Puntuales a las seis de la mañana nos encontramos,tal y como habìamos acordado,delante del hotel.
Aùn la hora tan temprana ya hay bastante movimiento de vehìculos,la mayoria cargados hasta los topes y que nos imaginamos van en direcciòn hacia la frontera.
No vemos al chico de la noche anterior.Esperamos un rato y nada.Conforme va pasando el tiempo y còmo no tenemos nada mejor que hacer,teorizamos sobre las posibles historias de la situaciòn.
Al fìn,llegamos a la conclusiòn de que este chico,confabulado con la gente del hotel,sale a nuestro encuentro la noche anterior y nos ofrece un precio mejor sabiendo que a falta de nada màs aceptaremos y nos emplaza para el dia siguiente.Al no presentarse nadie a recogernos no tenemos otra que recurrir a las personas del hotel y en consecuencia aceptar el precio que nos pidan para nuestro traslado a la frontera.Bueno no sè,es solo una teoria.La verdad es que no sabemos por què no se presentò y dudo que jamàs lo sepamos.
La espera,con tanta teorìa,se nos ha hecho menos larga y hacia las seis y media un Nissan pick up para unos metros màs allà de donde nos encontramos nosotros rodeados de nuestras mochilas.
La parte trasera del vehìculo hace las veces de autobùs.El conductor nos hace señas por si nos interesa subir.Corremos hacia èl y nos confirma que và hacia la frontera.Bien !!!,ya tenemos nuestro transporte.
Nos acomodamos entre personas y bultos e iniciamos la marcha.
En el espacio de diez quilòmetros que dura nuestro recorrido ante la señal de alguna persona,el conductor del pikup,va deteniendose y cargando a todos y todo lo que puede.Parece mentira lo que llega a caber en ese coche.

Atravesamos el puente que atraviesa el rio Kah Bpow,nexo de uniòn entre Camboya y Thailandia.
Llegamos al puesto fronterizo Camboyano de Cham Yeam.Un rato de espera.Presentamos en ventanilla la documentaciòn y pasamos al lado Thailandès.Aquì es nuestra despedida de Camboya.
De nuevo Thailandia.Paso fronterizo de Hat Lek
Son las ocho y media de la mañana.Còmo cualquier frontera que se precie,el ir y venir tanto de personas còmo de mercancias es frenètico.
En el lado Thailandès,es quizàs mayor que en el lado Camboyano.
No nos entretenemos demasiado en este lugar ya que necesitamos un vehìculo que nos lleve hasta Bangkok que se encuentra a menos de 450 km.
Nos informamos y nos dirigimos hasta lo que parece una parada de autobùs.Desconfiamos de que estemos acertando ya que se trata de un pequeño vehìculo muy poco apropiado para un viaje hasta Bangkok pero ante la insistencia del conductor nos acomodamos en el asiento y confiamos en ir en la direcciòn correcta.
Un rato despuès,llegamos a una poblaciòn de la cual no sabemos el nombre.Nos sorprendemos al comprobar que bajan todos sus ocupantes y el conductor del vehìculo nos invita a hacer lo mismo.Acto seguido nos señala un nuevo vehìculo al que tenemos que subir.
Entendemos que cada vehìculo està autorizado a circular sòlo por un tramo de carretera.
La furgoneta es similar a la anterior.Llegamos a Trat,a la estaciòn de autobuses.Aquì termina nuestro periplo con las furgonetas.Compramos los billetes para Bangkok y mientras esperamos la salida del autocar "asaltamos" el market de la estaciòn en donde nos proveemos de toda clase de caprichos ò mas bien,comida basura.Con tantos dias con la dieta del arroz nos morimos por comer chorradas.
Terminal de autobuses en Trat

Son ya las nueve y media de la mañana y ahora sì,parece que vamos directos a Bangkok.Tenemos por delante unas cinco horas de autobùs.
Aunque en Camboya tambièn encontramos alguna lìnea de autobùs que nos daban algùn tipo de comida,unas galletas ...,aquì era todo màs refinado.Ademàs de algo para comer,nos ofrecieron agua,unos caramelos y una toalla para las manos.El autobùs,de dos pisos,estaba inpecable y las pantallas para visionar culebrones musicales funcionaban a la perfecciòn...nos esperaba una tortura psicològica en toda regla.
Llegamos a la periferia de Bangkok.Un monumental atasco nos detiene.De forma intermitente vamos avanzando.Si no fuera por el dvd que todavìa sigue funcionando ...,en fìn no queda otra que tener paciencia.
Llegamos a la estaciòn de autobuses de Bangkok,hacia las quatro de la tarde,màs ò menos.
Nuestra prioridad es encontrar un lugar en donde pasar la noche. Cogemos un taxi y le pedimos que nos lleve hasta un hotel que tenìamos marcado en nuestra guia.En principio no hay problema.Al poco de arrancar el coche empieza ha querer cerciorarse de si tenemos reserva en el hotel .Aquì cometo el grave error de decir que no,y aquì la parimos
Primera maniobra taxistera ;el hotel al que queremos ir està completo,por que,precisamente èl ha acompañado a otros turistas que no se han podido alojar por este motivo.
Segunda maniobra ; te recomienda un hotel,que màs que una recomendaciòn es una inposiciòn ya que cuando te das cuenta te encuentras delante de la puerta y si no dices nada y te conformas,el taxista cobra la comisiòn del establecimiento y tù has sucumbido a la triste realidad del turista atontado.
Primer hotel recomendado:aùn antes de bajar del taxi ya sè que no nos vamos a quedar.Està construido en un rincòn entre edificios ,es horrible y lejos de todo.Cuando accedo a la recepciòn y veo lo cutre que es todo me entra una mala leche inpresionante.Me dirijo al taxista y con cara de pocos amigos le digo que nos llevara a un hotel en condiciones ò que nos dejara allì mismo.
En el interior de ese taxi habìa un mal rollito de narices.
Nos dirigimos a un nuevo hotel.A diferencia del anterior la apariencia externa era totalmente diferente,al igual que la recepciòn.Nos quedamos,al menos yo,de mala gana,por que me daba ràbia sucumbir ante "el chantaje"del taxista,ser un turista atontado,pero estaba cansada,malhumurada y harta de dar vueltas por la Chinatown de Bangkok.
Dejamos nuestras cosas en el hotel y nos fuimos a rondar por la famosa Khao San Road.
Còmo enfermos de algùn sìndrome nos lanzamos a las compras.Hay tantìsimo de todo que uno no puede màs que sucumbir a la tentaciòn.
Paseamos por la zona de Soi Rambuttri,colapsada de restaurantes,mercados y vida nocturna y cenamos en el Mango Lagoon Place.
Despuès,como cualquier turista que se precie,entramos en una casa de masajes.Còmo curiosidad y divertimento estuvo bièn,aunque cuando salì de allì me dolia todo,no sè si por que lo hicieron muy bièn ò por todo lo contrario.
Despuès del paseo,vuelta al hotel.







