Aunque no sea un recién llegado, os cuento nuestra vuelta completa a Islandia a finales de abril y principios de mayo del año pasado (del 26 de abril al 5 de mayo), 10 días dando la vuelta entera a la isla en sentido horario.
Volamos a Keflavík y alquilamos coche allí con Sixt, un Dacia Duster (que era lo que llevaba prácticamente todo el mundo); no nos metimos en ninguna F-Road y las carreteras estaban perfectas pese a las fechas. Cambiamos de alojamiento cada noche, sin repetir en ningún sitio.
Sobre reservas: el coche y todos los hoteles los cogimos con meses de antelación, y las actividades (ballenas, superjeep y glaciar) alrededor de un mes antes. Las termas las hicimos sobre la marcha sin problema.
Día 1 - Llegada
Aterrizamos de madrugada, así que nos quedamos a dormir al lado del aeropuerto, en
Arctic Wind (Vogar). Sencillo, limpio y con un check-in muy fácil; ideal si se llega tarde o se sale a primera hora.
Día 2 - Península de Snaefellsnes
Día completo para ver esta península, y aunque somos de madrugar y dar mucha caña, se nos hizo incluso un poco apretado, no recomendaría empezar el viaje tan fuerte.
Nuestra primera parada fue el pueblo pesquero de Borgarnes, donde dimos un pequeño paseo; no es gran cosa, pero nos pareció una parada interesante de camino a la península.
De allí, nos fuimos a
Ytri Tunga, una bahía donde suele haber focas (parking 6€ y 5-10 minutos andando); no tuvimos suerte de verlas en la playa, pero sí un grupo nadando e incluso una tumbada en una roca. Seguimos a
Búdakirkja, la famosa iglesia negra, que nos decepcionó un poco -seguramente porque nos llovió-, y es que más allá del color hay muchas otras iglesias con paisajes igual de escénicos.
Comimos en Arnarstapi, en
Stapinn, con precio aceptable para lo que es Islandia, muy buenas vistas y un fish and chips notable. Toda la costa de Arnarstapi es un paseo muy agradable entre acantilados, donde está
Gatklettur, un arco natural de lava.
Después,
Djúpalónssandur, una playa de arena volcánica muy amplia a la que se llega por un camino precioso entre rocas de lava; y el cráter
Saxhóll (10 minutos por unas escaleras, aunque pese a su fama nos pareció pequeño y nos defraudó). Nos tomamos un café en Ólafsvík, un pueblo marítimo pequeño, cuyo mayor atractivo es ver la cascada de
Baejarfoss (pegada al pueblo y con parking gratuito).
Cerramos con
Kirkjufellsfoss, que es de postal y lo es por algo, con la cascada bien cargada y la montaña de fondo (parking 8€ y 2-3 minutos andando). El resto del día fue recorrer la bonita carretera 54 (parte era sin asfaltar), por la salvaje costa norte de la península.
Dejamos las cosas en el hotel, y nos fuimos a dar un baño en
Gudrúnarlaug, un pequeño baño termal natural justo debajo de una cascada, gratuito y con caseta para cambiarse. Muchísimo encanto.
Dormimos en
The Castle (Búdardalur), unas cabañas completas, limpias y cómodas, con muy buenas vistas al fiordo. Cabe reseñar que el pueblo es muy pequeño, y no tiene ningún restaurante ni tienda (creo recordar).
Día 3 - Costa Noroeste
Día sobre todo de Ring Road, que en este tramo va jalonada de miradores muy chulos (como el
Scenic Hraun, sobre el Miklavatn, que es espectacular).
Empezamos por la bonita carretera 59 (sin asfaltar), que corta el interior de Islandia con preciosos paisajes; la primera parada fue
Kolugljúfur, un cañón precioso con una cascada al principio, a diez minutos de la carretera. Seguimos hacia la costa norte, y paramos en Glaumbaer, una curiosa granja tradicional islandesa con edificios llamativos, antes de dar un paseo por Saudárkrókur, donde nos comimos unos bocadillos.
Después de comer, paramos en la
piscina de Hofsós, que tiene unas vistas al fiordo incomparables y merece totalmente el alto para bañarse.
Tras conducir por alrededor de los fiordos (preciosos), dimos un paseo por Siglufjördur, un pueblo pesquero bastante chulo, antes de irnos al hotel, en Ólafsfjördur.
Volvimos a Siglufjördur, y cenamos en
Torgid, que fue un bluff: fuimos porque en la carta de Maps salían varios pescados y resulta que solo tienen pizzas y hamburguesas bastante normalitas, a precio totalmente islandés (26€ una hamburguesa del montón). El local sí es bonito y tiene buenas vistas al puerto.
Nos alojamos en
The Northern Comfort Inn (Ólafsfjördur), con habitaciones amplias y limpias y una cocina muy completa. El pueblo está un poco muerto, pero en 15 minutos se planta uno en Siglufjördur, que tiene restaurantes y más ambiente.
Día 4 - Akureyri y lago Mývatn
Empezamos por Akureyri, la segunda ciudad de Islandia -aunque es un pueblo grande-, donde vimos la Iglesia y dimos un paseo por el centro (tiene un par de calles bonitas); siguiendo (por la carretera 84 para ahorrarnos el peaje, vale la pena ya que es una carretera bonita) a
Godafoss, una cascada bien cargada de agua con las montañas de fondo; recomendamos el segundo parking, el que queda viniendo desde Akureyri, porque las vistas son mejores.
El resto del día lo dedicamos al lago Mývatn.
Hverir es sencillamente impresionante: en cuanto aparcas llega un olor fuerte a azufre, y caminar entre las fumarolas viendo cómo surgen es espectacular. De lo que más nos gustó de todo el norte. Subimos también al cráter de
Hverfjall, con una caminata bastante sencilla desde el aparcamiento (1000 ISK, unos 7€); no dimos la vuelta completa, pero merece la pena por el interior y por las vistas del lago.
Hofdi fue la otra gran sorpresa, un bosque muy bonito que lleva a dos miradores con vistas muy distintas del entorno.
Grjótagjá, en cambio, nos pareció prescindible: una cueva pequeña con agua al fondo, gratis y de camino, pero no pasa nada por saltarla por mucho Juego de Tronos que haya salido. Acabamos descansando en las termas de
Earth Lagoon: amplias, muy agradables, muy tranquilas y con buenas vistas al lago.
Cenamos ya en Húsavík, en
Salka, muy recomendable sobre todo por el pescado (a 35-40€ el plato, que para Islandia no está mal).
Dormimos en el
Fosshotel Húsavík, a menos de dos minutos andando de todo y con parking gratuito en la puerta.
Día 5 - Ballenas, Ásbyrgi y Dettifoss
Por la mañana hicimos el avistamiento de ballenas con
North Sailing, en un barco tradicional, y la experiencia fue de 10; la guía era una gran conocedora y el barco muy cómodo para ver bien a los animales. Comimos allí mismo en
Fish and Chips, un sitio de comida rápida con terraza y vistas al puerto, donde por unos 20€ se come muy bien y en buena cantidad.
Rumbo al este paramos en
Ásbyrgi, un cañón precioso rodeado por completo de acantilados de piedra, al que se llega por un sendero de diez minutos entre bosque. De ahí,
Dettifoss, espectacular sobre todo por la cantidad de agua que cae -es la más caudalosa de Europa-, a diez minutos andando desde un parking gratuito; y su hermana pequeña
Selfoss, a cinco minutos más y que también merece el paseo (importante aparcar en el aparcamiento del oeste, es decir, el de la carretera 862; ojo con los GPS que a veces la lían con esto). De ahí nos fuimos a
Studlagil, un precioso cañón en el que el río pasa entre paredes basálticas.
El resto del día fue bastante carretera hasta Egilsstadir, con paradas en miradores y en alguna cascada pegada a la Ring Road, como
Rjúkandi, que es imponente y tiene el parking justo al lado.
Noche en
Skipalaekur Guesthouse (Egilsstadir), con habitaciones amplias, cocina compartida muy completa y buenas vistas al lago.
Día 6 - Fiordos del este
Arrancamos conduciendo por el bonito Lago Logurinn, hasta llegar a
Hengifoss, una cascada preciosa en un marco espectacular; la caminata lleva unos 40 minutos de subida (1h20 entre ida y vuelta), pasando por
Litlanesfoss, más pequeña pero rodeada de columnas basálticas.
Cruzamos por el puerto de Öxi (donde está
Folaldafoss, que se ve desde la propia carretera) y bajamos a la costa, que es un rosario de miradores a fiordos, playas negras y faros; nosotros fuimos parando a lo largo del día en los que nos parecían bonitos. La única parada que nos pareció prescindible fue Djúpivogur, donde las esculturas de huevos del paseo marítimo (
Eggin í Gleðivík) no tienen mucho más que ver.
Cerramos el día en
Stokksnes, una zona de costa muy bonita con playa negra y dunas entre acantilados, más un poblado vikingo falso hecho como set de rodaje que resulta curioso; la entrada cuesta 1000 ISK (unos 7€) por persona, pero merece la pena.
Cenamos en
Pakkhús, un restaurante encantador de madera en el puerto de Höfn, con vistas al mar. Lo típico allí es el marisco; pedimos sopa de langostinos y bacalao y ambos muy buenos, por 7800 ISK (unos 28€ por cabeza). Lo malo es que no admiten reservas y suele estar lleno, aunque tienen abajo una especie de bar muy agradable para esperar.
Dormimos en el
Milk Factory (Höfn), a la entrada del pueblo en una zona tranquila, con habitaciones amplias y personal muy amable.
Día 7 - Costa Sur
El día grande del sureste. Empezamos visitando Jökulsárlón y
Diamond Beach. Pensábamos que iba a ser una turistada y nada más lejos: es una playa preciosa, llena de bloques de hielo, con vistas al glaciar y pegada a la laguna. Imprescindible. Seguimos camino hacia el oeste, donde hay varios miradores a glaciares, aunque al de
Fjallsjökull (muy bonito) solo iría con coche alto, porque los dos kilómetros de acceso están en bastante mal estado.
De ahí, llegamos a nuestra parada favorita de toda la zona,
Mulagljufur, y eso que es bastante desconocida (quizá parte del encanto esté ahí): una caminata de unos 45 minutos por el cañón hasta un par de miradores a una cascada y a la montaña. Un must.
Después, fuimos a
Svartifoss, que nos pareció bonita pero un poco sobrevalorada y demasiado llena de gente; se llega en 25 minutos por una ruta muy bien preparada y se puede hacer circular por el sendero S2 (1h15), cosa que recomendamos porque se ven dos cascadas más.
Ya de camino a Vík, dos paradas muy distintas:
Fjadrárgljúfur, una garganta preciosa que solo se puede recorrer desde los miradores del camino que la bordea por arriba, para proteger la flora (unos 30 minutos, totalmente recomendable); y
Eldhraun, un campo de lava kilométrico totalmente cubierto de musgo que se ve muy bien desde un mirador junto a la Ring Road con un paseíto de cinco minutos entre la lava.
Nos alojamos en el
Country Hotel Hofdabrekka, en una zona tranquila a cinco minutos de Vík, con habitaciones muy amplias, desayuno completo y -esto se agradece mucho- sauna y hot tub para cerrar el día.
Día 8 - Caminata glaciar y cascadas
Pasamos la mañana por la zona de Vík; empezando en
Víkurfjara, la playa del propio pueblo de Vík, muy tranquila y con una vista estupenda de Reynisdrangar; de donde nos fuimos a la famosa
Reynisfjara, que fue algo decepcionante: es bonita, con el acantilado y el contraste de color, pero está totalmente llena de gente y no nos pareció la playa más chula. Seguimos hacia el
faro de Dyrhólaey, que tiene vistas preciosas a la costa, y en la parte de abajo (se puede ir en coche o por un sendero de 1,5 kms) hay un mirador a Reynisfjara que nos pareció más bonito que la propia playa.
A media mañana (todas las paradas anteriores fueron realmente rápidas), hicimos la excursión al glaciar de Sólheimajökull (estuvimos algo menos de una hora sobre el glaciar). Estuvo bien, pero nos dejó algo decepcionados porque nos quedamos muy en la entrada del glaciar, y no llegamos a ver la lengua entera ni la zona sin polvo negro sobre el hielo.
Nuestro hotel estaba en Skógar, y hacía allí que nos fuimos, pasando la tarde viendo cascadas:
Kvernufoss, que es espectacular, se puede incluso ver por detrás y no hay apenas gente, porque casi todo el mundo se queda solo en Skógafoss; hay que caminar unos diez minutos por un sendero muy bonito entre montañas. Y
Skógafoss, alta y con mucha agua, se puede recorrer hasta justo debajo por un caminito a la derecha (con chubasquero), y es totalmente espectacular.
Como aún nos quedaba día, nos acercamos a tomar un café al pintoresco Skálakot Hotel, rematando la tarde con otras dos cascadas:
Seljalandsfoss, espectacular y de las pocas que se pueden recorrer 360 grados dando la vuelta por detrás; está bastante llena, pero es imprescindible en el sur; y
Gljúfrafoss, a cinco minutos andando, muy distinta, porque hay que atravesar un cañón estrecho saltando de piedra en piedra y se ve totalmente encajonada entre rocas.
Cenamos en el
Skogafoss Bistro Bar, muy normalito: precios de buen restaurante islandés con una calidad un par de niveles por debajo, aunque atienden muy rápido.
Nos quedamos en el
Hotel Skogar, sencillo pero suficiente para una noche, con un pequeño hot tub detrás y a un paseo andando de la cascada. Nos pareció un buen plan, y es que después de cenar nos acercamos a Skógafoss y la vimos al atardecer y casi solos, una experiencia totalmente distinta que de día, y que nos encantó.
Día 9 - Thórsmörk (Valle de Thor)
El día que más nos gustó.
Thórsmörk es un valle recóndito con paisajes increíbles al que no se puede acceder en coche normal, así que hicimos el tour de SuperJeep con
Midgard Adventure y fue de 10 (es caro y fue un capricho, no voy a engañar, pero nos pareció que realmente vale la pena). Nos tocó un día de sol y unos paisajes espectaculares, pero además el guía, Palme, contaba muchísimas cosas de forma amena y convirtió el día en algo inolvidable. Dentro del valle vimos el cañón de
Stakkholtsgjá y subimos a
Valahnjúkur, algo menos de una hora entre subida y bajada; no es larga ni técnica, pero es pura subida, y las vistas de arriba compensan.
De ahí nos fuimos hacia la zona del Círculo Dorado, nos quedamos en
The Hill Hotel At Flúðir, con habitaciones amplias y dos hot tubs; y cenamos en el
restaurante del propio hotel; encantador, muy bien decorado y con vistas a las montañas, con buen pescado (bacalao) y carne (cordero), a precio estándar islandés.
Día 10 - Círculo Dorado y Reikiavik
Empezamos por el cañón de
Brúarhlöð, bonito por el color del agua, aunque roza el robo que te cobren 1000 ISK (casi 7€) de parking cuando literalmente paras, lo ves y te vas en menos de cinco minutos. Seguimos hacia
Gullfoss, una cascada muy bonita y potente, y distinta por ser tan ancha y tener dos partes bien diferenciadas. Nuestra siguiente parada fue
Geysir, un lugar espectacular para darse cuenta de la fuerza de la naturaleza, con varios caminos entre pozas burbujeantes, aunque demasiado lleno
Nos animamos a hacer el
Brúará Trail, un paseo muy bonito de 6,5 kms en total, totalmente llano y cruzando un pequeño bosque, que lleva hasta
Brúarárfoss pasando por un par de cascadas pequeñas. Nos encantó esta cascada justamente por ser mucho más tranquila que el resto de paradas del Círculo Dorado: no esperéis un gran salto ni un ruido atronador, porque tiene forma de V y el agua clara va cayendo por distintos puntos, dejando una imagen espectacular (aclarar que se puede llegar en coche directamente a la cascada). Y cerramos el Círculo Dorado con Thingvellir, un lugar que mezcla historia (aquí tuvo lugar el primer Parlamento del mundo) con una bonita cascada (Öxarárfoss) y un paseo por un cañón (Drekkingarhylur); está bastante masificado, pero vale la pena parar.
Por la tarde llegamos a Reikiavik, que se ve bien en unas horas (al menos para hacerse una idea). Nos dimos un paseo, viendo los principales puntos de interés:
Hallgrímskirkja, una iglesia moderna y muy diferente que es el icono de la ciudad; la
catedral luterana, que no parece catedral pero es bonita por fuera; el
Viajero del Sol; y sobre todo
Austurvöllur, la plaza central rodeada de edificios bonitos, que fue lo que más nos gustó. La calle
Skólavördustígur, la del arcoíris pintado, nos pareció bastante sobrevalorada.
Cenamos en
Fish Company, ideal para buen pescado, muy bien decorado y con un servicio de 10; y acabamos el día (y practicamente el viaje) en
Skúli Craft bar, una cervecería con personalidad y buena selección de barril, a precios estándar para lo que es Reikiavik.
Nos alojamos en
Thingholt by Center Hotels, con apartamentos amplios y cómodos, muy céntrico y con aparcamiento cerca en la zona 3, que no es demasiado cara.
Día 11 - Reykjanes y vuelta
Volábamos por la tarde, así que aprovechamos la mañana para hacer la península de Reykjanes de camino al aeropuerto; aunque no la disfrutamos demasiado, ya que llovía bastante (por suerte, fue el único día de lluvia fuerte de todo el viaje).
Kleifarvatn es un lago bonito con varios miradores a lo largo de la carretera, una parada muy agradable. Y
Krýsuvík resultó bastante impresionante, un conjunto de charcas burbujeantes que expulsan azufre; es una versión reducida de Hverir, pero para quien no llegue al norte de la isla es una visita muy interesante.
Y con eso cerramos la vuelta completa a la isla.
Los links llevan a mis reseñas de Google Maps, por si queréis ver fotos y algo más de info
Saludos!