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Una semana de octubre en Nueva York con excursión a Washington.
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Diario:

Una semana de octubre en Nueva York con excursión a Washington. ✏️ Blogs de USA USA


Descripción: Relato muy visual con opiniones y experiencias de un viaje de una semana a Nueva York, en el que también hicimos una excursión a Washington.
Autor: Artemisa23   Fecha creación: 
 
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Preparativos del viaje.
Etapa: Preparativos del viaje.  -  Localización:  USA USA
Descripción: Inicialmente, apenas preparé el viaje por si había que cancelarlo por el desarrollo de la pandemia. Al final, surgió un problema inesperado.
Fecha creación: 02/11/2022 17:27  
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Aunque siempre tuvimos claro que queríamos ir a Nueva York algún día, nunca se había colado entre nuestras prioridades viajeras y la idea de hacerlo precisamente ahora surgió de una forma un tanto inesperada. A finales de marzo me apunté con una amiga a un viaje a Irlanda en una de las rutas culturales de la Comunidad de Madrid para personas mayores de 55 años, unos viajes preparados por agencias (Halcón, El Corte Inglés…) con determinadas características y un precio tasado y único para todas las salidas en cualquier fecha. Al consultar el folleto, vi que entre los muchos destinos que se ofrecían figuraba Nueva York y, de pronto, me picó el gusanillo. El precio resultaba interesante y para hacer la reserva solamente pedían 50 euros, pudiendo cancelar en cualquier momento sin gastos adicionales, lo que suponía una ventaja teniendo en cuenta que por entonces la evolución de la pandemia todavía estaba un tanto en el aire. En una situación normal, sin duda lo hubiera preparado todo yo misma, pero con tanta incertidumbre de por medio, se me ocurrió que era una buena oportunidad de tener en la recámara un viaje caro sin arriesgar prácticamente nada de antemano. Más adelante, dependiendo de cómo se desarrollaran los acontecimientos, nos plantearíamos seguir adelante o no. El viaje duraba una semana, seis días allí, teniendo en cuenta que el día de ida se pierde, aunque para compensar la vuelta se hace de noche. La fecha que elegimos para la salida fue el 5 de octubre, ya que junto con el mes de mayo nos parecía el mejor momento para ir a Nueva York, evitando el calor del verano y el frío del invierno. Así, en abril, dejé hecha la reserva y el viaje quedó en “stand by”. Y, por extraño que parezca, sobre todo por lo que a mí respecta, no volvimos a pensar en ello hasta que a primeros de septiembre me llamaron de la agencia para abonar el importe total del viaje, que debía liquidarse antes de emitir los billetes aéreos. Ni siquiera habíamos pedido el ESTA. Y la pregunta fue: “Entonces, ¿qué hacemos? ¿Vamos?” “Pues vamos”.

En unos días, esperábamos ver nítidamente esta imagen.

Por fortuna, la situación de la pandemia había mejorado y ya no se requería PCR ni prueba de antígenos para entrar en los Estados Unidos, con lo cual, los documentos necesarios se limitaban al pasaporte, el certificado de vacunación COVID con pauta completa (sé que el nuestro con 3 dosis no caduca, ignoro que pasa si solo se tienen dos dosis), el formulario CDC para las autoridades americanas, donde el pasajero declara su situación sanitaria respecto al covid, y el ESTA, un documento con validez de dos años que permite a los ciudadanos de determinados países entrar en los Estados Unidos sin necesidad de obtener un visado, y que se puede solicitar online hasta 72 horas antes del viaje. Respecto a la validez del pasaporte, aunque nos dijeron que se necesita una vigencia mínma de seis meses (requisito que cumplíamos), según me han apuntado en el foro (gracias, isquina), dado que España pertenece al Six-Month Club, es suficiente con que sea válido durante el periodo que dure la estancia en Estados Unidos.

No obstante, iba a surgir una complicación insospechada.

De repente, peligraba caminar por ahí.

A la vuelta del Camino de Santiago, que hicimos a primeros de septiembre, con el viaje ya pagado y a punto de solicitar el ESTA, se difundió una noticia que nos puso los pelos de punta. El 12 de enero de 2021, EE.UU. había incluido a Cuba en una lista de Estados que no colaboran en la lucha contra el terrorismo y, como consecuencia, todas las personas que hubieran viajado o residido en ese país, independientemente de su nacionalidad, ya no se consideraban elegibles para el ESTA y tendrían que pedir un visado. No es que fuese una situación nueva, pero el aviso apareció precisamente a mediados de septiembre de 2022 en la página web donde se solicita el ESTA. Lo que no quedaba claro era si afectaba solo a quienes estuvieron en Cuba a partir del 12 de enero de 2021 o a todos los que hubiesen visitado ese país en alguna ocasión anterior; esto último no tenía mucho sentido, pero cualquiera se fiaba. Nuestro viaje fue en 2015 y no teníamos sellos cubanos en los pasaportes, pues ya los habíamos renovado; sin embargo, ¿qué íbamos a decir si el agente de aduanas nos preguntaba sobre eso? Estaba claro que no podíamos mentir. Sin saber a qué atenerme, hice una consulta a través de un contacto a la Embajada Americana en Madrid, desde donde me contestaron por correo electrónico que teníamos que pedir el visado. El problema era que su tramitación requiere una entrevista en una Embajada o Consulado americano, para la que en Madrid, por ejemplo, están tardando un año en dar cita. Como tantas otras personas en la misma situación, pasamos unas horas de angustia, conscientes de que incluso con el ESTA aprobado podían denegarnos la entrada, bien antes de embarcar o incluso una vez allí. En ese preciso momento, pensé de todo, hasta cancelar el viaje, perdiendo los gastos del vuelo, que no eran reembolsables. Afortunadamente, aparecieron publicadas en twiter varias respuestas de la Embajada Americana, aclarando que afectaba a quienes hubiesen estado en Cuba a partir del 12 de enero de 2021, información que empezó a circular también en otros medios y que igualmente me confirmó la agencia de viajes, donde me pasaron las instrucciones que les habían enviado para aplicar en estos casos, dado el gran revuelo que se había montado. Ya más tranquilos, solicitamos el ESTA, respondiendo “no” a las famosas preguntas, y facilitando el resto de datos obligatorios, como el lugar de alojamiento en Estados Unidos, un email y teléfono de contacto y el nombre de una persona en España a la que pudieran dirigirse las autoridades americanas en caso de emergencia, igualmente con su teléfono y correo electrónico. Nos lo aprobaron en apenas veinte minutos.

El panorama parecía aclararse.

Una vez desembrollado aquel lío, tocaba preparar el viaje en sí, al que, contrariamente a lo que suelo hacer normalmente, no le había prestado demasiada atención, ninguna en realidad, por si no salía adelante. Y la primera evidencia era que el dólar cotizaba por encima del euro, lo que suponía una pésima noticia, pues todo resultaría más costoso en un destino muy caro ya de entrada. Menos mal que los gastos mayores del viaje los teníamos pagados. Así que había llegado el momento de indagar sobre otros asuntos.


- Llamadas telefónicas e internet en Estados Unidos. Hay varias tarjetas de datos que se pueden comprar, pero, al consultar las opciones, me llevé la grata sorpresa de que, desde el pasado mes de agosto, Yoigo ofrece a sus clientes (por contrato, no en las tarjetas prepago) el roaming en Estados Unidos con la misma tarifa de España y Unión Europea. Y fue tal cual en los datos, si bien las llamadas telefónicas no estaban operativas, lo que tampoco nos importó demasiado, pues las pudimos hacer por whatsapp.


- Seguro médico. El que ofrecía la agencia no me convencía en absoluto, dado que solo cubría 100.000 dólares de gastos médicos. De modo que contraté con IATI un seguro estrella, con las coberturas habituales y unos gastos médicos de hasta 4.500.000 dólares. Quizás parezca exagerado, pero si te sucede alguna eventualidad o accidente en Estados Unidos te puedes empeñar de por vida. Me costó 55 euros por persona.

Con estas comidas, a ciertas edades, mejor prevenir indigestiones Mr. Green

- Tarjetas turísticas. Tardé en comprender su utilidad y cómo funcionan, pero al final me quedó claro que si se quiere acceder a atracciones (miradores, barcos, museos, tours…) resulta necesario hacerse con una de estas tarjetas para ahorrar un buen dinerito, ya que las entradas son muy caras (cuarenta y tantos dólares por persona para subir a cualquier Observatorio, por ejemplo). Las principales tarjetas son la New York City Pass, la NYC Sightseeing y la Go City New York (antigua New York Pass). La primera incluye unas visitas fijas, lo cual no nos interesaba. Las dos últimas funcionan de manera parecida, si bien varían algunas de las atracciones incluidas. Hay dos modalidades, por número de días (se puede entrar a todas las atracciones incluidas en la tarjeta durante los días contratados) o por número de atracciones, que se pueden visitar cuándo se desee. No es preciso elegir de antemano las atracciones, pero sí determinar su número, ya que el precio va en función de los días o de las atracciones. Finalmente, opté por la Go City New York Explorer de seis atracciones, fundamentalmente porque incluía un crucero alrededor de la isla de Manhattan que no figuraba en la Sightseeing. La solicité por internet con un código de descuento (hay que bichear por la red para obtenerlos y también los facilita la propia web de la tarjeta al registrarse). Inmediatamente después del pago, me la enviaron al móvil con una guía muy completa en español y enlaces para hacer las reservas de aquellas atracciones que las requieren obligatoriamente (el Empire State, por ejemplo). También se puede imprimir para que te escaneen el código QR que contiene en las taquillas de los sitios. Es muy cómoda, supongo que su funcionamiento es similar al de las otras. Lo iré contando en las diferentes etapas.


- Transporte. Mirando en internet, vi que se emplea la metrocard, una tarjeta que cuesta un dólar, es recargable (importe mínimo de recarga, 5,50 $), la pueden utilizar varias personas y sirve para el metro, el autobús, trasbordos entre metro y autobús y el PATH (tren de cercanías). El importe de cada viaje con tarjeta es de 2,75 $. Hay una versión individual para viajes ilimitados, de 7 o 30 días; la semanal cuesta 33 $. Otro sistema de pago es el OMNY, que permite pagar acercando a un lector digital el móvil o una tarjeta de crédito o débito sin contacto. Para nuestro tipo de viaje, la mejor opción era la metrocard normal (Pay-Per-Ride).

Nuestra metrocard, con un curioso mensaje en el reverso en español.

- Tras consultar por internet varias guías de viaje, me apunté un pequeño glosario de cosas para ver y cómo verlas, pues en Nueva York conviene llevar planificado lo máximo posible para aprovechar mejor el tiempo, si bien luego no resulta fácil seguir al pie de la letra todo lo que se tiene pensado. Hay demasiado que ver y hacer, aunque desde el primer momento descartamos los eventos deportivos y los espectáculos musicales, a los que no somos muy aficionados y no acudimos ni en Madrid.


- Adaptadores y cargadores.La corriente en Estados Unidos va a 125 en lugar de a 220 voltios, lo que no supone ningún problema para cargar las baterías de nuestros móviles, cámaras y demás. Sí que se precisa un adaptador, ya que las clavijas son diferentes. Para estos casos, utilizo -supongo que como casi todo el mundo- un aparato universal (sirve para los modelos de EEUU, UK, UE y Australia), muy cómodo para viajar y que permite cargar varios dispositivos a través de USB y también con enchufe.

Adaptador/cargador universal con clavija utilizada en Estados Unidos.

- Maletas. En los controles de aduana, los americanos suelen abrir sobre un veinte por ciento de las maletas que les llegan, así que si se facturan es obligado llevar una maleta con candado de seguridad TSA, de modo que puedan abrirla sin romperla, lo que no dudan en hacer dado el caso. Son las que tienen un rombo rojo. Nosotros ya teníamos, por lo tanto, sin problemas.

Maleta con candado de seguridad TSA, por si la quieren abrir en la aduana.

- En cuanto a los medicamentos, me dijeron que es conveniente llevar un informe médico o una receta si se sigue algún tratamiento, siempre dentro de su caja original y en el equipaje de mano. En teoría, no existe problema con las medicinas habituales de libre dispensación. Luego, en la aduana no nos preguntaron nada acerca de esta cuestión.

Celebraciones a la vista: Halloween y día de España, 12 de octubre.

- El pronóstico meteorológico se presentaba muy halagüeño: después de varios días lluviosos por los coletazos del huracán que había asolado Florida, se preveía una semana con pleno de sol y temperaturas muy agradables. Nuestra buena suerte con el tiempo en los viajes parecía continuar.

El cielo se preveía despejado.

Y, por fin, estábamos listos para partir rumbo a New York, New York…

.


👉 Ver Etapa: Preparativos del viaje.
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Viajamos a Nueva York.
Etapa: Viajamos a Nueva York.  -  Localización:  USA USA
Descripción: Tranquilo vuelo en Iberia y caos en el aeropuerto.
Fecha creación: 02/11/2022 17:32  
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Nuestro vuelo regular de Iberia salía a las 16:20 de Barajas y nos dijeron que teníamos que estar en la cola de facturación a las 12:50. Allí conocimos a nuestro guía, un joven alicantino muy amable. Nos pidieron los pasaportes, el ESTA y el certificado de vacunación.



Pasamos sin apenas colas los controles de seguridad, el de pasaportes y otro adicional al llegar a la puerta de embarque, donde nos volvieron a requerir el certificado de vacunación covid. En este punto, nos tocó la "lotería", pues también fuimos elegidos para un control aleatorio sobre explosivos. Nos llevaron a un cuartito y nos pasaron unos papelitos por las manos, la ropa, el bolso y la maleta de cabina. Todo normal, claro, y en tras unos cinco minutos estábamos de nuevo en la sala de espera. El avión, que iba lleno, salió con diez minutos de retraso que enseguida recuperó. En teoría, para cubrir los 5.764 que separan en línea recta Madrid de Nueva York, nos esperaban ocho horas y veinte minutos de vuelo.



No pude hacer el check in online y nos situaron en la fila central, pero al ser un avión grande, tampoco lo llevamos demasiado mal. Cada asiento cuenta con pantalla individual para seleccionar películas (casi todas dobladas al tratarse de Iberia), series, música, juegos, etc. Como sabemos que los auriculares de los aviones son muy malos, llevamos los nuestros, todo un acierto. Pasaron comida dos veces, la primera una hora después de despegar. Elegimos pasta en vez de pollo y nos trajeron una ensalada, unas bolitas de pasta con salsa de queso que no estaban muy allá y un bizcocho. Poco antes del aterrizaje, repartieron una cajita con un bocadillo de jamón y queso y una chocolatina. También aprovechamos para actualizar nuestros relojes, seis horas menos en Nueva York que en España. Al final, lo más molesto fue tener que llevar la mascarilla (obligatoria) puesta durante tantas horas, pues Iberia tiene que atenerse a la normativa española sobre la covid.


Tras un vuelo tranquilo, tomamos tierra en el aeropuerto JFK con treinta minutos de antelación sobre el horario previsto, lo cual no sirvió de nada porque no nos permitieron bajar del avión hasta las siete, es decir, la hora a la que debíamos haber llegado. Sin embargo, lo peor fue la kilométrica cola que nos encontramos para pasar inmigración. Seguían aterrizando aviones y detrás de nosotros la fila se alargó hasta hacerse interminable. Hora y media después, abrieron más cabinas de control para intentar reconducir aquel caos. Nos dividieron en dos filas y nos tocó la buena. El agente se limitó a pedirnos el pasaporte, preguntarnos el motivo del viaje, la duración y el lugar de alojamiento; también quiso saber si llevábamos comida o alcohol y cuánto dinero en efectivo. Ojo con guardar el bocadillo del avión o alguna fruta. Además de quitártelo, hacen más preguntas, lo que complicará el asunto, como les pasó a algunos, que acabaron en el “cuarto oscuro”, nada serio en principio, pero obligan a abrir las maletas y es un engorro que se puede evitar fácilmente. Tras hacernos una foto y tomarnos las huellas dactilares, nos devolvió los pasaportes sellados (con fecha de validez hasta pasados 90 días) y nos despidió con un “welcome”.


A continuación, pasamos a las cintas de recogida de equipajes, donde una multitud de maletas daban vueltas y vueltas, amontonadas unas sobre otras. Un empleado se ocupaba de ponerlas en varias filas para que no formasen un atasco, dado que eran varios los vuelos cuyas maletas salían por la misma cinta sin que los pasajeros se presentaran a recogerlas. Por una vez y sin que sirva de precedente, no faltaban las maletas sino sus dueños. Que conste que, aunque a nosotros nos ocurrió, esta situación no tiene por qué repetirse siempre y hay quienes realizan este trámite en media hora. Por fin, con el grupo ya reunido, el guía nos condujo al exterior, donde nos esperaba un autobús para trasladarnos al hotel.

En un viaje de estas características no puedes esperar un hotel en el centro de Manhattan, así que el nuestro estaba en Nueva Jersey, a unos 8 kilómetros de la Gran Manzana. Naturalmente, no lo hubiera escogido de ir por libre, pero en este caso, como nos tenían que llevar y traer a diario, teníamos la esperanza de que no resultase demasiado incómodo si todo estaba bien organizado. Por fortuna, así fue, lo que no siempre sucede. De camino, nos mostraron varias panorámicas del espectacular skyline de la ciudad, iluminada con sus rascacielos, todo un puntazo. Lo malo fue que no me puse en la parte correcta del autobús, así que, aunque pude apreciar bien las vistas, no logré hacer ninguna foto decente. Una pena. Mientras tanto, como no podía ser menos, sonaba la canción “New York, New York”. Aunque se compuso en 1977 para la película del mismo nombre, dirigida por Martin Scorsese e interpretada por Liza Minneli, fue Frank Sinatra quien la convirtió en un gran éxito internacional con su versión de 1980. Era la que íbamos escuchando y también mi favorita: me gusta mucho, irradia optimismo.


Fatal, ya lo sé. Pero algo se intuye...

Llegamos al Hotel Hilton Garden Inn a las diez de la noche, de modo que pasamos directamente al comedor a cenar. Había un buffet con ensaladas, salsas, arroz, pasta, pescado, carne y pollo. En las mesas nos dejaron jarras con agua del grifo. Estaba fresquita y buena. Aunque la comida no haría las delicias de un “gourmet” (algo impensable en Nueva York salvo que seas millonario), en mi opinión, cumplió bien. Lo cierto es que casi nadie se quejó, cosa muy rara.

Para finalizar la jornada, nos dieron las tarjetas de la habitación, en la cuarta planta, desde cuya ventana se divisaban algunos rascacielos de Manhattan. Pese a que el mobiliario no es de último diseño, disfrutamos de una estupenda suite con cuatro zonas: dormitorio con cama enorme (surtido de almohadas y un colchón comodísimo), mesitas de noche, aparador con televisión plana de 40 pulgadas, armario con tabla de planchar y plancha, cuarto de baño amplio (secador de pelo, jabón, crema hidratante, champú y acondicionador), una zona intermedia con un mueble provisto de microondas, nevera y cafetera, y un salón con sofá, sillones, otra televisión y un escritorio para ordenador con silla ergonómica y todo. . ¡Caramba! Pues no estaba nada mal, si bien, lógicamente, apenas lo íbamos a utilizar. Por lo demás, había enchufes suficientes. El hotel también contaba con gimnasio y piscina climatizada cubierta, que tampoco disfrutamos, así como servicio permanente y gratuito de café e infusiones en el vestíbulo.


Y. tras casi veinte horas levantados, tocaba dormir, o al menos, intentarlo, con permiso del jet lag, pues al día siguiente nos habían citado para desayunar a las 7:30.


👉 Ver Etapa: Viajamos a Nueva York.
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Un paseo por Nueva Jersey y llegada a Manhattan.
Etapa: Un paseo por Nueva Jersey y llegada a Manhattan.  -  Localización:  USA USA
Descripción: Antes de llegar a Manhattan, conocimos un poco de Nueva Jersey.
Fecha creación: 02/11/2022 17:36  
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El hotel asignó a nuestro grupo un comedor exclusivo para los desayunos y las cenas que hicimos allí. El desayuno consistía en un pequeño buffet con tostadas de pan de molde (cada uno ponía las suyas en la tostadora), mermelada, mantequilla, huevos revueltos, salchichas o beicon, patatas fritas, madalenas, yogures y fruta variada, además de zumo de naranja y café con leche. No estaba mal, aunque acabó convirtiéndose en repetitivo. Había quien echaba de menos el queso y el embutido, jajaja. Los más golosos añadieron donuts o bagels comprados en la city. No es nuestro caso, así que no nos sentimos tentados por gran la cantidad y variedad de dulces que se ofrecen en Nueva York.

Según el programa del viaje, el primer día se haría un recorrido completo por Manhattan, mientras que el segundo se dedicaría al Tour de Contrastes. Dado que eran visitas incluidas en el precio, decidimos mantenernos con el grupo en ambas jornadas, pues pensamos que no nos venía mal conocer Manhattan para situarnos, mientras que el tour de contrastes se considera una visita obligada en Nueva York y no figura en ninguna tarjeta turística.

Captura de Google Maps.

Un paseo por Nueva Jersey.

A principios de octubre, en esta zona amanece sobre las siete y el ocaso tiene lugar en torno a las seis y media. Con un sol espléndido, salimos a las 8:30 y lo primero que hicimos fue dar una vuelta por Nueva Jersey, adonde se han trasladado en los últimos tiempos muchos neoyorquinos que no pueden permitirse los precios de la vivienda o no quieren padecer las incomodidades que la Gran Manzana ocasiona a sus residentes.

Panorámicas de Nueva Jersey desde Manhattan.

En este Estado, separado del de Nueva York por el río Hudson, proliferan casas bajas con jardín, en unas calles mucho más tranquilas que las de su vecino del este, si bien tampoco faltan los rascacielos, cuyo espectacular dibujo se aprecia perfectamente desde el otro lado del río. Pero a eso ya llegaré.

Nueva Jersey (a la izquierda) y Nueva York (a la derecha) desde el río Hudson.

Una de las cosas que nos llamó enseguida la atención fue que tanto en calles como en avenidas los cables están al aire, componiendo una estampa un tanto destartalada. Al parecer, así es más fácil proceder a las reparaciones necesarias tras los estragos causados por el viento, la nieve o las lluvias extremas, fenómenos no infrecuentes por estas latitudes. Y tampoco tardamos en descubrir los montones de bolsas de basura a la puerta de los edificios.




El nuestro recorrido por Nueva Jersey llegamos al Sinatra Park (Frank nació en Nueva Jersey), donde se halla un paseo panorámico a lo largo del río Hudson, con unas vistas espléndidas hacia su curso, desembocadura y los rascacielos de Manhantan.







En este mirador hicimos nuestro primer intento para identificar por su nombre las siluetas de los más conocidos.


Lástima que el sol diese de frente y distorsionase un poco la perspectiva. En cualquier caso, resultaba impresionante, mucho más en vivo que en las fotos, en las que jugué a darles algún toquecillo.


Durante nuestra estancia vimos varias veces el perfil de Nueva York desde Nueva Jersey, sobre todo de noche. Lástima que no pudiera captar unas imágenes en condiciones...


Inmersos en el caótico tráfico hacia Manhattan.

Nos dirigimos después hacia la Gran Manzana, apelativo que define el centro de Nueva York desde los años 20 del pasado siglo, cuando empezó a utilizarse como referencia al cenit que constituían para aficionados y profesionales las carreras de caballos que se celebraban allí. Enseguida nos vimos absorbidos por el caótico tráfico que envuelve la ciudad en las horas punta.


Atascos en la entrada a los túneles de peaje que conducen a Manhattan.

Muchos tendrían que venir aquí para saber lo que es un buen atasco, bastante peores que los que sufrimos en Madrid (no es ningún consuelo, claro está). Hay que tener en cuenta que son decenas de miles de personas las que se trasladan en sus vehículos desde sus residencias fuera de Nueva York hasta el centro para trabajar. Y estamos hablando de una isla, a la que solo se accede mediante túneles y puentes, que no son capaces de digerir el inmenso tráfico que reciben los días laborables. Me fijé en que el peaje de los túneles cuesta 16 dólares, aunque supongo que habrá descuentos y abonos. La gasolina está algo más barata que el gasóleo y los precios que vimos estaban entre 3,4 y 4,1 dólares el galón, que equivale a 3,8 litros.






Mientras circulábamos lentamente por el Lincoln Tunnel, el guía nos fue explicando que las comidas se harían todos los días en el Hotel Newyorker (bien situado en la esquina de la Octava Avenida con la calle 34, frente al Madison Square Garden), al igual que dos de las cenas, lo cual nos permitiría un margen de maniobra que no hubiésemos tenido de haber vuelto a nuestro hotel de Nueva Jersey. Por supuesto, podíamos pasar de la pensión completa e ir a nuestro aire. En cuanto a excursiones adicionales, nos propusieron Empire State, Central Station y Catedral de San Patricio, por un lado, Misa Gospel y Harlem, por otro, y el último día barco a la Estatua de la Libertad. No cogimos ninguna, ya que el precio era muy alto y, desde luego, preferíamos movernos por nuestra cuenta, aprovechando la tarjeta turística. La única que nos podía interesar era la visita a Washington, aunque teníamos muchas dudas y no lo decidimos hasta el último momento.

Vestíbulo y detalle en el restaurante Tik-Tok del Hotel NewYorker.

En Nueva York también hay muchas obras.


👉 Ver Etapa: Un paseo por Nueva Jersey y llegada a Manhattan.
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comment_icon  Últimos comentarios al diario  Una semana de octubre en Nueva York con excursión a Washington.
Total comentarios 11  Visualizar todos los comentarios

Artemisa23  artemisa23  07/11/2022 10:50   📚 Diarios de artemisa23
Muchas gracias, marimerpa. El mundo es muy grande y nosotros también tardamos mucho en decidirnos a ir a Nueva York. Sin embargo, merece la pena, sobre todo si gusta la arquitectura. Es increible la mezcla de estilos de los edificios y como se multiplican los contrastes de cualquier gran ciudad.

Spainsun  spainsun  10/11/2022 18:58   📚 Diarios de spainsun
Espectacular diario. Te dejo mis estrellas.

Artemisa23  artemisa23  10/11/2022 19:30   📚 Diarios de artemisa23
Muchas gracias, spainsun. Como siempre, me alegra mucho ver tus comentarios en mis diarios. Y mil disculpas por la proliferación de fotos, es que soy incorregible.

Salodari  Salodari  14/11/2022 23:10   📚 Diarios de Salodari
Comentario sobre la etapa: Conclusiones.
Mira qué guapa estás!! Me ha encantado y esta última etapa me parece un buen resumen. Algún año caerá N.Y y ya si es combinado con las Niágara... mucho mejor. Un abrazo.

Artemisa23  artemisa23  16/11/2022 18:36   📚 Diarios de artemisa23
Muchas gracias, Salodari. Con ese fondo, todo el mundo sale bien, jajaja. Un abrazo.

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Ciudad-Localidad Tema: Viajar a Nueva York
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slowy
Slowy
Super Expert
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Sep 12, 2007
Mensajes: 628

Fecha: Dom Nov 13, 2022 03:48 pm    Título: Re: Viajar a Nueva York

Hola viajer@s,

Será mi segunda vez en NY. Esta vez vamos entre Navidad y Nochevieja. Por tanto pese a que haré lo clásico de nuevo, quiero ver cosas menos conocidas. Alguien me puede decir algo de Coney Island, vale la pena en esas fechas? Acepto consejos y recomendaciones menos conocidas, que no debería perderme. Muchas gracias.
ALROJO
ALROJO
Dr. Livingstone
Dr. Livingstone
Nov 24, 2007
Mensajes: 5759

Fecha: Dom Nov 13, 2022 04:16 pm    Título: Re: Viajar a Nueva York

Te dejo dos hilos que te pueden venir bien:

Coney Island (Nueva York): parque de atracciones, playas


¿Qué hacer en una segunda visita a Nueva York?
carolco
Carolco
Willy Fog
Willy Fog
Ene 23, 2014
Mensajes: 21812

Fecha: Jue Nov 24, 2022 06:59 pm    Título: El rascacielos más delgado del mundo ahora está completo

The world's skinniest skyscraper is now complete — and its interiors are remarkable

[El rascacielos más delgado del mundo ahora está completo, y sus interiores son extraordinarios]


us.cnn.com/ ...index.html




Enjoy!
KIARA22
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Indiana Jones
Indiana Jones
Ene 27, 2014
Mensajes: 2459

Fecha: Jue Nov 24, 2022 07:03 pm    Título: Re: El rascacielos más delgado del mundo ahora est

Doy gracias de haber subido al TOR antes dek todos estos edificios estropearan la vista de Central Park Muy feliz Muy feliz Muy feliz Muy feliz
ALROJO
ALROJO
Dr. Livingstone
Dr. Livingstone
Nov 24, 2007
Mensajes: 5759

Fecha: Jue Nov 24, 2022 07:28 pm    Título: Re: El rascacielos más delgado del mundo ahora est

Efectivamente, la vista ha empeorado mucho. Y lo malo es que tiene pintas de ser una moda que vino para quedarse... 😕
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