26 de Octubre – Maldito Savuti! En busca del paraíso perdido
Aquella noche pasada por agua fue la única del viaje en la que tronó y llovió sin parar. Era tal el cansancio que teníamos que dormimos como un tronco y poco nos importó el vendaval que hubo. El fin de la época seca se acercaba y pronto vendrían más tormentas como esta. A pesar de todo ello amaneció un buen día y nosotros teníamos un gran dilema encima. Habíamos dormido una noche más en Kasane y habíamos perdido la reserva en el camping de Savuti. Qué debíamos hacer?
No nos quedaban más que 2 opciones: seguir directamente hasta Moremi y dormir en el sitio que nos correspondía para esa noche (lo cual como luego comprobamos era una locura total), o probar de buscar sitio en Savuti. Contactamos con Sunrise tours que nos había gestionado las reservas y nos comentó que con suerte y buenas palabras nos dejarían estar esa noche en Savuti y ya remontaríamos camino al día siguiente. Esta última idea nos gustó mucho más, a parte de que teníamos buenas sensaciones con Savuti y pensábamos que nos podía ofrecer mucho. No queríamos irnos sin ver esa parte del Chobe. Con el ánimo reestablecido tras el día anterior y las ideas claras reemprendíamos el camino. Allá vamos Savuti! (Por segunda vez…)
No nos quedaban más que 2 opciones: seguir directamente hasta Moremi y dormir en el sitio que nos correspondía para esa noche (lo cual como luego comprobamos era una locura total), o probar de buscar sitio en Savuti. Contactamos con Sunrise tours que nos había gestionado las reservas y nos comentó que con suerte y buenas palabras nos dejarían estar esa noche en Savuti y ya remontaríamos camino al día siguiente. Esta última idea nos gustó mucho más, a parte de que teníamos buenas sensaciones con Savuti y pensábamos que nos podía ofrecer mucho. No queríamos irnos sin ver esa parte del Chobe. Con el ánimo reestablecido tras el día anterior y las ideas claras reemprendíamos el camino. Allá vamos Savuti! (Por segunda vez…)
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Dada la mala experiencia del día anterior, miramos bien los mapas y siguiendo las indicaciones de algunos guías que había por el hotel, nos dirigiríamos a Savuti bordeando el Chobe para entrar por Ghoha gate. Vamos, lo que hace la gente normal. Nos dirigimos por última vez por la carretera asfaltada de Kasane a Ngoma bridge para acortar lo máximo y ganar tiempo. Ya habíamos visto bastante el Chobe riverfront, queríamos llegar a Savuti de día y que nos diese tiempo a ver algo. La verdad es que no sé si todos los animales de por allí se querían despedir de nosotros o simplemente, querían conseguir que no llegásemos, pero se nos cruzaron varias manadas de animales.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Al llegar casi a Ngoma bridge, hay un desvío a la izquierda donde parte una carretera que en vez de seguir a Ngoma y irse hacia Namibia, tira hacia abajo bordeando el Parque Nacional y discurre en su mayor parte cerca de la orilla del río Chobe. Esta carretera estaba en obras cuando fuimos aunque suponemos que a día de hoy estará acabada y asfaltada totalmente. Debido a estas obras iba habiendo muchísimos desvíos por todos los pueblecitos que pasábamos y el trayecto se hacía muy largo. Una vez llegamos hasta un pueblo llamado Kachikau, se acabó lo que se daba y las obras de lo que en el futuro sería una carretera asfaltada se acababan. A partir de aquí seguía una larga pista arenosa que nos adentraba otra vez en Parque Nacional. El cartel de Savuti nos hizo tener esperanza que llegaríamos a nuestro objetivo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El paisaje se tornó nuevamente familiar, parecido a los alrededores del Chobe Riverfront y la pista que tomamos seguía una interminable línea recta con algún desvío que podía despistar. Desde Kachikau a Ghoha había unos 40 km de “parque” que como tal no está protegido, pero contiene la misma fauna y paisaje que el resto del Chobe. Es increíble la cantidad de zonas que estos países tienen sin proteger por falta de dinero y que sin embargo, ofrecen lo mismo que las zonas que sí tienen esta protección.
Desde el día anterior había rebautizado a mi novia como “La camionera de Kasane” y con ella íbamos a un buen ritmo botando dentro del coche y derrapando por la arena que daba gusto. En una de esas malditas pequeñas señales que muchas veces no se veían, vimos una flecha que indicaba Linyanti y Ghoha para la derecha. Ghoha concretamente señalaba 7 km. Bien! Nos quedaba poco para la entrada. Cuando llevábamos unos 15 km calculados supimos que algo no iba bien. Media vuelta, seguro que era para la izquierda en ese desvío. Entre las prisas y la confianza de volver por un sitio donde ya habías pasado, nos hizo cometer un error y encallar el coche como el día anterior. Mierda!! Otra vez no!! Pensábamos que saldríamos rápido con la reductora pero que va… se había clavado de lo lindo y la barriga del coche tocaba arena. Nuevamente debíamos bajar del coche y sacar palas de arena.
Desde el día anterior había rebautizado a mi novia como “La camionera de Kasane” y con ella íbamos a un buen ritmo botando dentro del coche y derrapando por la arena que daba gusto. En una de esas malditas pequeñas señales que muchas veces no se veían, vimos una flecha que indicaba Linyanti y Ghoha para la derecha. Ghoha concretamente señalaba 7 km. Bien! Nos quedaba poco para la entrada. Cuando llevábamos unos 15 km calculados supimos que algo no iba bien. Media vuelta, seguro que era para la izquierda en ese desvío. Entre las prisas y la confianza de volver por un sitio donde ya habías pasado, nos hizo cometer un error y encallar el coche como el día anterior. Mierda!! Otra vez no!! Pensábamos que saldríamos rápido con la reductora pero que va… se había clavado de lo lindo y la barriga del coche tocaba arena. Nuevamente debíamos bajar del coche y sacar palas de arena.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La verdad es que no sabíamos que esa zona era tan, tan, tan arenosa y no habíamos bajado la presión de las ruedas ese día, cosa importantísima que sí habíamos hecho en otros sitios de arena días anteriores. Cuando más o menos tuvimos las cuatro ruedas despejadas probamos de ir saliendo poco a poco pero el coche se hundía en un momento. Decidimos poner la madera que traía el coche en la rueda más hundida y acelerar pero tras varios intentos acabó partiéndose. Fueron muchísimos los intentos en los que durante 20 minutos nos dedicábamos a despejar las cuatro ruedas y toda la barriga del coche que era lo que costaba más. Con un calor asfixiante había que tumbarse y en una posición incomodísima, intentar despejar los ejes de las ruedas que no podían girar al estar cubiertos de arena. De la arena salían unas arañas extrañísimas por todos lados y había como alguna especie de alquitrán que te impregnaba todo el cuerpo y te hacia sudar de color negro, asqueroso. Si tardábamos esos 20 minutos en despejar la arena, en tan sólo un acelerón de 2 segundos el coche se hundía nuevamente. La impotencia era máxima ya que físicamente costaba mucho hacer todo eso y no servía para nada. Además sabiendo que no deberíamos estar en ese camino y que ya habíamos pasado por él!! Tampoco era el camino más chungo por donde habíamos pasado!!
Había que estar alerta puesto que era zona de animales, de hecho un grupo de elefantes pasó por al lado mirando que hacíamos. Decidimos ir a buscar troncos gordos con el riesgo que ello conllevaba, ya que había que meterse en el bosque para encontrarlos. Cualquier ruidito te hacía estar alerta y mientras que uno trabajaba sacando arena, el otro vigilaba la zona y buscaba maderas. Cundía el desánimo y no veíamos forma de salir de allí. Perderíamos otra vez Savuti y posiblemente nos tocase dormir en el coche allí en medio. La misma situación, o quizás peor, en dos días seguidos. Eso se traducía en gritos e insultos al aire, en preguntarnos porque demonios no salía el coche de una vez y en porque cuando más lo necesitas no pasaba nadie por allí. Linyanti no es que sea la zona a donde se dirige más la gente, así que el camino estaba desierto completamente. Habían pasado 2 horas 30 minutos…nos quedábamos seguro.
Había que estar alerta puesto que era zona de animales, de hecho un grupo de elefantes pasó por al lado mirando que hacíamos. Decidimos ir a buscar troncos gordos con el riesgo que ello conllevaba, ya que había que meterse en el bosque para encontrarlos. Cualquier ruidito te hacía estar alerta y mientras que uno trabajaba sacando arena, el otro vigilaba la zona y buscaba maderas. Cundía el desánimo y no veíamos forma de salir de allí. Perderíamos otra vez Savuti y posiblemente nos tocase dormir en el coche allí en medio. La misma situación, o quizás peor, en dos días seguidos. Eso se traducía en gritos e insultos al aire, en preguntarnos porque demonios no salía el coche de una vez y en porque cuando más lo necesitas no pasaba nadie por allí. Linyanti no es que sea la zona a donde se dirige más la gente, así que el camino estaba desierto completamente. Habían pasado 2 horas 30 minutos…nos quedábamos seguro.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Por suerte, siempre queda la esperanza y tras darlo todo por perdido vimos aparecer a lo lejos dos todoterrenos. Toma!! Estamos salvados!! Cuando el primero de ellos pasó por al lado, el conductor miró con una sonrisa maquiavélica y diciendo adiós con la mano siguió conduciendo y detrás le siguió el otro coche. No podía ser, nos iban a dejar tirados??!! Nuestras caras transmitían ira y odio. Ayuda joder!! Como a unos 100 metros de nosotros se pararon los dos coches y bajaron. Uff menos mal!!
Eran dos familias suizas y el conductor de la sonrisa maquiavélica nos dijo que había querido hacernos una broma para hacernos pensar que se iban sin ayudarnos. Hicimos cara de pocos amigos y por dentro pensábamos: A la mierda el humor suizo!! Cuando nos preguntaron que cuanto tiempo llevábamos tirados alucinaron y enseguida los dos conductores nos ayudaron para buscar más madera y ponerlas bajo las 4 ruedas. Por suerte llevaban un medidor de presión y conseguimos quitar aire a las ruedas ya que con un palito nos resultaba imposible. Después de empujar y tener el empuje de varias personas el coche finalmente salió. Viva Suiza!!!
Nos despedimos dándoles las gracias por todo. En la Skeleton Coast, varios días antes, fuimos nosotros quien ayudamos a unos suizos y ahora otros suizos no sacaban del apuro a nosotros. Parecía que el destino todo lo unía. Estábamos exhaustos, llenos de polvo y con un hollín de color negro que nos cubría todo el cuerpo pero nada nos pararía. Cual fue nuestra sorpresa cuando al volver de nuevo al desvío anterior, vimos efectivamente, que en la señal ponía Ghoha a la izquierda pero la flecha indicativa también estaba enterrada con arena y no se veía. Ahí estuvo el fallo, cuando interpretamos que tanto Ghoha como Linyanti estaban a la derecha nos hizo ir por otro camino donde nos quedaríamos tirados y perderíamos un tiempo esencial por una tontería.
Eran dos familias suizas y el conductor de la sonrisa maquiavélica nos dijo que había querido hacernos una broma para hacernos pensar que se iban sin ayudarnos. Hicimos cara de pocos amigos y por dentro pensábamos: A la mierda el humor suizo!! Cuando nos preguntaron que cuanto tiempo llevábamos tirados alucinaron y enseguida los dos conductores nos ayudaron para buscar más madera y ponerlas bajo las 4 ruedas. Por suerte llevaban un medidor de presión y conseguimos quitar aire a las ruedas ya que con un palito nos resultaba imposible. Después de empujar y tener el empuje de varias personas el coche finalmente salió. Viva Suiza!!!
Nos despedimos dándoles las gracias por todo. En la Skeleton Coast, varios días antes, fuimos nosotros quien ayudamos a unos suizos y ahora otros suizos no sacaban del apuro a nosotros. Parecía que el destino todo lo unía. Estábamos exhaustos, llenos de polvo y con un hollín de color negro que nos cubría todo el cuerpo pero nada nos pararía. Cual fue nuestra sorpresa cuando al volver de nuevo al desvío anterior, vimos efectivamente, que en la señal ponía Ghoha a la izquierda pero la flecha indicativa también estaba enterrada con arena y no se veía. Ahí estuvo el fallo, cuando interpretamos que tanto Ghoha como Linyanti estaban a la derecha nos hizo ir por otro camino donde nos quedaríamos tirados y perderíamos un tiempo esencial por una tontería.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras tantos problemas surgidos, los últimos 30 kilómetros de Ghoha hasta Savuti ya no podrían ser un impedimento y para el mediodía llegamos al complejo de campings de Savuti. Llenos de mugre, sudor, cansancio y de todo pero llegamos a Savuti!! Justo antes de la entrada hay un río que rodea toda la zona y debe cruzarse pero eso ya nos daba igual. Incluso resultó divertido. Al llegar todavía nos quedaba renegociar con la organización si nos podrían ubicar, ya que habíamos perdido la reserva el día anterior y para esa noche no teníamos permiso. Supongo que le dimos pena y amablemente accedió a colocarnos. A parte, como vimos a medida que iba avanzando el día, hubiera sido imposible llegar a North Gate en Moremi donde sí teníamos reserva para esa noche.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras ver rápidamente nuestra ubicación para esa noche nos fuimos pitando para aprovechar las horas de luz que quedaban. Con los problemas surgidos los últimos dos días había que recuperar el tiempo y encontrar algo de provecho. Salimos con el coche dispuestos a explorar los alrededores de la zona de acampada. Tantas penurias pasadas en las últimas horas dieron su fruto cuando nada más salir del camping, vimos una silueta en frente nuestro muy familiar. Entre la maleza se movía algo con manchas y cuando descubrió la punta blanca de su cola, vimos por fin que se trataba de un precioso leopardo. En ese momento nos preguntamos: Si no nos hubiera pasado nada ni el día anterior ni ese mismo día, no hubiéramos estado en ese preciso instante delante de este animal tan escurridizo y quien sabe si lo hubiéramos podido ver en otra ocasión… El destino es caprichoso.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Para sorpresa nuestra, no era un leopardo precisamente tímido y se estuvo un rato sentado para luego empezar a caminar sin rumbo aparente, iba como paseando. Decidimos seguirlo poco a poco a ver que hacía pero después de un rato se metió en la espesura y no lo volvimos a ver. Con lo difícil que es de localizar, no esperábamos ver a un leopardo tan cerca pero suponemos que gracias a que Savuti se encuentra mucho más aislado que otros lugares con fauna, los animales se sienten también más a sus anchas.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
A diferencia del Chobe riverfront o Etosha en Savuti no hay zonas tan boscosas y según donde hay planicies o claros de bastante extensión. El paisaje cambia y recuerda en ocasiones a la sabana de Kenia y Tanzania con el pasto bajo y amarillo. Pasamos el rato viendo algunos animales y regocijándonos de estar de nuevo tranquilos y disfrutando de hacer safari. Apuramos al máximo para volver siguiendo el río hasta el camping, e instalarnos para un merecido descanso y una cena relajada.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***
En cuanto al camping de aquella noche, decir que junto con el de Third Bridge en Moremi fue el más salvaje de todo el viaje. Estaba situado en medio de todo el campo sin nada en kilómetros a la redonda y nada de vallas o algo por el estilo. La zona de sanitarios y duchas era lo único que estaba protegido con muros y una puerta reforzada. La gente acampaba donde le indicaban y lo único que tenías era un barril partido por la mitad que hacía a su vez de barbacoa. La distancia entre unas personas y otras era la suficiente como para que cuando cayó la oscuridad, la sensación de estar sólo fuese insuperable.
Tras ducharnos y frotar de lo lindo para quitar el hollín negro que teníamos impregnado, disfrutamos de la cena a oscuras. Los animales nocturnos hicieron acto de presencia y con la linterna pillamos infraganti a algún que otro felino de pequeño tamaño y con grandes orejas, de cuyo nombre no me acuerdo. Aquella noche los rugidos de los leones volvieron a hacer acto de presencia sin parar, pero el hecho de “parecer estar solos” nos hizo darnos prisa en recoger la mesa y no estar por allí mucho rato de parloteo. Aquello era auténticamente y más que nunca territorio comanche y no convenía arriesgarse. Al día siguiente, debíamos llegar a Moremi y convenía recuperar fuerzas perdidas.
Tras ducharnos y frotar de lo lindo para quitar el hollín negro que teníamos impregnado, disfrutamos de la cena a oscuras. Los animales nocturnos hicieron acto de presencia y con la linterna pillamos infraganti a algún que otro felino de pequeño tamaño y con grandes orejas, de cuyo nombre no me acuerdo. Aquella noche los rugidos de los leones volvieron a hacer acto de presencia sin parar, pero el hecho de “parecer estar solos” nos hizo darnos prisa en recoger la mesa y no estar por allí mucho rato de parloteo. Aquello era auténticamente y más que nunca territorio comanche y no convenía arriesgarse. Al día siguiente, debíamos llegar a Moremi y convenía recuperar fuerzas perdidas.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
*** Imagen borrada de Tinypic ***