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Hoi An es la ciudad turística vietnamita por excelencia, pero en este caso la fama es bien merecida; tiene todo para hacer una parada ideal de varios días: una ciudad pintoresca, cultura, gastronomía y playa. Dando un paseo por el casco antiguo peatonal (solo de coches, pues las motos siguen campando a sus anchas), parece que nos hemos transportado unos cuantos siglos atrás y en seguida nos llegan evocaciones del pasado con influencias chinas y coloniales. Parece un milagro que se haya mantenido intacta después del pasado belicoso y que se haya rehabilitado siendo respetuosos con la tradición.
El centro histórico es el típico ciudad-museo que vive sobre todo del turismo y que es más un parque temático que una ciudad de verdad. Todo está orientado a la venta al turista, especialmente al negocio de las sastrerías. También abundan las galerías de arte de todo tipo, las tiendas de recuerdos o de camisetas y, por supuesto, los bares, cafés y restaurantes. Si se tiene disponibilidad de fechas, recomiendo parar en Hoi An durante el festival de la Luna Llena, que se celebra todos los meses el 14 o el 15 y que nos encontramos felizmente por casualidad. Durante la noche de esta festividad la ciudad se llena de farolillos de colores, de puestos de comida, de música callejera y, en general, tiene un ambiente medio mágico que merece la pena disfrutar.
Transporte:
A Hoi An
Llegamos desde Hue en bus turístico comprado en agencia a pie de calle por 60.000 vnd. Te recogen en la puerta de tu hotel y el trayecto dura unas 4 horas y media. Como curiosidad, antes de llegar a Danang, el bus para en una zona súper bonita, con una bahía a un lado y el mar de China al otro. Luego nos enteramos que era Lang Co, que al parecer es un destino bastante común entre los locales, pero que aún no ha sido explotado por los occidentales. Supongo que hasta que se incluya en alguna guía de renombre.
En Hoi An
El pueblo es pequeño y manejable. Para ir a la playa alquilamos bici un día y moto otro día que incluimos las Montañas de Mármol en el recorrido.
Desde Hoi An
Para llegar a Ho Chi Minh volamos desde el aeropuerto de Danang con Jetstar. Ojo con esta compañía porque veníamos advertidos de su tendencia a modificar los horarios a último hora y, efectivamente, la noche antes nos habían mandado un email comunicándonos que nuestro vuelo se retrasaba 5 horas. Dudamos un poco, pero al final decidimos ir al aeropuerto de todas formas y, siguiendo con nuestra buena suerte habitual en el tema transportes, conseguimos que nos cambiaran al vuelo anterior al nuestro. Así que en vez de llegar 5 horas tarde llegamos a Saigón ¡una hora antes!
Para llegar al aeropuerto concertamos un taxi directamente en el hotel por unos 13$, que resultó ser un 4x4 de lujo. Hay varias paradas de taxis repartidas por el pueblo y seguramente el importe hubiese sido mucho menor negociándolo con ellos directamente, pero a esas alturas nos estábamos gastando tan poca pasta que decidimos subir nuestro nivel de lujo
Alojamiento
Al ser un sitio tan turístico los precios de los hoteles son algo más caros que lo habitual, aunque también es cierto que por regla general el nivel es bastante bueno, todos con su piscinita (que no veas cómo se agradece) y bastante apañados. También fue el único lugar donde nos encontramos hoteles llenos.
Después de visitar un par de sitios en las afueras decidimos acercarnos más al centro urbano. Nos sorprendió que en la parte peatonal no hay casi ningún alojamiento, la mayoría se concentran más al norte o de camino a la playa del este. Caminando un rato hacia el sur cruzamos un puente y llegamos a la isla de An Hoi que parecía animada y cerca del centro. Preguntamos en el Hotel An Hoi y al final nos quedamos regateando un poco por 15$ .
Comer y beber
Creo que Hoi An fue el sitio donde mejor comimos de todo el viaje, no sé si fue que por casualidad acertamos con los sitios o porque realmente el nivel es alto, pero el caso es que todo lo que comimos, tanto puestos callejeros, restaurantes en la ciudad, chiringuitos en la playa, todo nos pareció rico.
No dejéis de probar las especialidades locales: el Cao lầu (un plato de noodles con vegetales) que comimos en un puesto callejero enfrente del mercado, las Rosas Blancas (empanadillas con gambas) y los wonton fritos. En la isla de An Hoi hay bastantes restaurantes a buen precio donde se come muy bien. Muy cerca, cruzando el puente a la izquierda en la calle Bach Dang paralela al río hay puestos callejeros donde ofrecen platos típicos. En los chiringuitos de la playa de An Bang comimos excelente pescado y marisco fresco a buen precio, personalmente evitaría el primero según llegas a la derecha que es donde más gente se sienta y donde peor es el servicio, y me iría directamente a los siguientes.
Mención especial también para la comida y los zumos naturales del Café Bobo, en la calle Le Loi del centro.
Como todo lugar lleno de occidentales, en el casco antiguo de Hoi An abundan los bares y pubs, algunos de ellos muy chulos. Por la tarde algunos ofrecen hora feliz, tipo 2x1 y cosas así, y otros ofrecen cerveza de barril a 4.000 dongs hasta fin de existencias, que suele ser temprano
Cerveza local: Biere Larue
Playas
Desde Danang a Hoian hay unos 30 km de costa que forma una media luna y que los americanos llamaron Playa de China. La pena es que entre los grandes complejos hoteleros y la basura acumulada en algunas zonas, hacen que únicamente queden practicables las playas que tienen acceso a los chiringuitos y restaurantes, que son los que se encargan de que estén limpias. En cuanto te alejas un poco se convierte en un basurero.
Las playas más cercanas a Hoi An son las de Cua Dai al noreste por la calle del mismo nombre y la de An Bang al norte por la calle Hai Ba Trung. Ambas están a poca distancia para llegar en bici o en moto. Dicen que la primera playa es para turistas y la segunda para locales. Lo que sí es cierto es que los únicos que te encuentras tostándose al sol entre las 11 y las 16 son occidentales, los vietnamitas acuden en masa a partir de las 16 cuando hace menos calor y pasan allí el atardecer. Recomiendo al menos un día pasar la tarde y ver anochecer en la playa de An Bang para ver la cultura playera de los vietnamitas, cómo se montan sus pic-nics y se llena de vendedores ambulantes.
Montañas de Mármol
La excursión a las Montañas de Mármol (que más que montañas habría que llamar colinas) me pareció altamente recomendable. Subimos a una de ellas, la que queda más cerca de la carretera y que tiene un elevador a la cima que, por cierto, no funcionaba, y entre cuevas, templos, escaleras y miradores pasas una mañana en plan Indiana Jones muy divertida. El tamaño de la colina engaña, hay unos cuantos templos excavados en la roca, algunos de ellos te dejan con la boca abierta, y subir hasta lo más alto puede resultar agotador si el calor es agobiante. Conviene proveerse bien de agua.
Llegar por tu cuenta en moto es bien sencillo. Las montañas están pegadas a la carretera que bordea la costa, justo antes de llegar a Danang. Basta seguir la carretera, de dos carriles y en buen estado, hasta que se gira a la izquierda cuando se vea la montaña. A partir de ahí solo hay que seguir la senda de las tiendas de figuras de mármol. Se tardará desde Hoi An unos 30 minutos.