Desayunamos en la terraza del apartamento y cogimos uber al centro. Hacía mucho calor, cerca de 38 grados e hicimos un walking tour por la mañana con una guía local llamada Sara con civitatis, nos encantó. Al acabar tomamos un helado en la famosa heladería Pepino, los tres que comimos nos encantaron pero el helado de algarroba e higo es la especialidad local y es delicioso.
Continuamos conociendo la zona y comimos en Presa (cevapi y burguers, correcto por 60€ aprox) Todo el centro está lleno de restaurantes y tiendas para turistas.
Por la tarde contratamos una excursión privada en furgón para subir al famoso mirador del restaurante Panorama y sacar unas fotos(40€).
Pensábamos ver las murallas de Dubrovnik a las 18:00 tal y como nos aconsejó la guía pero nos cayó un tormentón y se anuló; lo dejamos para la próxima visita; así que paseamos hasta coger un uber al apartamento. Tomamos un vino en la terraza y fuimos a cenar a Fingerlickers. Buenas frituras y cervezas artesanas, repetimos varias frituras. (50 € aprox) Paseamos por el lujoso puerto de Lapad y a la cama.
Un apunte es que en Dubrovnik el agua de las fuentes sale muy muy fría y está buenísima. Los recuerdos son carísimos.