Como el día 14 también daban lluvias (el Accuweather fue nuestro mejor amigo en este viaje) pero más por la mañana que por la tarde, decidimos visitar el MET (que era el único museo que teníamos en planes) por la mañana.

La verdad es que es un museo muy completo y muy ameno. Yo no soy la persona más indicada para hablar de esto porque cada día odio más los museos, te cansas el triple que pateando las calles y normalmente para ver más de lo mismo en unos que en otros. Éste por lo menos es diferente, tienes la parte egipcia que es enorme, la parte asiática, la parte americana en la que hay una réplica de una casa antigua y un largo etcétera…
Cuando salimos del museo empezaba a apretar el hambre y decidimos dirigirnos al Greenwich Village que era lo que pensábamos visitar por la tarde y comer en el Gray’s Papaya de allí. En el Gray’s repetimos otro día porque ¡estaba todo buenísimo! El primer perrito me dio miedo y lo pedí sin cebolla porque normalmente no me gusta pero probé el de mi novio que era completo y estaba muchísimo mejor, así que el segundo ya lo pedí completo. Para acompañar un zumo de piña y otro de papaya, ¡riquísimos! Lo único malo del sitio es que toca estar de pie y si estás reventado (como era el caso) no puedes sentarte a comer… fácilmente solucionable comiendo rápido (los perritos son pequeños y se comen de tres bocados) y tomando algo en el Starbuck’s que hay cruzando la plaza.


Después de reposar un rato nos dirigimos hacia Perry Street 66 porque yo por supuestísimo quería una foto delante de la casa de Carrie ¡y aquí está!

Luego tocaba ir a por el postre a Blecker Street ¿cómo no? ¡a por las cupcakes de Magnolia Bakery! Yo iba cruzando los dedos para que no hubiese mucha cola porque si no me quedaba sin ellas ¿mi novio esperando una cola kilométrica por unas magdalenas? No lo verán mis ojos… Afortunadamente, había cola pero poca así que nos quedamos. Yo quería coger 4 (hubiera cogido toda la tienda) pero mi chico me convenció de coger sólo dos, que si eran muy grandes, que si ya habíamos comido los perritos… le hice caso y menos mal porque eran bastante caras ¡pero ahí estaban! ¡y qué ricas!

Después continuamos nuestro paseo por el Village, que tengo que decir que es un barrio precioso, vimos el edificio de Friends, las Twin Peaks, la casa más antigua de la ciudad, la más estrecha… y demás sitios que nos iba diciendo la guía.
Así llegamos hasta el Soho y ya casi no llovía, como mis botas me estaban destrozando los tobillos (era como caminar todo el rato con las piernas escayoladas) empecé a fijarme en precios para comprarme unas Converse y las conseguí ¡por 30 dólares! Unos 20 euros al cambio que llevábamos…
Después de unas vueltecillas por el Soho y Tribeca, fuimos hasta el Kat’z Delicatessen donde pensábamos cenar. Es un sitio muy pintoresco, muy grande, con muchísimas mesas y las paredes llenas de famosos que han estado allí. Encima de la mesa en la que se rodó la escena de “Cuando Harry encontró a Sally” tienen un cartelito indicándolo. Aquí, como en casi todos los delis, lo más típico es el pastrami, pero yo no lo recomiendo. Podéis pedir que os lo dejen probar, a nosotros nos dieron y como estaba medio bueno pedimos el sandqwich. El problema es que el sandwich es pan con un mazacote impresionante de pastrami y claro, no es lo mismo probar un poquito que comerse eso. La tarta de queso sin embargo ¡IMPRESIONANTE! Nos encantó a los dos, pedimos la que tiene fresas por encima y estaba buenísima.

Despues de cenar ya nos fuimos al apartamento, estábamos cansadísimos.