Buceando en el mar Rojo
Este año(2011), el calendario, nos ha puesto a punto de caramelo un megapuente, en la semana de la constitución, que se ha convertido en una semana perfecta de buceo.
Ya el año pasado, los señores controladores, nos dejaron en la cola de embarque, con el viaje y el hotel pagados en Canarias, además del coche de alquiler y el centro de buceo esperando. Y nosotros con una cara de tontos, que ahora, en el mar Rojo, hemos podido borrar por completo.
Cuando pienso en ello, todavía me acuerdo de l... Vamos a dejarlo.
En esta semana se pueden hacer muchas cosas, pero en España son días imposibles, por los atascos, por las saturaciones. Todos queremos salir. Cerca o lejos, no importa. A la montaña, a la nieve, a la playa. Donde sea.
Por eso pensé que Egipto podía ser una buena idea.
En el mar Rojo el tiempo es ideal, la posibilidad de borrascas o tan solo nubes es muy escasa, por no decir remota. La ocupación está bajo mínimos. Solo algunos españoles venimos a Egipto en esta semana, además de algunos rusos, y los españoles optan por los cruceros de buceo, total que no he visto ni un español.
También los hay que no bucean, la mayoría. Y eligen la ruta clásica de un crucero en el Nilo, mas el Cairo, pero esta es una experiencia que ya he vivido.
Desde un principio me decanté por Sharm el Sheik, ya que el año pasado habíamos estado en Hurgada. Y la península del Sinaí es la meca de esta actividad.
Por todo ello, una vez que me puse a buscar opciones, fuí comprobando que era perfecto. Todo encajaba:
7 días de hotel, en el Royal Grand Sharm, (*****) 285 €. Habitación y desayuno.
Aunque con matices: tuve que contratarlo a través de una central de reservas inglesa, Hotels4u.
El mismo hotel con Booking u otras agencias que miré, no bajaba de 450€.. Alguna explicación habrá.
Con la carta del hotel en la mano, me puse a buscar vuelo. Aquí la cosa se complica algo mas, porque pensaba usar billetes sujetos a espacio, pero las opciones disponibles no eran muy buenas, así que opté por un vuelo regular con Egyptair. 475 €. por cabeza, ida y vuelta.
Y por último quedaba el buceo. 5 días de buceo, dos inmersiones por día, mas una nocturna, con tanque de nitrox de 15 litros, desde barco, mas el snorkel para mi Sra., comidas y entradas al P. N. Ras Mohamed, por 300€.
Total, por unos 1600 €. (caprichos a parte) Hemos pasado una semana casi perfecta. Y digo casi, porque siempre hay algún pero, que ya iremos viendo.
El viernes día 2 nos pusimos en marcha. Salimos de Barcelona a las 2,30 h. de la tarde y llegamos a Sharm a las 12 de la noche, después de una breve escala en el Cairo.
Una vez allí cogimos un taxi por 120 LE, o sea 15€. A esas horas no está uno en condiciones de regatear. Son los únicos taxis y lo saben. Lo tomas, o lo dejas.
A la una ya estábamos en la habitación y no había mucho tiempo que perder, ya que a las 8 nos venían a buscar par la primera inmersión.
El hotel Royal Grand Sharm es un típico cinco estrellas de Egipto. Es decir, con los criterios españoles, no le daríamos mas de tres.
Las zonas comunes son espaciosas y hasta con ciertas pretensiones, pero la habitación es cutrecilla. Pero esto es lo que hay. En Egipto son así.
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En la habitación no había ni una lámpara derechaYa el año pasado, los señores controladores, nos dejaron en la cola de embarque, con el viaje y el hotel pagados en Canarias, además del coche de alquiler y el centro de buceo esperando. Y nosotros con una cara de tontos, que ahora, en el mar Rojo, hemos podido borrar por completo.
Cuando pienso en ello, todavía me acuerdo de l... Vamos a dejarlo.
En esta semana se pueden hacer muchas cosas, pero en España son días imposibles, por los atascos, por las saturaciones. Todos queremos salir. Cerca o lejos, no importa. A la montaña, a la nieve, a la playa. Donde sea.
Por eso pensé que Egipto podía ser una buena idea.
En el mar Rojo el tiempo es ideal, la posibilidad de borrascas o tan solo nubes es muy escasa, por no decir remota. La ocupación está bajo mínimos. Solo algunos españoles venimos a Egipto en esta semana, además de algunos rusos, y los españoles optan por los cruceros de buceo, total que no he visto ni un español.
También los hay que no bucean, la mayoría. Y eligen la ruta clásica de un crucero en el Nilo, mas el Cairo, pero esta es una experiencia que ya he vivido.
Desde un principio me decanté por Sharm el Sheik, ya que el año pasado habíamos estado en Hurgada. Y la península del Sinaí es la meca de esta actividad.
Por todo ello, una vez que me puse a buscar opciones, fuí comprobando que era perfecto. Todo encajaba:
7 días de hotel, en el Royal Grand Sharm, (*****) 285 €. Habitación y desayuno.
Aunque con matices: tuve que contratarlo a través de una central de reservas inglesa, Hotels4u.
El mismo hotel con Booking u otras agencias que miré, no bajaba de 450€.. Alguna explicación habrá.
Con la carta del hotel en la mano, me puse a buscar vuelo. Aquí la cosa se complica algo mas, porque pensaba usar billetes sujetos a espacio, pero las opciones disponibles no eran muy buenas, así que opté por un vuelo regular con Egyptair. 475 €. por cabeza, ida y vuelta.
Y por último quedaba el buceo. 5 días de buceo, dos inmersiones por día, mas una nocturna, con tanque de nitrox de 15 litros, desde barco, mas el snorkel para mi Sra., comidas y entradas al P. N. Ras Mohamed, por 300€.
Total, por unos 1600 €. (caprichos a parte) Hemos pasado una semana casi perfecta. Y digo casi, porque siempre hay algún pero, que ya iremos viendo.
El viernes día 2 nos pusimos en marcha. Salimos de Barcelona a las 2,30 h. de la tarde y llegamos a Sharm a las 12 de la noche, después de una breve escala en el Cairo.
Una vez allí cogimos un taxi por 120 LE, o sea 15€. A esas horas no está uno en condiciones de regatear. Son los únicos taxis y lo saben. Lo tomas, o lo dejas.
A la una ya estábamos en la habitación y no había mucho tiempo que perder, ya que a las 8 nos venían a buscar par la primera inmersión.
El hotel Royal Grand Sharm es un típico cinco estrellas de Egipto. Es decir, con los criterios españoles, no le daríamos mas de tres.
Las zonas comunes son espaciosas y hasta con ciertas pretensiones, pero la habitación es cutrecilla. Pero esto es lo que hay. En Egipto son así.
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Los detalles de remate del cuarto de baño dejan mucho que desear
Las grietas entre el marco y la pared, son de un cm.
Sin embargo, las vistas son muy buenas, en primer lugar la piscina climatizada y al fondo el mar,
El personal es atento y agradable, por lo que se le puede poner una nota alta, pero la profesionalidad tampoco está a la altura europea.
La entrada, la recepción, las piscinas, el restaurante, están cuidados, incluso, como ya he dicho, una de las piscinas está climatizada. Un lujo para los que se bañan a las seis de la mañana. Todo ello hace que el entorno, junto al mar sea muy agradable.
Salida del sol entre las bunganvilias
La piscina principal
Los jardines son abundantes y floridos, pero con un aspecto descuidado. Aquí los remates, los detalles de perfilado, no existen.
para muestra...un botón
Y las comidas, bien.
El año pasado, que estuvimos haciendo un circuito clásico, Nilo + Hurgada + el Cairo, en junio, cogimos una descomposición monumental, que nos duró días y días.
Nos prometimos que si volvíamos, solo sería al mar Rojo, como así ha sido. Pero para ser justos hay que decir que en aquel viaje el calor fué excesivo, llegando a alcanzar los 52 grados, mientras que ahora la temperatura, de día, rondaba los 25 grados.
Esto nos ha permitido comer de todo, sin ningún tipo de problema.
Como nota negativa hay que decir que por una semana de conexión a internet te clavan 62,5€. Sin wi-fi, solo connexión ethernet a una velocidad desesperantemente lenta. Y solo en un cuartucho al que llaman sala de internet.
Todo un robo. Y mas cuando se compara con los 285 que hemos pagado por la habitación. Total, no hay internet.
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