Nos tocaba una buena sesión de coche atravesando toda la Costa Azul. El viaje fue bien, con tráfico en algunos puntos pero sin atascos. Paramos a comer en un area de servicio nada más pasar las frontera con Italia, pensando en que ahí la gasolina sería más barata, pero nada más lejos de la realidad.
Finalmente, llegamos a Milán sobre las 17:00. Dejamos las cosas en el hotel, nos cambiamos de ropa y nos fuimos al centro de la ciudad italiana en metro. En poco tiempo nos encontrabamos frente a Il Duomo, y la verdad es que hace justicia a la fama que le precede. Nos hicimos bastante fotos por fuera de la catedral y por dentro, donde por cierto se estaba celebrando una multitudinaria misa. Según una guía de Milán que llevábamos, el acceso a la parte superior del Duomo se cerraba a las 18:00, con lo que no nos daba tiempo a visitarlo (un error, como luego comprobareis).



Más tarde optamos por dar una vuelta por la galería de Vittorio Emanuelle, con precios prohibitivos para bolsillos normales, le pistamos los "huevecitos" al Toro y llegamos a la Piaza Della Scala. La verdad es que esta plaza nos decepcionó un poco, porque aparte de la estatua de Leonardo, poco más se puede destacar.


Volvimos a la plaza del Duomo dando un buen paseo por las calles con las tiendas más "elitistas" de Milán, Monte Napoleone y Via Mazoni, aunque todas las tiendas estaban cerradas por ser Domingo (en cualquier caso, si los precios de la Galería ya erán altos, estos...).

Una vez llegamos al Duomo por la parte de atrás vimos que estaba abierto el acceso a la parte superior. Decidimos subir, pese a que sabíamos que si lo hacíamos no nos daría tiempo a visitar Castello Sforza. Fue una buena elección, las vistas rodeando la catedral y arriba del todo son impresionantes, así como la Madonnina (pese a que su pedestal estaba en obras).



Eran ya las 20:00 cuando llegamos a Castello Sforza y, como era de esperar, ya estaba cerrado, así que nos hicimos una foto fuera de él y nos dirigimos a la zona de los Navigli, donde nos habían recomendado cenar unos amigos que ya habían pasado por Milán.

En la guía nos apuntaba esa zona como una de las más animadas de la ciudad por la noche, y con varios locales en los que tomando un cocktel podías cenar en su buffet (lo que ellos llaman "el aperitivo"). Así fue y encontramos una terraza que se llamaba Momo (para que os hagais una idea del sitio, visitad este enlace), en la que por 8€ por persona tomamos unos combinados de vodka y ron y disfrutamos de una buena cantidad de ensaladas, pastas y diversas comidas italianas. Muy recomendable cenar allí, tanto por calidad como por situación y precio.

Nos fuimos al hotel pronto, sobre las 23:30. Intentamos ver el partido de la Supercopa entre el Madrid y el Barça (ni en vacaciones nos podemos olvidar del fútbol) pero no fue posible, así que descansamos para afrontar más frescos la última etapa de nuestro viaje de ida.
Hotel Idea Watredicci Milán (****)
Como tal, el hotel está muy bien. Es un hotel nuevo, muy moderno en cuanto a diseño y con unas habitaciones muy confortables (la cama era enorme). La única pega que tiene es que está muy retirado del centro y de cualquier parada de metro (la más cercana era Puerta Genova, a 20 minutos andando a buen paso). La zona, además, está bastante solitaria, por lo que por la noche es recomendable coger taxi para volver al hotel (nosotros lo hicimos desde los Navigli y nos cobraron 10€ aproximadamente).
En resumen, teniendo el cuenta en precio (50€ incluyendo un muy buen desayuno buffet), recomendaría el hotel a cualquiera que esté de paso por la ciudad, aunque no es el más idoneo para pasar más de un día si lo que se quiere es tener fácil acceso a los puntos más emblemáticos de esta bonita localidad italiana.