Miércoles 15 agosto
Después de una “dura” discusión sobre si ir a la cueva de hielo de Einserenwelt o a las minas de sal de Hallein, ya que a los dos sitios no íbamos a poder ir, nos decantamos por ir a lo que esté mas cerca: las minas de sal. Aun así están a mas de 200 km, muy cerca de Salzburgo. Cuando llegamos no hay mucha gente, a pesar de que hoy aquí es fiesta, lo que nos alegra mucho después de la cantidad de cola que hicimos ayer. Compramos los tickets (24,70euros/familia) y nada más entrar nos dieron unos pantalones y una chaqueta blanca de minero. Solo de vernos unos a otros ya nos moríamos de risa. La visita es muy divertida; primero vas en un trenecito que te adentra en la mina. Luego un rato andando en el que el guía te va informando sobre la mina en alemán e inglés y va poniendo cortos explicativos de su historia. Todo está en alemán con subtítulos ingleses e italianos. Después de un rato andando viene la parte mas divertida; los toboganes, donde en grupos de 2 o 3 personas te vas tirando por unos toboganes de madera imitando a los que utilizaban los mineros para bajar de un piso a otro. Luego cruzas un lago bajo tierra en barco, te tiras por un segundo tobogán mas largo que el primero y vuelves a ir en el trenecito que te saca después de hora y media a 10 grados de temperatura. Hay que ir abrigado porque sino al final ya notas que te vas quedando helada. Enfrente de las minas hay una recreación de un poblado celta y nos damos una vuelta por aquí.

Hemos visto que por la carretera por la que hemos venido se iba tambien al “nido del águila”, la residencia veraniega de Hitler. Cuando llegamos eran ya las 5 de la tarde y la última visita era a las 4. Nos da lástima no poder ir ya que hemos leido que para llegar hay que pasar 5 túneles y subir en un ascensor, lo cual es una obra de ingeniería muy importante para la época en la que se hizo. Luego vamos a visitar el pueblo medieval de Berchtesgaden y de ahí de vuelta al apartamento.
