Jueves 16 agosto 2007
Hoy nos vamos a Munich. Nuestro primer destino es el museo de la ciencia, Deutsche Museum. Llegamos sin ningún problema gracias al tomtom y aparcamos en un parking de un centro comercial cercano. Cuando llegamos hay una cola muy larga para sacar las entradas pero va bastante rápìda. Las entradas cuestan 8,50/persona pero para una familia, padres e hijos hasta 16 años, son 17 euros por lo que sacamos 2 tickets familiares. El museo es impresionante. Lo primero que vemos es el apartado de navegación donde me llama la atención un enorme submarino, seguido por el de aviación donde hay aviones de todos los tamaños,y hasta un cohete y una estación espacial. A continuación vemos el apartado de física, química, biología y farmacia, ésta ultima muy moderna. Por último nos adentramos en la mina, algo que no te puedes perder ya que parece que estés en una mina de verdad. Cuando acabamos de ver la mina eran más de las tres de la tarde, llevábamos dentro unas tres horas , y aunque nos quedaban muchísimas cosas por ver nos salimos del museo y nos fuimos hacia el centro de Munich para acabar de ver la ciudad y comer algo. Encontramos un mercadillo con puestos de salchichas y mesas con bancos al aire libre para comer. Yo me espero guardando la mesa vacía que hemos logrado encontrar, y los demás se van a pedir la comida. Justo cuando están volviendo hacia la mesa con seis platos de salchichas, una ensalada de kartoffel , otra de choucrout y varias cervezas, empieza a chispear y nos tenemos que refugiar en otra mesa bajo un árbol. Pronto deja de llover y cuando acabamos las deliciosas salchichas nos compramos una Brezen(la rosquilla que aquí sirven para acompañar la cerveza) . Con el estómago lleno nos vamos en busca del Hard Rock Café, especialmente por el interés de Elena por comprarse una camiseta. Suponemos que está por la Marienplatz que es la plaza central, por lo que nos encaminamos hacia allí. Como estamos cansados y vemos un autobús que pone Marienplatz lo cogemos para que nos lleve, pero para asegurarnos le preguntamos al chofer si este autobús nos lleva allí. El conductor nos contesta, con una media sonrisa, que la Marienplatz está a la vuelta de la esquina, y que lógicamente no vale la pena coger un bus. Nos bajamos dándole las gracias como podemos y muy avergonzados. Efectivamente, a diez pasos escasos nos encontramos con la plaza tan esperada. Mucho ambiente, ayuntamiento precioso con una parte en restauración,un carillón, pero ninguna indicación del Hard Rock Café. Decidimos preguntar a un chico que nos indica donde está. Con los dedos cruzados vamos hacia allí y efectivamente lo encontramos. Compramos la camiseta, nos tomamos unos helados y vamos hacia la catedral. En estos momentos vuelve a llover así que ,al salir de la catedral nos vamos al coche, ya que nos queda un largo camino hasta Oberperfuss. Para evitar el embotellamiento que hemos cogido esta mañana en la autopista de Innsbruck a Munich, por las obras, decidimos volver por otro camino pasando por Garmisch. De Munich a Garmisch hay una autopista y el paisaje por ahí es precioso, lleno de bosques a ambos lados de la carretera. La carretera de Garmisch a Oberperfuss, a pesar de ser una carretera de montaña, es ancha y está muy bien señalizada. El camino se nos hace más entretenido que yendo por la autopista. Esta noche cenamos en el restaurante de siempre, y nos despedimos de los simpáticos camareros.
