Dejamos San Francisco y nos dirigimos a lo que suponíamos que debían ser dos días de descanso, sol y playa. Obviamente nos habíamos documentado mal o tuvimos mala suerte. Habíamos leído que Carmel tenía buenas playas y que era una zona vacacional para gente de San Francisco y Los Ángeles. Lo de la zona vacacional nos quedó claro por las tremendas casas y mansiones que hay en la zona, pero lo de las buenas playas… buenas eran ¡pero no nos podíamos ni quitar la chaqueta!
Si bien creo que la zona merece una parada, por ejemplo para hacer un descanso o pasar noche entre San Franciso y Los Ángeles o viceversa, si volviera a hacer la ruta no planificaría dos días allí, ya que una vez recorridos los pueblos y visitada alguna misión, no queda mucho que hacer.
Nosotros teníamos reserva en el Monterey Bay Travelodge dos noches por 408$ ¡carísimo para ser un motel
! Y eso que a partir de la segunda noche te hacían un 30% de descuento, que si coges solo una noche son 300$. Pero nos había costado encontrar habitación disponible porque todos los hoteles de la zona o estaban llenos o pedían mínimo tres o cuatro noches, e igualmente todos eran carísimos.
Visto que no íbamos a poder disfrutar de la piscina ni de la playa, nos hicimos con unos cuantos folletos en la oficina turística para ver como podíamos ocupar los dos días.
Lo primero un paseito por las calles de Carmel, admirando las tremendas casas de vacaciones y los acogedores cafés y restaurantes de las calles principales.
Ejemplos de la arquitectura de la zona ¡huele a dinero! 8)
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Si bien creo que la zona merece una parada, por ejemplo para hacer un descanso o pasar noche entre San Franciso y Los Ángeles o viceversa, si volviera a hacer la ruta no planificaría dos días allí, ya que una vez recorridos los pueblos y visitada alguna misión, no queda mucho que hacer.
Nosotros teníamos reserva en el Monterey Bay Travelodge dos noches por 408$ ¡carísimo para ser un motel

Visto que no íbamos a poder disfrutar de la piscina ni de la playa, nos hicimos con unos cuantos folletos en la oficina turística para ver como podíamos ocupar los dos días.
Lo primero un paseito por las calles de Carmel, admirando las tremendas casas de vacaciones y los acogedores cafés y restaurantes de las calles principales.
Ejemplos de la arquitectura de la zona ¡huele a dinero! 8)
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Llegamos hasta la playa dónde confirmamos que sólo íbamos a poder dar un paseo bien abrigados ¡sólo alguna mascota se atrevía a probar el agua!

Por todos los rincones íbamos mirando a ver si por casualidad Clint Eastwood estaba ese fin de semana en su residencia de Carmel y teníamos la suerte de encontrarnos con él. El actor y director al que admiramos mucho, fue alcalde de Carmel durante algunos años, y es dueño de un bonito hotel/restaurante por el que suele aparecer, el Mision Ranch. Además tiene una mansión en una playa cercana. ¡Pero no hubo suerte!
No parábamos de ver cochazos deportivos por la calle y no nos podíamos creer que realmente hubiese tanto dinero por allí suelto. Y dinero hay, pero tanto deportivo era porque había ese fin de semana una exposición y encuentro de coches de lujo en un centro comercial cercano. No sabíamos si era privado, pero el caso es que nos acercamos y nadie nos cerró el paso, con lo que vimos los coches y nos tomamos algo del catering del evento.
Algunos cochecitos que se juntaron allí:


Después nos fuimos al Pier de Monterey, al estilo del de San Francisco pero más pequeño.


Vimos si había posibilidad para salir en uno de los barcos de avistamiento de ballenas para el día siguiente, pero ya estaban todas las plazas reservadas. Hay un gran acuario en el muelle, pero no nos apetecía demasiado. Cenamos otra vez a base de cangrejo, muy bueno, pero no tanto como el de San Francisco. Y vimos que algún pequeño león marino despistado habitaba también en el muelle.

A dormir al hotel y a la mañana siguiente hicimos la visita a la Misión San Carlos Borromeo, construida en Carmel en 1771 por el misionero español Junípero Serra, que está enterrado en la propia misión.


Cómo era domingo, la entrada era gratuita, pero tenías que respetar las zonas dónde había servicio religioso. Hay también un museo con la historia de los misioneros jesuitas y franciscanos que crearon la comunidad católica de California y muestras de arte de la época.
Después comimos en un mexicano de Monterey y fuimos a visitar la casa del escritor Robert Louis Stevenson , pero tiene horarios muy reducidos y estaba cerrada, así que no pasamos de la puerta.

Cómo estábamos cansados y ya no nos quedaba nada que ver que no fuese callejear, decidimos meternos en el cine, ¡qué ya llevábamos muchos días de viaje y teníamos un poco de “mono” peliculero! Hay un cine de autor en Monterey que exhibe cine independiente y europeo y nos metimos a ver la película francesa Wild Grass / Les herbes folles de Alain Resnais. Como podéis ver en la marquesina, daban películas que luego han tenido mucho éxito y han competido en los Oscar, como Los chicos están bien o Winter’s bone. Preferimos una con subtítulos en inglés por el miedo a perdernos demasiado con una de habla inglesa.

Nos fuimos pronto a la cama, ya con esa sensación que seguro conocéis, de que se acaba lo bueno… que el viaje está llegando al final y se ha hecho demasiado corto. [/align]