28 de julio
La visita a los templos de la ciudad la hicimos en dos días no consecutivos.
Después de la visita a Patara decidimos quedarnos en Chiang Mai y ver templos. Algunos, sólo algunos, porque hay para dar y vender. Más de 100. En cualquier calle, callejuela, entre grandes edificios, en parques, en cualquier sitio te puedes encontrar un templo. Y todos preciosos, diferentes, más o menos grandes, pero sin duda que no pasan desapercibidos.
Esta gente entiende la espiritualidad de una forma muy diferente a nosotros. Hay cosas que son sagradas y las veneran profundamente sin, por ello, entrar en el fanatismo. Yo no he visto lo que aquí lo que entendemos por un meapilas. Incluidos los monjes, que no sé muy bien cuál es su función ni cómo funciona el sistema de monjes.
Otra cosa que allí es profundamente respetada es la monarquía. Se ven fotos del Rey en todas las calles, en todos los edificios públicos, en todos los templos y muchísimos negocios. Vamos en cualquier sitio. Al final del diario dedicaré una serie de fotos a la figura real.
Así pues, una vez decidido el programa del día, salimos a la calle y cogimos el primer tuc tuc que había aparcado a la puerta del hotel. Rápidamete llegamos a un acuerdo en el precio para que nos acompañara a ver templos hasta la hora de comer, creo que le pagamos 200 baths y estuvimos unas tres horas y media. ¿Qué templos ver? Los que el considerara más bonitos…
Empezamos por el Wat Phra Singh, que no está mal para empezar. No se vosotros, pero yo me quedo sin palabras. Con la boca abierta. Mudo.
Es espectacular, impresionante. Es un concepto totalmete diferente a lo que entendemos por templos en la cultura occidental, en la que todo es mucho más serio, solemne y hasta fúnebre, además de frio y oscuro.
Aquí los templos están llenos de luz (ya sé que el clima es otro) y de color y como muestra de lo que supone la integración del templo en la vida cotidiana, en esta foto en la que podemos ver a los monjes comiendo en un lateral del templo.
Y no son pocos. Están debidamente ordenados, no sé si por edad o por jerarquía. Quizás por ambas cosas. Ellos van a lo suyo y se comportan como si estuvieran solos. Y el público igual, nadie se mete con ellos, como mucho una foto.
A la puerta del templo está instalada la cocina. No entiendo muy bien como puede estar tan limpio, cocinando en el suelo y con tan pocos recursos.
Las figuras y representaciones de Buda se amontonan alrededor de la figura principal y es muy curioso ver como entre otras figuras suelen intercalar una de cera con un nivel de realismo espectacular. En alguno de los primeros templos pensé que era un monje vivo meditando… luego ya vi de lo que iba.
El siguiente templo fue el Wat Chedi Luang, el que quizás habría sido en su tiempo el templo más importante de Chiang Mai. Fue destruido por un terremoto y parcialmente reconstruido. Había albergado el Buda Esmeralda, que hoy tiene su propio templo en Bangkok. Hoy sólo cuenta con una reproducción.
Aunque en este impresionante complejo y a pocos metros unos de otros, se encuentran tres templos.
El lío que te puedes hacer con los nombre Tai es enorme, al menos en la primera visita, por ello, no extrañéis de que alguna foto esté mal rotulada, os pido disculpas. No por ello, los templos pierden su encanto.
Este recinto cuenta con un buda reclinado, aunque no de las proporciones del de Bangkok
A estas alturas lo iba pasando realmente mal con el enfoque de mi cámara. El barro del elefante me estaba pasando factura y hacer una foto era muy complicado, porque tenía que disparar varias veces antes de conseguir un enfoque sólo regular.
Wat Chedi Luang
En el recorrido, aún paramos en otro par de templos que estaban cerrados.
Esto fue más bien una estrategia del señor del tuc tuc, que a toda costa insistía en llevarnos a visitar sus tiendas amigas.
cansados ya de tanto templo nos fuimos a comer y por la tarde relax piscina y compras.
La visita a los templos de la ciudad la hicimos en dos días no consecutivos.
Después de la visita a Patara decidimos quedarnos en Chiang Mai y ver templos. Algunos, sólo algunos, porque hay para dar y vender. Más de 100. En cualquier calle, callejuela, entre grandes edificios, en parques, en cualquier sitio te puedes encontrar un templo. Y todos preciosos, diferentes, más o menos grandes, pero sin duda que no pasan desapercibidos.
Esta gente entiende la espiritualidad de una forma muy diferente a nosotros. Hay cosas que son sagradas y las veneran profundamente sin, por ello, entrar en el fanatismo. Yo no he visto lo que aquí lo que entendemos por un meapilas. Incluidos los monjes, que no sé muy bien cuál es su función ni cómo funciona el sistema de monjes.
Otra cosa que allí es profundamente respetada es la monarquía. Se ven fotos del Rey en todas las calles, en todos los edificios públicos, en todos los templos y muchísimos negocios. Vamos en cualquier sitio. Al final del diario dedicaré una serie de fotos a la figura real.
Así pues, una vez decidido el programa del día, salimos a la calle y cogimos el primer tuc tuc que había aparcado a la puerta del hotel. Rápidamete llegamos a un acuerdo en el precio para que nos acompañara a ver templos hasta la hora de comer, creo que le pagamos 200 baths y estuvimos unas tres horas y media. ¿Qué templos ver? Los que el considerara más bonitos…
Empezamos por el Wat Phra Singh, que no está mal para empezar. No se vosotros, pero yo me quedo sin palabras. Con la boca abierta. Mudo.
Es espectacular, impresionante. Es un concepto totalmete diferente a lo que entendemos por templos en la cultura occidental, en la que todo es mucho más serio, solemne y hasta fúnebre, además de frio y oscuro.
Aquí los templos están llenos de luz (ya sé que el clima es otro) y de color y como muestra de lo que supone la integración del templo en la vida cotidiana, en esta foto en la que podemos ver a los monjes comiendo en un lateral del templo.
Y no son pocos. Están debidamente ordenados, no sé si por edad o por jerarquía. Quizás por ambas cosas. Ellos van a lo suyo y se comportan como si estuvieran solos. Y el público igual, nadie se mete con ellos, como mucho una foto.
A la puerta del templo está instalada la cocina. No entiendo muy bien como puede estar tan limpio, cocinando en el suelo y con tan pocos recursos.
Las figuras y representaciones de Buda se amontonan alrededor de la figura principal y es muy curioso ver como entre otras figuras suelen intercalar una de cera con un nivel de realismo espectacular. En alguno de los primeros templos pensé que era un monje vivo meditando… luego ya vi de lo que iba.
El siguiente templo fue el Wat Chedi Luang, el que quizás habría sido en su tiempo el templo más importante de Chiang Mai. Fue destruido por un terremoto y parcialmente reconstruido. Había albergado el Buda Esmeralda, que hoy tiene su propio templo en Bangkok. Hoy sólo cuenta con una reproducción.
Aunque en este impresionante complejo y a pocos metros unos de otros, se encuentran tres templos.
El lío que te puedes hacer con los nombre Tai es enorme, al menos en la primera visita, por ello, no extrañéis de que alguna foto esté mal rotulada, os pido disculpas. No por ello, los templos pierden su encanto.
Este recinto cuenta con un buda reclinado, aunque no de las proporciones del de Bangkok
A estas alturas lo iba pasando realmente mal con el enfoque de mi cámara. El barro del elefante me estaba pasando factura y hacer una foto era muy complicado, porque tenía que disparar varias veces antes de conseguir un enfoque sólo regular.
Wat Chedi Luang
En el recorrido, aún paramos en otro par de templos que estaban cerrados.
Esto fue más bien una estrategia del señor del tuc tuc, que a toda costa insistía en llevarnos a visitar sus tiendas amigas.
cansados ya de tanto templo nos fuimos a comer y por la tarde relax piscina y compras.


















