16 de enero de 2026
Llegamos a este templo bien de mañana y, lo primero que hicimos, fue ver si había algún guía local al que pudiéramos contratar para la visita y, como no fue así, pues saqué mi “chuleta” y tiramos “palante”.

Aunque había ya un templo anterior (se menciona este templo en textos del siglo VI), el templo que podemos ver en la actualidad data del siglo X, mientras gobernaba la dinastía Chola, pero ha sufrido diferentes modificaciones a lo largo de los diversos siglos, los más antiguos e importantes fueron durante los siglos XII y XIII.

En este plano se pueden ver los diversos patios, con sus correspondientes cercas, todos ellos cuadrados o rectangulares. El cuadrado más pequeño e interior corresponde a la parte más sagrada del templo y tiene dos puertas de acceso. El segundo patio, también rodeado por una cerca, tiene otras dos puertas de acceso. El tercer patio, mucho más grande tiene ya 4 puertas de acceso con 4 gopuras monumentales y alberga diversas salas así como varias estructuras para la conducción y el almacenamiento de agua, con una enorme piscina al aire libre y que nos marca el norte del conjunto. Todo ello rodeado por una cuarta muralla fuertemente fortificada.
Y, ahora, os preguntaréis ¿Por qué un templo necesita tantas murallas y fortificaciones? Pues os respondo. A principios del siglo XIV, los musulmanes del sultanato de Delhi se dedicaron a saquear todo el sur de la India y en este templo encontraron un verdadero filón: en la primera incursión se llevaron todo: esculturas, objetos de oro y plata, joyas, tablillas de cobre, TODO, así que cuando se fueron los ejércitos invasores, los que quedaron decidieron proteger el templo con una muralla. Diez años más tarde volvieron a intentarlo (los del sultanato), pero los habitantes de la zona, ya prevenidos de lo que podía suceder, enterraron los objetos de valor para que no pudieran ser robados. Esta vez los invasores se quedaron en el lugar hasta que la dinastía Vijayanarana los expulsó a finales de ese mismo siglo. Y, naturalmente, esta nueva dinastía rodeó de nuevo el templo con otra muralla y, más tarde, la siguiente dinastía se tomó la molestia de fortificarla.
Bueno, una vez explicado por qué hay tantos patios en este templo, queda la incógnita de cómo sabemos que hace más de 7 siglos alguien decidió enterrar las riquezas del templo
Este templo, levantando por los chola, está dedicado a Shiva pero no a cualquier Shiva, sino al Shiva danzante (Nataraja). Cuenta la leyenda que unos sabios, deseando ver la danza de Shiva, llegaron a este lugar e hicieron ayuno y sacrificios adorando un lingam y que Shiva, admirado de su ascetismo, tuvo a bien presentarse a ellos y realizar su danza. En el gopuram oriental hay bajorrelieves que enseñan las 108 posturas (o karanas) de la danza sagrada de Shiva y que son la base de la danza clásica hindú conocida como Bharatanatyam.

El templo ocupa una extensión de 16 hectáreas y cuenta con 9 gopuram, siendo el más antiguo de principios del siglo XII pero todas las puertas han sufrido derrumbes, modificaciones, añadidos, etc., a lo largo de los siglos por lo que los historiadores no pueden asegurar la fecha exacta de construcción de cada una de ellas.

Los diferentes gopuram están formados por enormes bloques de piedra cortados expresamente para esta función, todos ellos con unas medidas parecidas, con más de 42 metros de altura, 30 de ancho y 9 de profundidad. Estas estructuras tan altas tenían como función servir de “faro” para los visitantes, para que pudieran encontrar fácilmente el templo y, ya que tenemos esta superficie, pues la aprovechamos para contar episodios de la vida de los dioses, mediante esculturas de enorme calidad y detalle y pintadas con bellos colores.

Solo uno de los gopuram cuenta con inscripciones debajo de cada talla por lo que es difícil saber con exactitud, en los otros gopuram, qué representan o cual es el criterio seguido para poner ese relieve ahí y no otro.
Naturalmente, el templo cuenta con un sinfín de otras salas, santuarios, pequeños templos dedicados a otros dioses, estructuras para la conducción de agua, etc., etc., etc. Y también con algunas pinturas murales (frescos) del siglo XVII.

Y después de permanecer bastante tiempo en este templo, contemplando las figuras en relieve que adornan sus paredes, intentando ver con atención las esculturas de los gopuram y admirando los relieves de las posturas de Shiva Nataraja, nos marchamos de este templo, que todavía quedaban otros dos por visitar y, además, hay que comer.
También vimos un pavo real y numerosos grupos de ciervos.
Fue poco antes de entrar en la Reserva de Bandipur (Karnataka), en la que tambien...