Este diario está dirigido principalmente a personas que quieran conocer “por encima”, desde el punto de vista de una pareja de senderistas aficionados, las Islas Canarias a través de un intenso recorrido de 16 días por Tenerife, La Gomera, La Palma, Gran Canaria y Lanzarote.
Es cierto que cada isla merece, al menos, 5 días para conocerla en profundidad. Pero en ese caso es mejor visitar otros diarios más interesantes y centrados en una única isla.
El fin del diario es aunar un poco de aventura, naturaleza, senderismo, gastronomía y enoturismo a partes iguales.
Todas las rutas son perfectamente asumibles para cualquier persona en buen estado de forma física. Alguna puede llegar a ser muy dura, pero debido a factores externos como las altas temperaturas del mes de agosto. Autor:InusitadoFecha creación:⭐ Puntos: 5 (5 Votos)
Hoy nos levantamos pronto para desayunar rápido y estar lo antes posible en nuestra primera parada de un intensísimo día: Caldera Blanca.
Copiamos la información directamente de la web:
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Situada en el centro de la isla de Lanzarote, la ruta de Caldera Blanca atraviesa una zona de malpaís volcánico abundante en formas de lava que son producto de las erupciones ocurridas entre 1730 y 1736. Sus dos elementos centrales, la Caldereta y Caldera Blanca, proceden de dos conos antiguos generados por erupciones anteriores. Caldera Blanca es una de las principales alturas de las cadenas volcánicas del centro de la isla.
A pesar de estar muy cerca del Timanfaya (limita con éste en su margen oeste), pertenece al Parque Natural de Los Volcanes. Así que el acceso es totalmente libre.
A pesar de que era temprano, ya estaba prácticamente lleno. Y eso que comenzamos la ruta antes de las 9:30 horas.
Ficha rápida de la ruta:
• Tipo: circular
• Dificultad: media (por la parte de ascenso al cráter)
• Tiempo real / en movimiento: 2:27
• Distancia: 9,1 km
• Ascenso total: 366 m
• Descenso total: 363 m
• Altura mínima: 123 m
• Altura máxima: 436 m
La idea del sendero es pasar junto al Volcán de Montaña Caldereta (pensamos que no merecía la pena ascender hacia su cráter), rodearlo parcialmente y desde ahí comenzar la subida al volcán de Caldera Blanca a fin de rodear su cráter.
La ruta transcurre por un camino de lava volcánica muy bien señalizado con paneles informativos, que llega hasta la base “norte” del volcán, por así decirlo.
Pero nosotros decidimos subirlo por un camino que sale junto a Montaña Caldereta. No está nada señalizado, así que hay que tirar un poco de instinto o fijarse bien por donde van el resto de senderistas.
La subida hacia el cráter es muy directa y empinada, pero de sencillo acceso.
Una vez en el espectacular cráter, de casi 1200 m de diámetro, rodearlo nos llevó un buen rato.
Una vez alcanzado el punto más alto del cráter, comenzamos el descenso siguiendo el camino que traíamos (en sentido horario), bordeando el cráter.
En nuestra opinión, es mejor subirlo en sentido horario, ya que la pendiente en el inverso era mucho más pronunciada (y nos cruzábamos con personas bastante exhaustas).
Hay un desvío en la parte “oeste” del volcán dirección a la Loma de las Casas, ya que vimos un poco absurdo rodear el cráter completamente. Así que ese rodeo lo hicimos en su base.
Seguimos un camino paralelo al de ida, que es al que habríamos llegado de no habernos desviado previamente una vez pasado el volcán de Montaña Caldereta, y que pensamos que suele tomar la inmensa mayoría de senderistas (para subir al cráter en sentido antihorario).
De vuelta al coche, partimos hacia el pueblo de Ye, situado al noreste de la isla y a unos 50 minutos en coche.
El resto de las rutas del día se desarrollarían en los alrededores, así que dejamos el coche estacionado junto a su iglesia (después explicaremos por qué).
Muchas personas dejan su coche en el Aparcamiento Las Rositas, pero hemos leído que suele haber robos. Por ello, decidimos aparcar en la Iglesia de Ye e ir caminando hacia el comienzo del sendero (unos 20 minutos y 1,5 km extras a añadir a la ruta en cada sentido)
Ficha rápida de la ruta (ida)
• Tipo: lineal
• Dificultad: sencilla por el esfuerzo necesario y media por la complicada orografía
• Duración: 1 hora
• Distancia: 3,6 km
• Ascenso total: 25 m
• Descenso total: 357 m
• Altura mínima: 10 m (nivel del mar, con algo de margen de error)
• Altura máxima: 351 m
Los fantasmas de Güigüi nos rondaron, por la similitud del sendero. Pero esta ruta es muchísimo más asequible. No hay color.
Y aquí también, como premio, terminamos llegando a una magnífica playa (Playa del Risco), que nada tiene que envidiar a la de Gran Canaria.
Durante toda la bajada disfrutamos de unas espectaculares vistas de la isla de La Graciosa y resto de islotes del del archipiélago Chinijo, así como de las Salinas del Río (aunque inactivas, son las más antiguas de Lanzarote.
Acostumbrados a las playas de origen volcánico, con gruesa arena negra o piedras, nos sorprendió gratamente llegar a una imponente duna de fina arena amarilla.
Aguas turquesas, casi desierta y oleaje moderado. Eso sí, ese día soplaba un viento bastante molesto.
Llegamos a eso de las 14:45 y nos dimos un buen baño. Íbamos a comernos los bocadillos en la misma playa, pero nos alejamos un poco dirección a las dunas para evitar el fuerte viento que había junto a la orilla.
Teníamos un pequeño problema de tiempo, ya que habíamos reservado plaza en una ruta guiadas en los alrededores de Ye. Y ésta comenzaba a las 17 horas.
Pues bien, hicimos la subida casi más rápido que la bajada. Nos cambiamos las botas de montaña cerradas usadas en la ida por unas chanclas de trekking para refrescarnos un poco los pies. Para la subida nos resultaron ideales, aunque lógicamente agarran menos el pie y tobillo al caminar por piedra volcánica.
Ficha rápida de la ruta (vuelta)
• Tipo: lineal
• Dificultad: media-alta (por la temperatura y cansancio acumulado)
• Duración: 1 hora
• Distancia: 3,5 km
• Ascenso total: 373 m
• Descenso total: 43 m
• Altura mínima: 14 m ( nivel del mar, con margen de error)
• Altura máxima: 353 m
Sin prisa pero sin pausa (esencial), llegamos a la Iglesia de Ye con bastante antelación.
Allí realizamos con Senderismo Lanzarote una ruta muy divertida y particular por los alrededores de la Vega Chica de Ye, de unos 4-5 km de distancia y unas 2:30 horas.
Tienen una serie de senderos mensuales y semanales por toda la isla (e incluso en alguna cercana) que van cambiando constantemente. Muy interesantes y didácticos.
Si os encaja hacer alguna durante vuestra estancia (muchas de ellas muy baratas e incluso gratuitas), no dudéis en contactar con ellos. Son geniales.
A través de caminos que cruzaban la particular “dehesa” de Ye, entre viñedos y zonas de cultivo fuimos disfrutando de magníficas vistas del Volcán de la Corona y algún aljibe para la recogida de agua de la escasa lluvia, entre otras.
Todo ello con interesante información sobre la fauna y flora de la zona, así como de sus gentes y costumbres, que nuestra guía nos iba indicando en las paradas que hacíamos.
De vuelta al punto de partida, emprendimos rumbo al Golfo para cenar, tomarnos unas copas de vino en la terraza y descansar tras un duro día de senderismo.
CONSEJO: si estáis por la zona y tenéis tiempo, no perdáis la oportunidad de dar un paseo hasta el Volcán de la Corona. La ruta es circular (5-6 km de distancia) y justo comienza en la Iglesia de Ye. Son 2:30-3 horas según Wikiloc, de dificultad baja.
Tras la intensa jornada de senderismo del día anterior, hoy íbamos a cambiar un poco el planning.
A las 9 de la mañana teníamos otra ruta con Senderismo Lanzarote. En esta ocasión, la denominada “Vuelta a Tegoyo”, un sendero interpretado de baja dificultad, donde contemplamos antiguos volcanes y coladas, canteras y aljibes, cruzando algunas viñas de La Geria.
Nacho, a buen ritmo, nos fue explicando muchas curiosidades de la fauna, flora y etnología de la zona.
Ficha rápida de la ruta
• Tipo: circular
• Dificultad: baja
• Tiempo en movimiento: 2:15
• Distancia: 7,4 km
• Ascenso total: 198 m
• Descenso total: 237 m
• Altura mínima: 193 m
• Altura máxima: 392 m
Con esta ruta dábamos por terminado el senderismo por hoy.
Nos desplazamos a la zona de la Geria para visitar dos bodegas: Rubicón y La Geria. Están justo enfrente la una de la otra, por lo que recomendamos visitar ambas.
Rubicón no ofrece actualmente visitas guiadas, pero el acceso es libre. Nosotros optamos por realizar una cata/degustación a nuestro aire de varios de sus vinos, que se pueden degustar en la terraza, patio o dentro de la tienda de la bodega (tienen un rincón habilitado para ello).
Degustamos 6 vinos por 9 €, en este orden:
• Amalia malvasía seco
• Malvasía semidulce
• Rubicón rosado
• Rubicón tinto
• Rubicón moscatel
• Sweet Gold
Vinos muy interesantes y complejos, aunque nos quedamos con la espinita de realizar la cata dirigida.
Para visitar la Bodega La Geria hay que reservar en su web.
Las plazas se van liberando unos 10 días antes, así que hay que estar atentos.
Los horarios en castellano son a las 12, 13, 15 y 17 horas, y tienen un coste de 10 € por persona.
La visita dura unos 45 minutos. Copa en mano (Blanco semidulce realizado a partir de uvas Malvasía, Listán blanca y Diego), ya que se sirve el primero de los vinos antes de empezar, recorrimos una pequeña parcela de los viñedos más cercanos, el lagar y algunas estancias de la bodega (como la zona de fermentación en depósitos de acero inoxidable y la de crianza en barricas de roble). No recordamos el nombre del guía, pero fue muy amable y simpático.
Trabajan con más de 20 variedades de uvas, casi todas prefiloxéricas.
Aunque no es muy habitual en las bodegas de la isla, hacen crianzas muy largas en barrica de algunos de sus vinos (Malvasía de 25 años y Moscatel de 35)
Tras la visita degustamos a nuestro ritmo tres vinos más (son cuatro en total, contando con el primero):
• Rosado seco (Listán negro)
• Tinto ecológico (Syrah y Listán negro)
• Moscatel dulce (Moscatel y Malvasía)
En la barra se pueden degustar otros vinos exclusivos, como el “Antigua 2005 Dulce” de Malvasía volcánica sobremadurada. Este vino tiene una crianza de 10 años en roble americano, más otros tantos en botella. Buenísimo y concentrado. Una delicia, aunque la copa es bastante cara y la cantidad servida irrisoria.
Tienen un vino incluso mejor, elaborado con uva Moscatel y con mínimo 20 años de crianza, pero no tenían existencias.
Sobre las 14:15-30 dejamos la bodega.
Hay muchas alternativas para comer en la zona, incluso en ambas bodegas (tienen bar y restaurantes ambas), pero estábamos especialmente carnívoros y nos dirigimos hacia el pueblo de Macher.
El restaurante elegido fue el Asadero de Macher. Esmerada atención, agradables vistas, buen vino de la Geria y mejores carnes.
Con alma y cuerpo (especialmente el estómago) complacidos, le echamos un ojo al planning.
Teníamos previsto realizar una ruta desde el Mirador de Femés hasta la Playa del Papagayo, cruzando el Parque Natural de los Ajaches.
Habíamos visto un sendero directo, sólo ida, de unos 6-7 km y 2:30-3 horas.
El problema es que después teníamos que volver a Femés, y cuando preguntamos por los servicios de taxi y bus ninguno llegaba a la zona de Papagayo. La parada más cercana era en Playa Blanca, junto a los hoteles.
Como la ida y vuelta era inviable por la hora, fuimos a lo práctico y dejamos toda la tarde para disfrutar de las playas de la zona.
El acceso al conjunto de playas del sureste de la isla (Punta del Papagayo) es único y común. Tiene un coste de 3 € por vehículo (a pagar sólo con tarjeta), y permite el acceso a las siguiente playas:
• Playa Puerto Muelas (camping)
• Playa Caleta del Congrio
• Playa del Papagayo
• Playa del Pozo
• Playa Mujeres
Y quizás alguna más, que no recordamos.
No hay calzada o carretera debidamente pavimentada, sino que se trata de una pista de tierra en un estado regular. Con el denso tráfico de la zona se forma una nube de polvo tremenda.
Nosotros decidimos hacer una ruta por todas las playas que nos diera tiempo, dejando el coche estacionado en el primer aparcamiento (cerca del camping).
No merece la pena andar cogiendo el coche, ya que las playas son fácilmente accesibles a pie con un agradable paseo.
Puerto Muelas
A pesar de ser muy bonita, nos resultó la “peor” de todas.
Esto es debido a que está junto al camping y es complicado buscar hueco.
El ambiente es familiar y muy bullicioso.
Playa Caleta del Congrio
Se accede fácilmente a pie desde la playa anterior.
Es otro mundo, una playa muy tranquila y con ambiente nudista.
Es menos espectacular o abrupta, pero ideal para relajarse un rato.
Ojo con el oleaje.
Playa del Papagayo
Es la más famosa y espectacular. Está rodeada por rocas que forman una pequeña cala de bellas aguas turquesas.
El ambiente es más joven y moderno, por así decirlo. Baja la edad media al mismo tiempo que aumentan las estampas de fotos y posados, jejeje.
Hay un restaurante/chiringuito arriba del todo.
Intentamos acceder desde la Playa del Congrio cruzando las rocas junto al acantilado, pero el terreno era muy escarpado y peligroso y decidimos acceder subiendo por el acantilado.
Se puede bajar, cortando camino, por una pendiente del terreno (con cuidado) o bien por unos escalones habilitada (con pasamanos de cuerda).
Queríamos llegar hasta Playa de la Cera o Playa Mujeres, pero nos gustó tanto la del Papagayo que decidimos disfrutar aquí de la puesta de sol.
Ésta fue un poco antes de la cuenta (20:30), ya que había mucha nubosidad en el horizonte.
Aunque era nuestro último día en Lanzarote (y Canarias), quisimos aprovechar al máximo la jornada. Así que madrugamos un poco y a eso de las 7:30 ya estábamos en ruta.
Visitamos algunos puntos de interés de los alrededores del Golfo que teníamos pendiente mientras disfrutábamos de un bonito amanecer.
En primer lugar, la Playa y Charco de los Clicos. Este peculiar lago verde debe su coloración a la acumulación de azufre (su superficie está formada por el cráter un viejo cráter) y fitoplancton (en otros sitios hablan también de una planta acuática que produce mucha clorofila).
La zona está debidamente acotada para preservarlo, por su extrema fragilidad, e incluso el camino de acceso en coche desde la carretera LZ-703 está cerrado.
Imaginamos que para acceder a la playa hay que dejar el coche en un parking cercano y caminar. Nosotros nos conformamos con observarlo desde lo alto del mirador.
A continuación nos dirigimos hacia Los Hervideros, una zona de imponentes acantilados formados por la lava del Timanfaya enfriada súbitamente al llegar a la costa, donde las bravas aguas atlánticas rompen formando un bonito espectáculo.
El agua golpea violentamente las rocas y se cuela por la multitud de cuevas marinas, saliendo disparada hacia arriba y formando una nube que se asemeja a la que se forma al hervir agua (de ahí su nombre).
Reservamos con bastante antelación la vista guiada a Bodega El Grifo, ya que en temporada alta está muy solicitada.
Normal, ya que es, a nuestro juicio, la mejor bodega de las hemos visitado en las Islas Canarias. Bien por su oferta y variedad de vinos, calidad de éstos y unas vinificaciones muy particulares.
La entrada cuesta 15 €, e incluye visita de los viñedos y bodega, entrada al museo de la antigua bodega (visita autoguiada) y cata de dos vinos.
Fundada en 1775, tras las erupciones volcánicas de Timanfaya sucedidas a partir de 1730, presume de ser la bodega más antigua de Canarias y la quinta de España.
En ese momento su fértil suelo, antaño destinado a la siembra de cereales, fue cubierto por una capa de picón (también llamado rofe), haciendo posible el comienzo de la viticultura en la zona. Entre otras virtudes, esta arena o ceniza volcánica ayuda a que el agua no se evapore fácilmente, algo de agradecer en épocas de sequía.
Las parras, sembradas en pie franco (es decir, sin injertar) están continua y fuertemente sometidas a un estrés hídrico que hace que compitan entre ellas y que sus raíces sean capaces de llegar fácilmente a los 12 m de diámetro.
La visita fue muy técnica y completa, en la que aprendimos muchísimo sobre la bodega, sus viñedos y los procesos de vinificación.
La mayoría de las parras de moscatel tienen más de 80 años. Incluso aún conservan algunas con más de 220 años de antigüedad, que siguen muy activas y productivas.
Aunque gran parte de sus viñedos están cultivados en espaldera (y protegidos de los vientos alisios con muros de piedra), tienen bastantes chabocos (agujeros excavados sobre el malpaís) donde las parras crecen “a su aire”. Durante la visita contemplamos uno bastante grande de la variedad Moscatel de Alejandría (que es más rastrera que la Malvasía volcánica).
Allí dentro la uva está muy protegida del viento, con una diferencia de 3ºC respecto al exterior.
Recorrimos la bodega al completo: sala de prensado, despalillado, desfangado, crianza en barricas (y botellas de brut nature), crianza y fermentación en depósitos de acero inoxidable y tinajas de barro, etc.
Aunque originalmente estaba prevista la cada de sólo dos vinos, al colocarnos por parejas pudimos catar hasta cuatro vinos (a compartir entre nosotros):
• Seco colección 2020 (Malvasía volcánica).
• Rosado de Lágrima 2020 (Listán negro).
• Tinto colección 2019 (Listán negro).
• Semidulce colección 2019 (Malvasía volcánica).
Tras la cata, mientras charlábamos un rato, nos dieron a probar otras referencias:
• Ariadna tinto (Listán negro y Syrah, con fermentación en roble francés y crianza de 3 a 6 meses).
• Tinto Reserva Familia (100% Syrah, con fermentación en barricas nuevas de roble y posterior crianza de 12 meses + otros 12 meses en botella).
• George Glas (tinto dulce natural realizado con uva Listán negro asoleada de la añada de 2015, con fermentación cortada para obtener 110 g/l de azúcar residual y posterior crianza oxidativa).
La bodega tiene un wine bar donde degustar el resto de sus vinos con algunas tapas.
Para completar, e intentar probar la mayor parte de su catálogo de vinos, optamos por la Experiencia Blancos Secos (7,5 €). Ésta incluía los siguiente vinos:
• Brut Nature Reserva (Malvasía volcánica, a través del método tradicional con un mínimo de un año de crianza sobre sus lías)
• Vijariego (variedad casi endémica, extinta en toda la península salvo en la Alpujarra de Granada. Crianza de 3 meses sobre sus lías)
• Seco Colección (catado durante la visita)
• Malvasía de lías (blanco de guarda de Malvasía volcánica con un mínimo de 18 meses de crianza en total: 3 en barrica con battonage, 12 en depósito sobre sus lías y los últimos 3 meses, como mínimo, en botella)
Para finalizar, probamos la joya de la corona: Canari.
Es el particular homenaje a los vinos “Canari”, que se exportaban a Inglaterra en el siglo XVII.
Se elabora a partir de un coupage de las uvas de tres añadas históricas, 1956, 1970 y 1997, mediante la técnica de asoleo (se dejan las uvas al sol durante varios días para deshidratarlas y subir la concentración de azúcares de forma natural, lo que repercute en una mayor graduación alcohólica durante la fermentación). Llegado el momento se corta la fermentación para dejar un total de 90 g/l de azúcar residual.
Y a partir de ahí, una larguísima crianza oxidativa (al estilo de los vinos de Jerez y Montilla-Moriles, por ejemplo)
Es una auténtica bomba, un vino muy concentrado y potente, de categoría mundial. Eso sí, a más de 140 € el litro en la tienda de la bodega.
Degustamos una copa por 10 € (la botella salía allí mismo por 72 €, con descuento incluido). A diferencia de la copa de vino de larga crianza que tomamos en Bodega La Geria, aquí sí que era bastante generosa.
En resumen, probamos casi todos los vinos de la bodega, a excepción de aquellos que estaban agotados: el “Orange wine” elaborado con uva Moscatel de vides centenarias y el Listán negro “Grano a grano”, de cepas también centenarias.
Si os ha gustado algún vino, os aconsejamos comprarlos directamente en la bodega. Os ahorraréis casi un 20% respecto al precio de su tienda online y os los mandan directamente a la península en pocos días. Y así os ahorráis “cargar” con ellos durante vuestro viaje.
Ya de camino al aeropuerto, con nuestro viaje prácticamente finalizado, paramos a almorzar en los alrededores del puerto de Arrecife. Que, por cierto, nos pareció un municipio precioso.
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Foro Islas Canarias: Foro de viajes a Canarias: para compartir experiencias, consejos y dudas de viajes a Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, Palma, Hierro.
A ver, el problema de ferry entre Gran Canaria y La Gomera es que no hay directo, es decir no seria un ferry, si no dos (aunque lo puedes comprar como un bilete único con una "escala" en Tenerife). El ferry que llega de La Gomera te deja en el puerto que hay en el sur de Tenerife y tendrías que conducir hasta el puerto de Santa Cruz. Para que te hagas una idea acabo de mirar un día aleatorio de agosto, y 2 adultos (no residentes canarios) más un coche serían un total de 233 eur. 5 horas de viaje en total, salen a las 7 de la mañana de La Gomera.
Y eso añadiendo que algunas... Leer más ...
Muchas gracias, estoy valorando todo lo que me decis aunque ahora el mayor problema es no pagar una primada por los vuelos, se ha puesto, nunca mejor dicho, por las nubes... en ello estoy...