Esta noche hemos dormido bien. Será el hotel 5 estrellas. A las 6:30 fuimos a desayunar y aunque había una gran variedad y ambiente de desayuno (nada que ver con Jaipur) no tenía muy bien el estómago y no desayunamos mucho. Poco mas tarde estábamos saliendo del hotel para ir al Taj Mahal. Como estaba cerca cogimos un bici rick shaw. No sé cómo siempre que cogemos uno terminamos con un viejete al que le cuesta pedalear. Antes de las 8 ya entramos en el Taj mahal. Está rodeado de un barrio pobre y sucio, con ambiente de India. Para entrar fue el único sitio donde nos registraron bien. En muchos sitios hacen como que te registran pero apenas miran algo para hacer el cuento. Aquí no, se juegan demasiado. Desde fuera no se ve nada del Taj. Conforme entras desde fuera tampoco, pero según cruzas la puerta interior te impresiona el mármol blanco y la perfecta simetría de esta maravilla. No nos decepcionó en absoluto, a pesar de las expectativas. Es impresionante. También es el único lugar donde sí encontramos una gran cantidad de turistas occidentales, aunque no en exceso, en absoluto. Además había muchos turistas indios. El precio es elevado, 750 rps, pero no deja de ser similar a monumentos europeos mediocres, unos 12 euros por cabeza. Por allí estuvimos un rato haciendo fotos y paseando.
Al rato cogimos un tuc tuc que nos llevó al Red fort o Agra fort, fuerte que parece ser el mejor del Norte de India. La verdad es que está bien, aunque no espectacular. De nuevo, patrimonio de la humanidad.
Al salir del fuerte anduvimos un poco por el barrio, pobre, como otros y cuando vimos que no íbamos a ninguna parte cogimos un tuc tuc que nos perseguía insistente. Le pedimos que os llevase a n bazar, pero cuando llegamos allí todavía estaban cerradas las tiendas. Tras la discusión con el del tuc tuc decidimos pasear por allí sin ningún resultado, ya que sólo conseguíamos andas entre basura, con muchísimo calor, siendo el centro de atención, entre olores nauseambundos y sin llegar a ningún sitio. Con este panorama decidimos ir al hotel, donde tras esperar n rato al fresco, y aunque aún eran las 12 nos fuimos al restaurante de al lado a comer algo, pues luego quien sabe a qué hora volveríamos a comer. Y más nos valió. Comimos algo rápido, pasamos por el hotel a buscar las maletas y salimos a coger un tuc tuc que nos dejó en la estación Agra Cantt.
Ahí empieza nuestra odisea de viaje en tren. Casi que lo habíamos cogido, no porque no hubiese otras opciones, sino porque no queríamos irnos de la India sin hacer algo tan típico del viajero en este país como ir en tren. Desde que llegamos, alguien estuvo indicándonos qué debíamos hacer para ir al tren. Me preguntaba qué interés tendría en ello, pero pronto nos descubrió que era taxista y que deberíamos ir en taxi con él a Delhi, ya que los trenes salen y llegan con mucho retraso, hace mucho calor, no hay espacio y... todo son problemas. Pasando de él fuimos a la oficina donde tras intentar hacer cola y colársenos los "educadísimos" indios por todos lados, un buen rato más tarde nos dicen que no es en esa oficina. Fuimos a la otra y tras la cola le tuvimos que dejar el iphone al tío ya que era el único sitio donde teníamos información del viaje. Al comprobar el número vemos que (bien) aparecemos en pantalla, pero nos dice que no es en esa ventanilla. Empezamos otra cola que sería de más de 15 minutos aunque no tenemos a casi nadie delante. Cuando llegamos me dice que no imprimen tickets, que vayamos con eso a nuestros asientos (me los dicen y tomo nota) y que paguemos 50 rps al revisor por no tener impresos los billetes. En todo este lío, que no se les entiende nada y que encima no se les oye detrás del cristal en el que están, nos ayudó como intérprete un chico que además al oírnos hablar entre nosotros nos cuenta que él vive en España desde hace más de 10 años y que esta casado con una española. Menos mal que llegamos con mucho tiempo a la estación en previsión de esto, ya que no hacemos más que dar vueltas.
Por fin salimos a la sala principal y vemos en pantalla que nuestro tren sale de la plataforma 2. Así, vamos hacia allí. La verdad es que el ambiente de estación de tren era una de las cosas que nos quedaba por ver. Montones de personas en grupos sentados en cada esquina de los andenes, ya sean familias enteras de viaje, grupos de pobres que se buscan la vida por allí, etc. Es una muestra de lo que es la India real en unos cientos de metros cuadrados. Increíble. Llegamos a la plataforma 2 y nos ponemos a preguntar dónde para el vagón de la segunda clase. Cuando ya estamos en ese sitio, son sacarle ojo a las maletas y a los especímenes que por allí pululaban, esperamos al tren.
En un determinado momento, a falta de 2 minutos para la supuesta salida del tren, me da por mirar otra pantalla de información, pues la que teníamos cerca parecía no haber cambiado la información desde hacía varias horas. En eso, veo que muestra que nuestro tren sale de la 3, no de la 2, lo cual todavía es una suerte porque están juntas no hay que ir por el pasadizo elevado. En ese mismo momento veo que entra en la estación un tren y que tiene el nombre del nuestro. Lo cual no habríamos visto de no saber que era la 3. Así nos vamos corriendo al coche A1 y por suerte conseguimos coger el tren. Al buscar nuestros sitios vemos que se trata de unos compartimentos con buena pinta. Cada uno de ellos tiene 4 literas, 2 arriba y 2 abajo. Nuestros números son los de abajo, pero están ocupadas por 2 personas. No, nos hemos equivocado, es sólo el habitual morro de los indios. Menos mal que nos dejan un sitio para nosotros! Tampoco se nos ocurrió decir nada ya que dudábamos bastante de no habernos equivocado. Más tarde llegó el revisor y tras explicarle la situación, ok!!, nos cobra 50 rps y adelante. Ufff, menos mal, prueba superada. 3,5 horas de tren a Delhi, que pasan bastante rápido.
Me olvidaba de comentar las preguntas que te hacen siempre los indios, sea un guía, una persona de la calle, alguien que te coge en un tuc tuc o quien sea. Sin ninguna confianza previa será muy frecuente que te pregunte "de qué país eres?" ok, hasta aquí es lógico, "sois marido y mujer?", que en su versión de viajero sólo sería "estás casado?" desde luego esta no sería una pregunta típica en España a unos desconocidos. La siguiente es "tenéis hijos, cuántos?". Creo que no comenté que en el barco en Varanasi les decíamos que en Europa tenemos menos hijos que en la India, a lo que ellos respondieron alzando el brazo, "yes, its the Ganga power" (es la fuerza del Ganges) cuya repuesta nuestra fue "ok, in Europe we use condoms".
Al llegar a Delhi buscamos un taxi (o nos dejamos buscar por uno) y tras una negociación nos vamos por 400 rps en un coche pequeñito y hecho un cirio por dentro, con un conductor que va pitando todo el rato, metiéndose por cualquier recoveco y saltándose los semáforos, lo cual es bastante habitual aquí. A estas horas hay mucho atasco y encima en una vía estaba ardiendo un coche, con mucha expectación, por lo que tardamos una hora en hacer un recorrido que la última vez nos llevó menos de media hora.
Cuando llegamos al aeropuerto aún faltaban unas 7 horas para el vuelo, así que toca armarse de paciencia. El avión sale puntual.
El día siguiente, jueves, 28 de julio, nos lo pasamos en el vuelo a Amsterdam y de ahí a Madrid. Cuando llegamos a Madrid, como tenemos varias horas de espera decidimos ir al centro. Nos hemos sentido bastante extraños en el primer encuentro de nuevo con las calles españolas: vaya cochazos que hay aquí!!, mira, un césped y no hay vacas pastando!!, pero si pasamos desapercibidos!!, escucha, no hay bocinazos, vaya silencio!! (y eso que estábamos en plena Castellana). Al menos por un rato, vemos a España con otros ojos. Más tarde cogeríamos el vuelo que nos lleva a Santiago.