Hoy no nos damos mucha prisa en levantarnos.Nuestro vuelo sale a las 0 :10 del dia 11 de julio por lo que tenemos todo el dia para dedicarlo ha visitar la ciudad.
Alquilamos un tuk tuk y despuès de hacer un tour,el taxista sin decirnos nada nos lleva hasta una fàbrica-tienda en donde tallan y venden joyas.De nuevo,otro cabreo.Por no discutir visitamos el taller y obviamente la tienda.Es enorme y puedes encontrar toda clase de joyas.Al final acabamos comprando ,que es lo que interesa,un pequeño detalle para uno de mis hijos.Hoy,el taxista,se ha ganado su pequeña comisiòn gracias a nosotros que ejercemos de turistas atontados,como digo yo.Pero bueno,todo son experiencias y un buen aprendizaje para viajes futuros.
El tiempo se nos ha echado encima y pedimos al conductor que nos lleve de nuevo a Khaosan Road.Comemos en un restaurante situado en una calle muy estrecha,el Wil Orchid Villa.Es un establecimiento muy acogedor,especialmente por la decoraciòn.Comemos en la terraza que comunica directamente a la calle.Sin ser excelente,comemos bien.
Visitamos el Templo de Màrmol.Empleamos cerca de una hora en recorrer todo el recinto.Nos gusta.
Hace calor,calor bochornosa,señal de lluvia.


No ponemos interès en visitar muchas cosas en este ùltimo dia,por tiempo y por que pensamos visitar Bangkok màs a fondo en otra ocasiòn,cuando el destino de nuestro viaje sea Thailandia.Despuès de la visita al templo nos dedicamos a vagabundear por las calles y es entonces cuando nos sorprende un primer chaparròn.Parece que no haya llovido en años por la intensidad con la que llueve.Nos guarecemos en un portal donde pasamos los siguientes diez minutos.Nos detenemos a orillas del rio Chao Phraya en la explanada de un parque,en donde simplemente dejamos pasar el tiempo observando todo cuanto nos rodea.El Puente Nuevo,al fondo,poco a poco se va ensonbreciendo por culpa de un gran nubarròn que tarda pocos minutos en volver a descargar,de nuevo, una fuerte tormenta.
Ante tales perspectivas climàticas decidimos regresar al hotel,recoger nuestro equipaje que hemos dejado por la mañana en recepciòn e irnos ya,direcciòn al aeropuerto.
En la autopista,dentro del taxi, estamos en medio de un descomunal atasco.Sigue lloviendo.
Son nuestras ùltimas horas en Bangkok.A travès de los cristales podemos ver los descomunales anuncios que reciben ò despiden al viajero en su camino al aeropuerto.
Las ocho de la tarde y llegamos al Aeropuerto Internacional de Suvarnabhumi.Este aeropuerto presume de poseer la torre de control más alta del mundo asì como la segunda Terminal tambièn más grande del mundo.

Nuestro aviòn,salvo retrasos,tiene fijada su hora de salida hacia las doce de la noche,ya dia once de julio por lo que tenemos cuatro horas por delante para pasearnos por la inmensa obra de ingenieria que es este aeropuerto.
Nosotros hemos terminado nuestro viaje y yo,particularmente,he cumplido un viejo sueño,conocer Camboya.
Un pais que,pese a la crueldad que ha sufrido en muchos momentos de su historia,se mantiene en piè,con dificultad y precariedad,pero en piè,y que sabe ofrecer a sus visitantes algo tan digno y tan humilde como es una sonrisa,pese a todo,no se han olvidado de sonreir y han sabido transmitirlo a las nuevas generaciones.Lo digo por que yo he estado allì.
Espero volver algùn dia.




