Esta etapa es una etapa fuera de tiempo, no transcurre un lunes o un jueves, no es del día 15 o del 20, esta etapa es una etapa “in itinere”, que en este viaje de eso ha habido mucho.
Normalmente, cada día tenía uno o varios objetivos a visitar y muchos kilómetros de recorrido en coche. Pues bien, esta etapa va a relatar cómo podemos aprovechar esos muchos kilómetros y muchas horas en el coche durante los cuales vemos paisajes, ciudades, gentes, animales, carteles, etc., que nos dan mucha información sobre el país.
Cuando voy en el coche me gusta pegar mi nariz al cristal de la ventanilla y observar todo lo que veo y, como en este viaje iba en el asiento delantero, la oportunidad de ver el panorama se incrementó considerablemente.
Aparte de los paisajes y del tráfico fueron muchas las cosas que me llamaron la atención y aquí las voy a relatar sin orden ni concierto, tal cual me surjan.

En India, especialmente aquí en Tamil Nadu, la religiosidad forma parte de la vida o la vida es parte de la religión, no se como expresarlo. Hay templos por todas partes, enormes y minúsculos, famosos e ignorados, públicos y privados, antiguos y modernos. Templos por todas partes, como este pequeño templo que pude ver en una ciudad.

Y es solo un ejemplo porque en Kerala sigue habiendo templos por doquier, aunque allí se diversifican y los hay hindúes, musulmanes, ortodoxos, católicos, protestantes, de cualquier religión que uno pueda imaginarse.
Durante los viajes pude observar que hay mucho interés por la educación pues por todas partes se veían carteles anunciando escuelas de educación primaria y de secundaria y muchos anuncios de escuelas de ingeniería y de informática y hasta de arte vi algunos.
Se ven muchos complejos educativos en grandes extensiones de terreno con edificios rodeados de jardines y, en Kerala, muchos de estos centros estaban dirigidos por órdenes religiosas tanto católicas como protestantes. A las horas de entrada y salida de los colegios las carreteras se llenan de autobuses amarillos que trasladan a los niños a sus lugares de origen. Y también se ven filas de niños, los mayorcitos llevando de la mano a los pequeños que se dirigen hacia los centros educativos. Y colas de niños esperando al autobús con padres o madres, según el caso. Nuestro conductor, que era de Kerala nos explicó que allí, como en el resto del país, la educación es obligatoria y gratuita en algunas etapas y que una de las razones de la prosperidad del estado de Kerala es la calidad de sus ingenieros informáticos, famosos en todo el país y que, muchos de ellos, trabajan desde casa.
Y el viaje te permite ver el tejido comercial mas elemental, el de los puestos a pie de carretera, en donde los agricultores venden sus productos directamente al consumidor con pirámides, perfectamente formadas, de piñas recién cosechadas, frutas de todo tipo (mangos no, que no es la época), verduras y el ingenio natural que te vende te o café caliente en pequeños puestos.
Y los “restaurantes” de carretera, desde carros en el arcén donde venden unos, zumos y agua, otros, te y café (¿Dónde demonios hervirán el agua?, ¿Con hornillos de butano?
Y perros por todos lados, pero no perros famélicos y asustadizos como en Rajastan, sino perros bien alimentados, sueltos, pero con su collar, indicando que el animal tiene dueño. Perros en las calles de los pueblos y ciudades pero, también, junto a los puestos antedichos.
Y puedes ver el trabajo agrícola, que de otra forma es imposible, con agricultores llevando una yunta de bueyes o con tractores, que de todo vi.

Y, en las ciudades por las que pasábamos, me fijé en las tiendas normales, las que usan los hindúes, tiendas de saris con vivos colores y que no eran de seda ni de algodón, como los que nos ofrecen a los turistas, de camisas para hombres horteras a mas no poder con estampados asombrosos, y tienduchas escondidas en sótanos, y talleres mecánicos en un sombrajo, etc., etc., etc.

Y agencias matrimoniales, que deben ser muy usadas pues no vi una ni dos, sino un montón, ofreciendo sus servicios desde grandes carteles expuestos en las calles. Al parecer funcionan como las webs de citas, pero en serio. Allí tienen un surtido de mujeres y de hombres que quieren casarse y buscan determinadas cualidades en el otro y, lógicamente, también ofrecen las suyas y las agencias criban ambas peticiones y conciertan citas para que se conozcan y así llegar a un matrimonio, que es su meta. Y funcionan, que me he informado.
Y se pueden ver las casas de los ricos y de los pobres y de los menos pobres. Y como son ambas casas, tamaños, colores, jardines (cuando los hay), los altares que se encuentran a la entrada, etc.,

Y, cosa curiosa, también había muchos anuncios de hospitales, pero estos hospitales estaban especializados: hospital de corazón, hospital para enfermedades pulmonares, hospital ginecológico, etc. Y, a veces pasamos junto a alguno de estos hospitales y se veían las habitaciones desde la calle, tampoco es que me pudiera fijar bien, ya sabéis, vamos en coche.
Y así, me fijé en que Tamil Nadu y Kerala son dos mundos opuestos, aunque lindantes: Tamil es pobre, Kerala es rica; Tamil es sucia, Kerala tiene sus calles limpias. En Kerala los camiones de la basura pasan antes del amanecer y los barrenderos barren las calles, en Tamil parece que desconocen la existencia tanto de camiones como de barrenderos. En Tamil el vehículo habitual es la moto, en Kerala las familias suelen tener dos coches. En Tamil las casas están apiñadas, en Kerala hay muchísimas casas tipo chalet con jardín y bien cuidadas. Tamil es árida y polvorienta, Kerala es verde y montañosa. En Tamil se adora a Shiva, en Kerala hay muchísimo musulmán, pero también muchas iglesias cristianas de todo tipo. En Tamil se habla tamil en vez de hindi y en Kerala se habla hindi e inglés. Kerala es comunista (al menos lo era cuando nosotros estuvimos allí), Tamil no. Los tamiles son, mayoritariamente vegetarianos, los de Kerala no (y que conste que no tengo nada en contra del vegetarianismo, yo lo he sido muchos años)

Nuestro conductor que, como os he contado, es de Kerala, nos explicó que Kerala es un estado rico y que debe su riqueza a varios factores, el principal es la pesca, pues aquí no son vegetarianos, así que pescan y exportan. También al turismo interior, ya que sus montañas ofrecen un magnífico lugar para el asueto y descanso de otros compatriotas y, aunque cueste creerlo, a sus informáticos, pues tienen fama en el país por lo buenos que son, sus universidades les preparan muy bien y, como trabajan desde casa principalmente, sus buenos sueldos los gastan en Kerala y eso aumenta la riqueza de este estado. Yo, personalmente, creo que también influye en esta prosperidad el que el gobierno esté en manos del partido comunista pues es bien sabido que éstos aumentan los impuesto y, si los administran bien, eso repercute en una mejor educación.