Una vez más nos volvimos a encontrar con atascos a la hora de pasar la frontera de un país con otro, además, hizo acto de presencia la lluvia. Todo esto llevó a que una etapa que era la más corta hasta la fecha se convirtiese en una de las más pesadas. ´
Sin embargo, el paisaje, conforme nos ibamos acercando a nuestro destino, era cada vez más alentador. El punto culminante fue llegar al valle de Stubaital (previa compra de la Vignete necesaria en una gasolinera italiana cerca de la frontera). Montañas llenas de vegetación, riachuelos, cascadas por todos lados y casas con sus fachadas llenas de flores, junto con el aroma característico de esta zona (indescriptible, una mezcla de flores y árboles muy agradable) hizo que se nos olvidasen los más de 2000 kilómetros invertidos para llegar hasta allí.

Una vez en el apartamento de Milders, que por cierto estaba muy cerca de donde se alojó la selección española durante la Eurocopa de 2008, y tras recibirnos la dueña del mismo, nos fuimos a dar un paseo por el pueblo, recorriendo la carretera principal hasta llegar al municipio siguiente. Durante este trayecto, fotos y más fotos por cada rincón, ya que cada uno nos parecía más bonito que el anterior. Además, el tiempo había cambiado con respecto al que nos encontramos durante el camino, y había quedado una tarde más que apacible.


El único problema que nos encontramos fue que era fiesta (igual que en España) y no pudimos comprar nada para cenar, así nos vimos obligados a cenar un restaurante a la hora habitual local (a las 20:00). El primer contacto con la comida tirolesa no pudo ser mejor. Cenamos sopa (FritattenSuppe y NöddelSuppe), una cazuela de huevos con bacón y patatas (Tiroles Gröstl) y una gran salchicha de la zona (Bradwurst). Todos los platos iban acompañados de ensalada y bien regados con dos cervezas Radler (el equivalente a la cerveza con limón española). Por último, pedimos ToppfenStrudel, que es un postre típico hecho de queso. Todo estaba delicioso y ya con el estómago lleno nos fuimos al apartamento, deshicimos las maletas y nos fuimos a descansar. Innsbruck nos esperaba al día siguiente.


Apartamento de la Familia Span
Este alojamiento lo encontramos mediante una web de alquiler de apartamentos gracias a la recomendación de un compañero de trabajo. Y la verdad es que no podemos estar más satisfechos. El apartamento era enorme, hasta para 8 personas, con dos habitaciones, el inodoro separado del resto del baño, con un lavabo dentro del habitación principal y con unas vistas asombrosas (una terraza que rodeaba todo el apartamento).
Además, la limpieza y preparación del apartamento era inmejorable. Incluía conexión WIFI a Internet.
Un punto de partida excelente para explorar todo el valle de Stubai y visitar lugares muy cercanos como el Top of Tirol, Innsbruck o simplemente para perderse en la naturaleza.

