Hoy nos levantamos un poco más tarde, desayunamos en el hotel, hacemos el check out y a las 8:30 salimos con el chófer para Agra. Casi todo el recorrido es autopista de peaje. Que esto no lleve a imaginarse una autopista europea. Para nosotros una autopista es algo más que 2 carriles en cada sentido. Es también no encontrarte con tráfico muy lento, no haber incorporaciones a la carretera sin carril de aceleración y, sobre todo, vallada a la entrada de animales o personas. Bien, esto no es así en este país. Ninguna de esas cosas más que los 2 carriles en cada sentido. Cada poco hay cruces con poca visibilidad, como si estuvieses en una carretera comarcal, por medio de los carriles te encuentras vacas, bufalos, gente andando, perros... A veces hay destrozos en la autopista que no están señalizados de ningún modo y que pueden provocar incluso que vuelques y cuando pasas por los pueblos no se diferencia de una carretera normal.
Por otro lado, las cabinas de peaje son bastante más rudimentarias y sobre todo la usan camiones. Los camiones suelen ser pequeños y no articulados. Casi todos están tremendamente decorados. Cintas de colores, el frontal pintado de varios colores, triángulos de emergencia. Además me ha chocado mucho que casi todos los camiones tienen pintado detrás "blow horn" (toca la bocina) o "please, horn". Como si ya lo hiciesen poco, además les incitan. Supongo que será porque tienen poca visibilidad y que les toquen la bocina les ayuda a saber dónde no deben meterse. También nos encontramos con muchos autobuses que literalmente llevan docenas de personas encima. Teniendo en cuenta la velocidad y lo que pega el sol aquí, debe de ser un infierno ir allí arriba. Los tractores llevaban también docenas de personas. Aquí parece que la mano de obra abunda.
De vez en cuando te encontrabas vehículos en dirección contraria, ya que en función de la salida o entrada que cogían, esto les venía mejor. El tráfico, sea rápido o lento (cuando hablo de tráfico lento me refiero a unos 10 o 20 km/hora, pues son cualquier tipo de vehículo con cualquier tipo de carga) circula indistintamente por cualquiera de los dos carriles, de forma que el que quiere adelantar va zigzageando entre ellos. También suele haber salidas de la autopista por la derecha (aquí se conduce por la izquierda). Por último, vimos incluso tractores cruzando la mediana en plena autopista. Así, casi 4 horas hasta que paramos en Fathepur Sikri. Este es un lugar musulmán. Parece mentira que sean 70% hindúes, 15% musulmanes, ya que vemos muchísimos musulmanes. Claro que aún con ese porcentaje, son el segundo país del mundo en número de musulmanes, después de Indonesia. Además de por el aspecto son fáciles de distinguir, en conjunto, por los colores. Mientras que para los hindúes los colores sagrados son rojo y naranja (de ahí que los peregrinos que había en Varanasi a montones fuesen de naranja) para los musulmanes lo son el verde y el blanco (generalmente visten de blanco). Esto es muy usado en las banderas, además de en la ropa y en símbolos. Por cierto, que el hindi se escribe en caracteres no occidentales. Son parecidos al árabe pero es como si las palabras tuviesen las letras unidas por una raya horizontal superior. Tardamos en caer en esto ya que en muchos sitios y en especial en Delhi, se usa mucho mas en inglés en los carteles. Incluso las matrículas utilizan sólo caracteres occidentales. En cualquier caso, los números son en caracteres occidentales.
A llegar a Fathepur Sikri vemos que el conductor nos indica que en el parking donde nos deja podemos coger un guía que, por 100 rps nos enseña el lugar. Conclusión: Arjun no incumplió nada de lo que dijo, pero en general el servicio es muy caro y con muy poco valor añadido para lo que debiera ser. Nada que ver con el de Bali, que aún así no nos había parecido perfecto. Lo que aporta es la confianza que puede tener en ellos, un buen coche, un buen conductor y punto. Está bien, pero por ese precio esperábamos que también fuese un guía, que no fue en absoluto. Ni siquiera para dónde comer.
Salimos del parking. Fuimos andando, sin saber muy bien dónde estábamos hasta que a los 15 minutos encontramos la gran puerta, de unos 53 m de altura. impresionante! Además se llega por unas escaleras que dan una perspectiva de ser todavía más alta, por si fuera poco. Por cierto que aquello está lleno de cabras por todos lados, y de cagadas de cabra, claro, hasta que entras en la parte de pago.
Cuando dejamos la mezquita ya nos metimos en la zona de pago, donde apenas había gente. Es una ciudadela, en color rojo que es bonita, patrimonio de la humanidad, aunque no espectacular e incluso un poco sosa. Tras salir de allí volvimos andando al parking, donde el conductor nos recogió y casi una hora mas tarde nos dejó en la puerta del hotel.
E hotel, Clarks Shiraz es el único de alto nivel en el que estuvimos aquí. Es un 5 estrellas, de esos que cada día nos caen peor. Si lees el cuaderno de viaje del año pasado te encontrarás lo mismo con el hotel de Toronto. Guardias disfrazados en la puerta, todo de "muy señor mío", mucho nivelito, mucho cliente pijo turista pero nulo ambiente viajero. En vez de en Agra parece que estés en pijolandia. No es en absoluto nuestro estilo. Además luego te cobran una pasta por la wifi. Ni siquiera es válida para el iphone!! Pero si en un hotelucho no tienes ningún problema de ese tipo!! Y ni siquiera aqui el personal habla inglés. Se supone que hablan inglés con fluidez, pero lo cierto es que lo hacen con una pronunciación muy particular. La chica de recepción nos dice que rellenemos la entrada "ballone" pero no, no es la Bayonne de Francia, sino "by one". La habitación era enorme y la ducha estaba fenomenal. Sin embargo las bebidas eran carísimas (en el hotel anterior la botella de agua 15 rps, aquí 88) y la nevera ni siquiera enfriaba. La cama era, literalmente más ancha que larga y de largo no estaba mal, con lo que no nos encontramos en toda la noche. Luz aprovechó para lavarse bien el pelo y secárselo, que no lo hacía en varios días. Para algo tenía que servir. Bueno, además de para ir a la piscina, que estaba muy bien y que fue nuestro alivio de 16 a 18.
Como ya eran las 15, muy a pesar nuestro comimos en el café del hotel. Nuestra comida más cara en la India por 2 sandwich que no eran nada del otro mundo y una cerveza. Además de un servicio de engreídos.
Tras salir de la piscina ya faltaba poco para hacerse de noche y decidimos ir a dar un paseo andando. Nosotros somos los bichos raros del hotel, ya que mientras los demás salen y entran en grupo desde el autobus, dan propinas, comen a lo grande en el restaurante, etc, nosotros salimos del hotel por el parking, rechazando que nos pidan taxis para ir a pedir un tuc tuc. Pero nosotros vivimos la esencia de la India!! o eso queremos hacer.
Así salimos en dirección a la ciudad, por una carretera que no estaba mal, salvo porque las aguas fecales pasaban por alli todo a lo largo a la intemperie, lo cual con más de 30 grados de temperatura es una peste. Viva el sistema de alcantarillado europeo! Nada más salir del hotel se nos pegó un viejete en bici rick shaw intentando llevarnos a algún sitio. Como le dijimos que no dijo que ok, que el iba por allí. Así iba a nuestro lado todo el rato, hablándonos de vez en cuando. Yo me sentía como si fuésemos por el desierto mientras los buitres esperaban a que cayésemos desfallecidos, sólo que esta vez sería sólo para aprovecharse y llevarnos él. Así nos dimos un buen paseo mientras él no se despegó de nosotros. Hubo un momento en que cogimos una carretera en la que para ir a nuestro lado tendría que ir en sentido contrario a la circulación, pero eso para nuestra sorpresa no fue ningún inconveniente para seguir a nuestro lado. Al volver nos encontramos que a 50 metros del hotel hay un restaurante, llamado New Riao que sí es de nuestro estilo y de nuestro presupuesto, de forma que entramos y terminamos comiendo fenomenal (y a menos de la mitad de precio) unos noodles al ajo y pan dulce, con unas cervezas. Tras esto nos fuimos a dormir