Nuestra tercera jornada en Georgia, incluía las visitas del Monumento de las Crónicas de Georgia, el Monasterio de Jvari y la ciudad antigua de Miskheta. Poco más de 50 kilómetros de carretera (solo ida), pero que parecen muchos más por el tráfico a la entrada y salida de Tiflis.
Perfil del itinerario de la jornada según Google Maps.
Monumento de las Crónicas de Georgia.
Situado en el monte Keeni, a unos 10 kilómetros del centro de Tiflis, el Monumento de las Crónicas Georgianas, de estilo brutalista, fue diseñado por el arquitecto y escultor georgiano Zurab Tsereteli, autor igualmente de otras obras icónicas como la columnata de la Plaza de la Libertad de Tiflis y el monumento a la Amistad de los pueblos de Rusia y Georgia, en la Carretera Miliar Georgiana. Las obras comenzaron en 1985, aún en la época soviética, y continuaron hasta 2003, si bien quedó sin terminar.

Denominado por algunos “el Stonehenge georgiano” por sus gigantescos monolitos de piedra y bronce, se hizo para conmemorar los 3.000 años de historia de Georgia y los dos milenios de cristianismo en el país. El acceso es gratuito, está abierto las veinticuatro horas del día y suele haber bastante afluencia de turistas, así que mejor ir temprano.

Tras subir una escalinata, se alcanza el lugar donde están los 16 pilares gigantescos que miden entre 30 y 35 metros de altura, que pretenden ser un compendio escultórico de la historia de Georgia.

En la parte inferior de los monolitos, aparecen escenas y pasajes bíblicos de la vida de Jesús. En el centro, están representados los reyes y reinas de Georgia (destacando la famosa reina Tamar), así como varios héroes y poetas nacionales. En el nivel superior, hay escenas mitológicas, de tradiciones locales y la vida medieval del país.

Hay miradores alrededor de los monolitos y al lado está la pequeña Iglesia de la Anunciación, en cuyo exterior hay paneles de bronce donde aparecen diversos templos georgianos. Estaba cerrada, así que no pudimos ver el interior.




Desde la elevada posición del Monumento, se divisa el llamado Mar de Tiflis, el mayor embalse de la capital, de donde se abastece de agua.

También me parecieron interesantes las vistas que se contemplan de los antiguos barrios obreros de Tiflis, con las chimeneas de las viejas fábricas y los enormes bloques de pisos de construcción soviética que hoy en día están muy deteriorados, lo que comprobamos al pasar cerca, circulando por la carretera.


