Otro día que parece presentarse nublado pero parece que según avance va a ir mejorando un poco. Aún así, hago un planning bastante cargadito y ajustado de tiempo.
Voy camino de Brienz para ascender en el Brienz Rothorn, un tren cremallera de vapor muy especial. Cuando llego allí ha salido el sol y hay algo de bruma pero ha abierto el día por suerte. Los vagones son bastante antiguos y la locomotora es de vapor de agua y por lo que se ve, es una atracción de jubilados porque la media de edad es de unos 60 años y eso que yo la bajo bastante.
Comienza el ascenso con todos los vagones llenos, hacemos la paradita de rigor para llenar el depósito de agua y continuar hacia arriba. Las vistas son muy bonitas, es bastante diferente a lo que he visto hasta ahora, dejo un poco de lado las cumbres con nieves eternas y pasamos a las montañas abruptas y verdes prados.
Una hora más tarde llegamos a la cumbre, se mete el sol y hace una rasca tremenda y toca dar un paseíto para entrar en calor. La única instalación que hay arriba es un restaurante y la estación del tren asi que no hay gran cosa que hacer a parte de caminar y deleitarse con las vistas a los lagos.
De Brienz a Interlaken y de nuevo subo a un trenecito con unos cuantos años de antiguedad; el elegido es el Schynige Platte.
Cojo un buen sitio en un lateral y menos malaque me ando lista porque en dos minutos se llena de japoneses armados con sus cámaras o empujando para coger sitio. Si de algo me he dado cuenta estos días es que la gran mayoría de japoneses tienen muy poca educación...
En esta ocasión, no hay nubes y el sol pica bastante, hay un momento que ya me achicharro pero mejor así que lloviendo. Foto por aquí, foto por allá y en un ratillo nos plantamos arriba con vistas al lago de Brienz y Thun.
Colas eternas para bajar y hay que andarse lista para coger plaza en el próximo tren. Hago lo de siempre, subí en el lado derecho del tren y ahora bajo por el izquierdo. Y entre trenes para llegar a destinos y los dos para ascender a cumbres, estoy empezando a cansarme de tanto tren... xD
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Las visitas de hoy no son de las más frecuentadas para los viajeros que van a estar en Suiza unos pocos días. No son atracciones de las que más se oye hablar pero merecen mucho la pena. Quizás el Brienzer Rothorn, que es algo carillo y que está más alejado de la zona de Interlaken, cueste más trabajo ir pero el Schynige Platte está ahí al lado y además entra en el precio del Jungfrau Pass. Recomiendo ambos si se tiene tiempo.
______
Precios ida y vuelta en segunda clase:
- Ticket Brienzer Rothorn: 80 CHF
- Con Swiss Pass: 52 CHF
- Ticket Schynige Platte: 55 CHF
- Con Jungfrau Pass: gratis
- Con Swiss Pass: 18 CHF
Voy camino de Brienz para ascender en el Brienz Rothorn, un tren cremallera de vapor muy especial. Cuando llego allí ha salido el sol y hay algo de bruma pero ha abierto el día por suerte. Los vagones son bastante antiguos y la locomotora es de vapor de agua y por lo que se ve, es una atracción de jubilados porque la media de edad es de unos 60 años y eso que yo la bajo bastante.

Comienza el ascenso con todos los vagones llenos, hacemos la paradita de rigor para llenar el depósito de agua y continuar hacia arriba. Las vistas son muy bonitas, es bastante diferente a lo que he visto hasta ahora, dejo un poco de lado las cumbres con nieves eternas y pasamos a las montañas abruptas y verdes prados.
Una hora más tarde llegamos a la cumbre, se mete el sol y hace una rasca tremenda y toca dar un paseíto para entrar en calor. La única instalación que hay arriba es un restaurante y la estación del tren asi que no hay gran cosa que hacer a parte de caminar y deleitarse con las vistas a los lagos.

De Brienz a Interlaken y de nuevo subo a un trenecito con unos cuantos años de antiguedad; el elegido es el Schynige Platte.

Cojo un buen sitio en un lateral y menos malaque me ando lista porque en dos minutos se llena de japoneses armados con sus cámaras o empujando para coger sitio. Si de algo me he dado cuenta estos días es que la gran mayoría de japoneses tienen muy poca educación...
En esta ocasión, no hay nubes y el sol pica bastante, hay un momento que ya me achicharro pero mejor así que lloviendo. Foto por aquí, foto por allá y en un ratillo nos plantamos arriba con vistas al lago de Brienz y Thun.

Colas eternas para bajar y hay que andarse lista para coger plaza en el próximo tren. Hago lo de siempre, subí en el lado derecho del tren y ahora bajo por el izquierdo. Y entre trenes para llegar a destinos y los dos para ascender a cumbres, estoy empezando a cansarme de tanto tren... xD
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Las visitas de hoy no son de las más frecuentadas para los viajeros que van a estar en Suiza unos pocos días. No son atracciones de las que más se oye hablar pero merecen mucho la pena. Quizás el Brienzer Rothorn, que es algo carillo y que está más alejado de la zona de Interlaken, cueste más trabajo ir pero el Schynige Platte está ahí al lado y además entra en el precio del Jungfrau Pass. Recomiendo ambos si se tiene tiempo.
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Precios ida y vuelta en segunda clase:
- Ticket Brienzer Rothorn: 80 CHF
- Con Swiss Pass: 52 CHF
- Ticket Schynige Platte: 55 CHF
- Con Jungfrau Pass: gratis
- Con Swiss Pass: 18 CHF