Esta era una visita que no nos podíamos perder en nuestro viaje y no nos importó tener que saltarnos otros lugares para poder ver al árbol con más volúmen del mundo. De pequeña en mi casa había un viejo libro de fotos, de esos que regalaban cuando comprabas enciclopedias que se llamaba “Maravillas del Mundo”. Recuerdo pasar horas ojeando ese libro, cuando aún no sé ni siquiera si sabía leer, alucinando con los sitios que salían ¡quien sabe si este libro tiene la culpa de que me guste tanto viajar! Una de las fotos que más me impresionaba era la del General Sherman, un árbol gigante al lado del cual las personas se veían como hormiguitas. Fíjate si el libro era poco riguroso, que anunciaba el árbol como “el más alto del mundo”, y así lo he creído hasta que una charla a sus pies de una ranger del parque me aclaró que no era el más grande, si no el de mayor volúmen, ya que existen árboles aún más altos.
Pero vamos a por el principio de la visita, que me estoy adelantando. Salimos de Death Valley a primera hora de la mañana (desayunando con las provisiones de la nevera) sabiendo que teníamos unas 6 horas hasta llegar a la entrada de Sequoia & King’s Canyon Park. Siguiendo las indicaciones de alguno de los diarios de este foro que me estudié, seguimos la ruta hacia Fresno hasta coger la 180 hacia Grant Grove Village. Parece ser que hay otra entrada por la que te suele llevar google maps, pero es una carretera de montaña con tantas curvas que aunque sean menos kilómetros acabas tardando más. Tal y cómo avanzábamos con el coche, el paisaje iba cambiando poco a poco, primero seguimos un tiempo en parajes desérticos, luego empezaron a aparecer algunos campos de cultivo, bosques, y finalmente, al llegar a la 180, fuimos subiendo y subiendo por las montañas hasta internarnos en el parque.
Estas son las vistas en la última parte del viaje:
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Pero vamos a por el principio de la visita, que me estoy adelantando. Salimos de Death Valley a primera hora de la mañana (desayunando con las provisiones de la nevera) sabiendo que teníamos unas 6 horas hasta llegar a la entrada de Sequoia & King’s Canyon Park. Siguiendo las indicaciones de alguno de los diarios de este foro que me estudié, seguimos la ruta hacia Fresno hasta coger la 180 hacia Grant Grove Village. Parece ser que hay otra entrada por la que te suele llevar google maps, pero es una carretera de montaña con tantas curvas que aunque sean menos kilómetros acabas tardando más. Tal y cómo avanzábamos con el coche, el paisaje iba cambiando poco a poco, primero seguimos un tiempo en parajes desérticos, luego empezaron a aparecer algunos campos de cultivo, bosques, y finalmente, al llegar a la 180, fuimos subiendo y subiendo por las montañas hasta internarnos en el parque.
Estas son las vistas en la última parte del viaje:
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Habíamos parado a comer algo rápido y, turnándonos en la conducción para echar alguna cabezadilla, poco después de las 3 de la tarde llegamos al Kings Canyon Visitor Center y contrastamos la información que traíamos de casa con una ranger mexicana que nos solucionó todas las dudas. Decidimos dedicar esa tarde a la Kings Canyon Scenic Road, que está al norte del parque, justo
al lado contrario de nuestro hotel.
Es una carretera con unas vistas alucinantes de las montañas y varios miradores donde puedes aparcar sin problemas. Es una carretera de montaña, que implica algunas curvitas y subidas y bajadas, pero en muy buen estado, al menos en esa época del año, ya que parece que en invierno está cerrada.
El cambio de temperatura, a pesar de ser mediados de agosto, era notable. No sé a cuantos grados estábamos, pero los pantalones largos y una chaquetilla se hicieron imprescindibles. Y al poco de estar allí también el chubasquero, ya que nos cayó nuestro primer chaparrón.
Vistas desde uno de los miradores, algo nublado porque estaba a punto de empezar a llover:

Paramos en el río y las cascadas, donde nos sentamos un rato simplemente a disfrutar de la naturaleza, la tranquilidad y el silencio.


En poco más de media hora llegamos al siguiente visitor center, dónde se encuentra una de las cuevas del parque: Boyden Cavern. Llegamos justo para la última visita, que es a las 5:00 de la tarde. Este cartel de la entrada explica muy bien lo que vamos a encontrar allí:

Unas fotos de las formaciones del interior:

Después ya nos dirigimos a nuestro hotel, poco más de una hora de camino, que estaba justo en la “frontera” entre King’s Canyon y Sequoia Park, cerca del Giant Forest. El hotel era el Stony Creek Lodge, que nos costó 149$ la noche. Un hotel de montaña un poco más viejo que el de Death Valley y con una habitación algo más pequeña, pero en una situación buenísima. Tiene también un camping justo a lado. En el hotel hay restaurante, supermercado y lavandería de las de fichas, que fue genial porque ya empezábamos a necesitar algo de ropa limpia. Si lleváis maletas grandes tener en cuenta que la mayoría de habitaciones están en la primera planta y hay que subir un buen tramo de escaleras sin ascensor.
El Stony Creek Lodge:

Recomendación especial para los parques: cuidado con dejar nada de comida o bebida en el coche, ya que es zona de osos. No solo por que un oso os destroce el coche intentando llegar a una bolsa de patatas, si no porque os podéis ganar una multa importante de parte de los rangers. También recomiendan no llevar nada de comida en las mochilas si se hacen excursiones fuera de los puntos turísticos. Hay taquillas de metal en los principales puntos de visita para dejar lo que lleves en el coche a buen recaudo. Nosotros no tuvimos problemas con los osos y solo vimos uno de lejos, pero sí que nos ganamos un aviso de multa por dejar una bebida isotónica y una botella de agua en el coche a la vista.
La mañana siguiente lo primero que hicimos fue dirigirnos al Lodgepole Visitors Center, uno de los dos únicos sitios en los que venden las entradas para Crystal Cave. Cómo hay aproximadamente una hora desde el Visitor Center a la cueva, ya te dan el ticket para la próxima visita a la que te de tiempo a llegar. Nos dieron ticket para las 11 y nos fuimos directamente a la cueva. Veréis que este parque no está nada masificado y es fácil encontrar entrada para las pocas actividades que no haces por tu cuenta.
La entrada de Crystal Cave y el interior:


A mí cuando llegué, al ver las indicaciones de la entrada, me entró algo de pánico. No estoy muy en forma y ponía que el camino hacia la entrada de la cueva era “strenuous” y que había que hacerlo en 15 minutos porque tenía que ir todo el grupo junto desde la entrada. Cómo no quería perdérmelo me arriesgué y la verdad es que son muy exagerados. Es un caminito de tierra y escaleras hacia abajo, y puedes seguir el ritmo del guía perfectamente. Lo único quizás acordarte de llevar zapatillas deportivas en vez de sandalias porque si ha llovido un poco puede haber zonas que resbalen. El camino de vuelta sí que supone un esfuerzo mayor porque es cuesta arriba, ¡pero ahora ya no hay tiempo determinado! Así que puedes ir poco a poco y descansando cuando te apetezca.
Fuimos a comer prontito al restaurante de Wucksachi Village. Ya nos habíamos adaptado a las horas de la comida en EEUU, dónde la mayoría de los restaurantes, excepto en las grandes ciudades, están cerrando si llegas a la hora normal de la comida española.
Y tras la comida, nos dirigimos hacia el Giant Forest, a pasearnos entre las secuoyas y coníferas gigantes que nos hicieron sentir pequeñitos, pequeñitos.
Hasta llegar a la estrella de la función: el General Sherman. IMPRESIONANTE

¡La hormiguita que lo mira embobada con la mochila de Decathlon soy yo!
Aquí decidimos separarnos un ratillo por que teníamos diferentes preferencias. El deportista del matrimonio repasó las distintas rutas que están bien señaladas partiendo del Giant Forest y se decidió por la más difícil: la ruta a Moro Rock, un peñasco de mil pies de altitud de ascensión desde donde se llega a ver gran parte del parque.
La ascensión:

Y las vistas:

Yo mientras tanto elegí una ruta más corta y menos empinada que resultó un fantástico paseo de media horita entre los árboles, y volví al General Sherman a tiempo para escuchar la exposición que varias veces al día alguno de los rangers hace sobre el árbol milenario y los esfuerzos por la conservación y el eco-turismo en el parque. Ahí me enteré de que mi admirado general no es el árbol más alto, pero sí el más grande en cuanto a volumen y “cantidad de materia viva”.

Tras el reencuentro con mi media naranja, dimos otro paseito y nos dirigimos ya con el coche al Tunnel Log, un túnel construido atravesando un árbol gigante que se cayó.

En nuestros paseos encontramos túneles parecidos, pero ninguno tan grande como el tunnel log.

Sequoia National Park nos encantó y cubrió todas nuestras expectativas. Y dejó el listón tan alto que nuestro próximo parque, Yosemite, acabó decepcionándonos un poco. Me quedaron un par de cosas en el tintero por si en alguna ocasión tengo oportunidad de volver:
- Una ruta a caballo por el parque, que se hacen desde Cedar Grove en Kings Canyon o Horse Corral en Sequoia.
- Una charla nocturna con los rangers en las hogueras que hacen varias veces a la semana en algunos de los visitor centers.
La página oficial de los parque nacionales tiene toda la información de las cosas que hacer, aunque un poco desorganizada, horarios, precios y mapas detallados.
King’s Canyon / Sequoia es una visita que vale hacer por cuenta propia, así que toda esta información, así como resolver dudas en cualquier visitor center, es de mucha ayuda.[/align]