Patara es excepcional.
Si de algo guardamos un recuerdo mejor que los demás, es de la granja Patara. Y los demás son muy buenos, pero es que este sitio cala hondo. La gente que lo lleva transmite un cariño especial. A los animales y a las visitas. Te sientes muy bien acogido y lo tienen organizado de forma que sintonices muy bien con el elefante. Con tu Elefante. Porque este sitio está pensado para que pases un día conviviendo con un animal y que te compenetres lo máximo con el.
Para empezar, te vienen a buscar al hotel hacia las 7 de la mañana y después de una horita se llega a la granja. Se hacen las presentaciones, se pasa a dar unas explicaciones sobre los animales, su estado de ánimo, de salud, la forma de comportarse con ellos, etc etc, Una hora. English only...!
Esta quizás sea la única objeción que yo les haría. En mi caso, que mi nivel de inglés es mínimo, estas explicaciones quedan, a priori, fuera de lugar. Pero siempre hay recursos. Esta vez había un matrimonio de París que con mucho gusto me hicieron de traductores, ya que en francés me defiendo bien.
Pero sería fácil, tal como les sugerí, tener traducidas estas explicaciones a varios idiomas y de esta forma salvar la papeleta.
Uno de los detalles para conocer el estado de salud de los elefantes, es analizar sus excrementos...! Han de estar agrupados de seis en seis y contener un grado de humedad tal que si los estrujas desprenden líquido. Además, no deben hacer mal olor... y para muestra un botón:
todos pasamos la prueba de algodón
Terminadas las explicaciones te dan un cesto con fruta (plátanos y caña de azucar) y te asignan un elefante. Este será tu compañero para todo el día.
Mekam, mi elefante
Se comienza por darle la fruta una a una, para ir cogiendo feeling con el. Y como estos animales son muy inteligentes, enseguida se establece una buena relación. Como veis son muy agradecidos y te dan una muestra de cariño con cualquier detalle.
Después de este almuerzo, se procede a limpiarlo de tierra, para lo cual el elefante se tumba en el suelo y con unas ramitas le vas sacudiendo la tierra hasta dejarlo limpio. Notaréis que el animal colabora con todo tipo de posturas para hacernos más fácil el trabajo.
Mis traductores franceses limpiando su elefante
Luego se le conduce hasta un riachuelo donde se lava con agua y se le cepilla hasta dejarlo impecable.
Todas estas manipulaciones el animal las acepta encantado. Como nosotros cuando nos hacen el masajito de cada tarde.
como veis, la limpieza es exhaustiva.
por castellnou, en Flickr
Acabada la limpieza, lo celebramos con una foto de grupo

Una vez limpio, nos tocó el almuerzo a nosotros. Nos tenían preparada la comida a base de pollo frito, arroz, pasteles, fruta. Vamos que no nos lo acabamos. Sencillo pero sabroso y abundante.
Este revoltoso, sinvergüenza y juguetón, se pasó el día buscando una teta de la que mamar.
A falta de otro nombre, yo lo llamaba pelopincho, ¿por qué será?
Acabada la comida, fuimos a dar un paseo cada uno en su elefanrte, en fila india. Nos enseñaron a subir, para lo cual el elefante lo pone todo de su parte. A una orden, levanta la pata delantera para que sirva de peldaño y cuando estás subido, la levanta más hasta que te puedes agarrar a una oreja y subir sin demasiados esfuerzos.
El paseo es precioso, entre arrozales y como veis, vamos subidos en la cabeza del elefante, apoyando las rodillas en las orejas.
Al pasar por un lodazal de más de medio metro de hondo, el elefante de mi esposa, que iba delante de mi, llenó la trompa de agua y barro, y la soltó hacia atrás. Hizo la gracia del día. Carcajada general. Pero yo, que venía detrás, recibí el impacto del barro en el objetivo de la cámara de fotos…!...! Estuvo a punto de aguarme las vacaciones. En el primer momento, después de limpiarla no se cerraba, luego me ha dado problemas de enfoque el resto del viaje he tenido que ir dándole golpes para conseguir que enfocara medianamente. Y por descontado que ahora está en el servicio técnico. En fin, cosas que pasan.
La vuelta del paseo la hicimos por dentro del río. Precioso.
Una vez concluido el paseo matutino, en las horas de más calor del día, pues toca baño. Nos fuimos a unas cataratas próximas y nos dimos un bañito bajos los chorros de la cascada.
Y a continuación nos metimos en el río con los elefantes, a los que les encanta el agua. Estuvimos bañándonos con ellos una hora o más.
Para concluir la jornada dimos un largo paseo por el bosque, por caminos empinados y estrechos, continuas subidas y bajadas imposibles para nosotros pero que los elefantes las afrontan con toda facilidad. Es su medio natural.
Al terminar, nos dieron un DVD con las fotos y videos del dia. Todo un detalle, que cualquier otro nos habría cobrado.
Otra anécdota es que yo, ingenuo de mi, pensaba pagar con tarjeta. Cuando llegué vi que iba a ser difícil, ya que la granja está en medio de la selva. Vamos que no hay teléfono ni móvil. Cuando se lo expliqué, un poco avergonzado, no pusieron ningún tipo de problema. Me acompañaban encantados a un cajero en la ciudad. Luego no hizo falta, ya que tambien aceptaron encantados que les pagara en euros.
Un detalle importante es el precio. No es barato. 5800 baths por persona. Unos 136 €.
Pero es algo que hoy ya no recuerdo. Sólo recuerdo haber pasado el mejor día en Tailandia.
Este es un sitio exclusivo, sólo admiten 10 visitas por día. La atención es exquisita y a estos animales hay que alimentarlos y cuidarlos. Vamos que las cosas tienen un precio y este lo pagué encantado.
A las 6 de la tarde nos dejaban en el hotel.
Por la noche masajito y cena en un restaurante de Chiang Mai muy aconsejable:
Se trata del Whole Earth Restaurant.
Magnífico restaurante en una casita típica tailandesa, sobre el primer piso. Se puede comer en la terraza o dentro con un aire acondicionado potente. Como corresponde a la tradición, te descalzas antes de subir y un chaval te guarda y al final te entrega tus chanclas. La comida tradicional tai, es de lo mejor que he probado en este viaje. Y el servicio muy bien. Este restaurante está situado junto al mercado de noche, el de cada día.
El precio sobre 10 euros por persona, dos o tres platos, que se comparten, más postres y cerveza.[/align]
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