Antes de llegar a Roma haríamos una parada larga en Siena. Nos dejó el autobus y fuimos directo a la plaza del Palio.




Supongo que la mayoría ya lo sabrá, pero aquí es donde se celebra la famosa carrera de caballos del Palio di Siena. Es una carrera de origen medieval que se celebra dos veces al año y que mueve mucho dinero en apuestas.
Luego subimos al Duomo, pero estaban celebrando un oficio religioso y la entrada estaba restringida.

Volvimos a bajar al Palio para entrar al ayuntamiento, a sus patios.

Luego comimos en una pizzeria en la misma plaza. Pensábamos que sería caro pero no, buena relación calidad-precio. Después de comer seguimos callejeando.


Me gustó bastante Siena, muy tranquila comparado con el bullicio de ciudades como Florencia o Roma.

Tambien dimos en la Piazza del Mercato con un mercadillo de antigüedades. Yo me pillé un fumetti de Topolino (un tebeo de Don Miki, vamos

Y antes de irnos, como había localizado una comisaría me llevé a los tres alumnos que habían perdido sus DNI para hacer la denuncia y poder así poder tomar el avión de regreso. Yo hubiera preferido a los Carabinieri, pero la comisaria era de la Polizia di Stato (para entendernos, los primeros serían la Guardia Civil y los segundos la Policía Nacional).
El agente nos atendió muy bien, nos entendimos perfectamente y nos dijo que impresos teníamos que rellenar. Le pedí que me hiciera unas copias de cada denuncia por si se les volvían a "perder". Tambien me comentó que, como íbamos a estar en Roma, nos pasaramos por el consulado. Los alumnos asistían a mi conversación con el policía sentados a unos metros en un banco de la Questura (Comisaría) estupefactos. Al salir me dijeron que estaban sorprendidos de que hablara italiano. Yo de italiano lo básico, lo chapurrero y arreando, pero es bastante fácil entenderse. Además, ambos, el policía y yo, gesticulamos bastante, con los típicos gestos italianos, que si "mamma mia" que si "porca miseria". Al poli le conté todo lo que me había pasado con los alumnos desde que salimos de España, y la cara que ponía... para haberle tirado un par de fotos.
Por supuesto, a los alumnos les dije que sí, que yo hablaba perfectamente italiano, tal y como acababan de comprobar. Menudos pardillos...
Y de ahí ya nos fuimos hasta nuestro último hotel, que estaba en el pueblecito de Bracciano, junto al lago del mismo nombre. Por cierto, en el castillo de Bracciano es donde se casó Tom Cruise con Katie Holmes.