunista). Desde 2000 alberga el museo.
Es una enorme construcción de arquitectura socialista, con grandes espacios, mármoles, salones oficiales y vistas hacia Vitosha. Lo que más llama la atención es la escalera monumental, los techos de madera y especialmente una lámpara gigantesca. Vamos, una casa sencilla como la de todo el mundo...
La colección tiene cientos de miles de piezas y recorre unos 8.000 años de historia de las tierras búlgaras, aunque solo una parte está expuesta, como suele ocurrir.
El Tesoro de Panagyurishte es la pieza estrella. Data del siglo IV a. C. y lo que vemos son piezas de oro macizo de entre 23 y 24 quilates de más de 6 kilos de peso. Es un conjunto de vasijas rituales de oro tracias del período helenístico temprano, fechado aproximadamente entre finales del siglo IV y comienzos del siglo III a. C. Fue encontrado el 8 de diciembre de 1949 cerca de la ciudad de Panagyurishte, en el centro de Bulgaria, por tres hermanos trabajadores. Estaban excavando arcilla para una fábrica de ladrillos cuando apareció algo brillante bajo la tierra. Al retirar la arcilla encontraron las piezas colocadas juntas. Los hermanos decidieron entregarlas a las autoridades y no ocultarlas, lo que permitió conservar uno de los mayores hallazgos arqueológicos de Bulgaria.
Está relacionado con la aristocracia tracia y suele asociarse al mundo de los reyes odrisios, el mismo ambiente cultural de figuras como Seutes III, cuyo busto vimos en el Museo arqueológico.
El conjunto está formado por:
1. Una fíale (phiale)
Es un recipiente bajo, parecido a un plato o cuenco ceremonial.
Tiene varias filas de cabezas humanas en relieve; motivos vegetales; bellotas y palmetas. Las cabezas representan figuras africanas o etíopes según la interpretación tradicional. La presencia de estos rostros muestra los amplios contactos del mundo helenístico.
Probablemente servía para libaciones, es decir, ofrendas rituales de vino u otros líquidos a los dioses.
2. Ocho ritones (rhyta)
El ritón era un vaso ceremonial para beber vino. Normalmente tenía forma de cuerno y terminaba en una cabeza animal o humana.
Entre las piezas más famosas están:
- El ritón con cabeza de ciervo
Representa escenas mitológicas relacionadas con héroes griegos como Teseo y Heracles.
-El ritón con cabeza de carnero. Tiene escenas vinculadas al mundo de Dioniso, dios del vino, cuyo hogar estaba en Tracia.
- El ritón con cabeza de macho cabrío. Incluye figuras divinas como Apolo, Hera, Artemisa y Niké.
-Los ritones con forma femenina. Representan cabezas de mujeres y muestran una ejecución técnica extraordinaria.
- Una ánfora-ritón. Es una gran vasija con dos asas con figuras de centauros y una escena con guerreros. La decoración muestra a siete guerreros armados junto a una puerta ricamente adornada. Se ha interpretado como una escena relacionada con mitos heroicos o con el poder de una dinastía. Se considera la joya del conjunto.
Aunque fue hallado en territorio tracio, muchos especialistas creen que fue fabricado en talleres griegos de la costa del Egeo, especialmente relacionados con Lámpsaco (Lampsakos), una ciudad griega de Asia Menor. Algunas inscripciones de la fíale mencionan sistemas de peso asociados a esa zona. Eso sí, también se sabe que perteneció a la élite tracia. Una hipótesis muy extendida es que pudo pertenecer a un rey cercano al mundo de Seutes III.
En la cultura tracia el vino tenía una enorme importancia simbólica, relacionada con Dioniso y con la comunicación entre humanos y dioses. Es una de las mejores pruebas del nivel artístico alcanzado en la antigua Tracia, que no eran bárbaros, a diferencia de lo que pudiera parecer.
El Tesoro de Rogozen (Рогозенско съкровище) es la gran colección de plata tracia y probablemente el más impresionante de los tesoros después de Panagyurishte por cantidad.
Fue descubierto en 1985 en el pueblo de Rogozen, en el noroeste de Bulgaria.
Está formado por 165 recipientes de plata, muchos con decoración dorada. Data aproximadamente de los siglos V-IV a. C. y perteneció probablemente a una familia aristocrática o dinastía tracia.
El jinete tracio (también llamado Héroe Tracio o Caballero Tracio) es una de las imágenes más características y enigmáticas de la antigua Tracia. No representa simplemente a un guerrero a caballo: es una figura religiosa, simbólica y cultural que resume muchas ideas de los tracios sobre el poder, la muerte, la protección, la naturaleza y la relación entre los hombres y los dioses.
La imagen aparece sobre todo en relieves votivos de piedra realizados durante la época romana, aproximadamente entre los siglos I y III d. C., cuando Tracia ya formaba parte del Imperio romano.
La escena suele repetirse: un jinete masculino montado a caballo avanza generalmente hacia la derecha. A veces lleva una lanza. Delante aparece un altar, un árbol, un templo o una figura sagrada y suele aparecer un perro acompañando al caballo. En algunos casos aparece un jabalí u otro animal cazado (un león, por ejemplo, como en el Caballero de Madara).
El jinete tracio no representa necesariamente a un personaje histórico concreto. Los antiguos tracios tenían una tradición muy fuerte del héroe: un hombre extraordinario que, tras su muerte, podía adquirir una dimensión divina. El jinete era una especie de mediador entre mundos: entre los humanos y los dioses; entre la vida y la muerte; entre la tierra salvaje y el mundo civilizado.
El caballo simbolizaba movimiento, tránsito y poder. Para los tracios el caballo era un símbolo fundamental.
Tracia era famosa en la Antigüedad por sus jinetes. Los autores griegos describían a los tracios como excelentes guerreros a caballo, y su aristocracia estaba estrechamente ligada al dominio ecuestre. Un guerrero a caballo era pues la viva imagen del poder militar. Pero también era símbolo de prestigio social y un medio para trasladarse entre mundos.
El perro es el protector y guía en ese otro mundo. El jabalí representa la fuerza de la naturaleza salvaje y también la caza ritual, una actividad asociada a la aristocracia guerrera. La escena completa recuerda una cacería sagrada, donde la caza no es solo deporte, sino una prueba de valor y una forma de contacto con lo divino.
Muchas veces la imagen se encuentra en tumbas o estelas funerarias. El héroe a caballo era una figura que podía acompañar al alma en su viaje.
En la tercera planta encontramos por un lado historia del siglo XX y por otro ropa tradicional de distintas regiones de Bulgaria.
La entrada cuesta algo más de 7 euros. Luego puedes relajarte en el jardín, con la montaña como su extensión, tomando algo en la cafetería exterior. Yo escogí una Fanta de uva que tenía sabor a gominola.
Creo que el museo, pese a su distancia del centro, es una visita imprescindible, principalmente para completar el conocimiento sobre los tracios. Vale la pena leer también la información sobre otros períodos históricos (el Segundo Imperio búlgaro- principalmente antes de ir a Veliko Tarnovo-; el tiempo bajo control otomano, el Levantamiento de abril de 1876, etc).
Especialmente interesante resulta ver cómo era la Bulgaria que estaba bajo el poder del Imperio otomano.
Los búlgaros eran considerados súbditos cristianos ortodoxos del sultán dentro del sistema otomano. No formaban parte de la élite gobernante, que era mayoritariamente musulmana, y estaban integrados en el llamado "millet ortodoxo", dirigido espiritualmente por el Patriarcado de Constantinopla.
La mayoría de la población era campesina y vivía en aldeas. Los campesinos cultivaban tierras pertenecientes al Estado otomano o a terratenientes que recibían ingresos de esas tierras a cambio de servicio militar o administrativo. Los cristianos debían pagar impuestos específicos que no afectaban a los musulmanes, entre ellos la capitación o impuesto personal para los no musulmanes. Además, existían tributos sobre la producción agrícola y otras actividades económicas.
Uno de los aspectos más recordados en la memoria histórica búlgara es el sistema conocido como devşirme, mediante el cual algunos niños cristianos eran reclutados para servir al Estado otomano, especialmente en el cuerpo de jenízaros. Sin embargo, su aplicación fue irregular según las épocas y regiones.
La Iglesia ortodoxa búlgara perdió gran parte de su autonomía tras la conquista otomana. No obstante, la religión cristiana sobrevivió y siguió siendo un elemento fundamental de la identidad búlgara.
Aunque hubo una fuerte influencia cultural griega a través del Patriarcado de Constantinopla, la lengua y las tradiciones búlgaras se conservaron en las comunidades rurales, los monasterios y algunas escuelas religiosas.
La vida cotidiana de la mayoría de los búlgaros estaba centrada en la agricultura, la ganadería y el comercio local. Muchas ciudades búlgaras participaron en las redes comerciales del Imperio otomano, que abarcaba desde los Balcanes hasta Oriente Medio y el norte de África.
Para muchos campesinos, el dominio otomano significaba tanto cargas fiscales importantes como una cierta estabilidad política, ya que el imperio mantenía el orden y protegía las rutas comerciales.
A finales del siglo XVIII y durante el XIX surgió el llamado Renacimiento Nacional Búlgaro. Intelectuales, comerciantes, maestros y religiosos impulsaron la recuperación de la lengua búlgara, la creación de escuelas y la reivindicación de una iglesia nacional independiente.
Este movimiento desembocó en un creciente nacionalismo búlgaro y en diversas revueltas contra el poder otomano, culminando con la Guerra ruso-turca de 1877-1878 y la restauración de un Estado búlgaro autónomo.
El nombre del Bazar de las Mujeres procede de la época otomana. Tradicionalmente, las mujeres de los alrededores acudían a vender allí los productos que producían en sus casas o pequeñas explotaciones: frutas, verduras, quesos, huevos, pan, miel, conservas y otros alimentos. De ahí el nombre de Zhenski Pazar, literalmente «Mercado de las Mujeres». Evidentemente ahora compran y venden hombres y mujeres.
Está formado por una calle peatonal con muchos puestos a ambos lados, algunos bajo estructuras cubiertas. Venden principalmente frutas y verduras aunque también se venden otros productos.
Nosotros fuimos por la tarde, cuando casi todo estaba cerrado, y no vimos propiamente el ambiente que debe haber por la mañana. Sí que vi que el precio de frutas y hortalizas no es tan distinto al de Barcelona.
El mercado está muy cerca del Puente de los leones y de la Sinagoga.