Cerca de Awasa, se encuentra uno de los secretos mejor guardados de Etiopia. Wondo Genet.
Junto a este pueblo, situado solo a unos veinte kilómetros de Awasa, a los pies de las primeras estibaciones de las Bale Mountains, un lugar muy conocido por aquellos amantes del trekking que acuden a Etiopia, se encuentra un recinto particularmente curioso.
Se trata de un hotel un tanto especial. Es una casa de veraneo del último emperador abisinio. Haile Selassie.
Aquí se hizo construir una casa de reposo en la que alojarse, cuando venia a esta zona a descansar y a bañarse en sus aguas termales. Con la caída de la monarquía, el nuevo gobierno socialista que asumió el poder, modificó este recinto para dejarlo como lugar de reposo de los gerifaltes del régimen. Entre otras cosas, construyeron un edificio, lo que hoy día es el restaurante, con un tipo de arquitectura, diríamos que peculiar, a medio camino entre el pentágono y la nave de Alíen con toques de 2.001 Odisea en el espacio. Raro, pero raro de verdad.
Con la llegada de la democracia, este recinto se reconvirtió en un hotel y aquí vinimos a alojarnos.

El principal problema que te encuentras en este hotel, es que justo al lado del mismo encontramos una iglesia ortodoxa, de hecho, durante el viaje ves iglesias a centenares, pero lo malo de este caso consiste en que en agosto, se celebra una especie de cuaresma en la iglesia ortodoxa.
Esto implica que hay misas continuamente, misas que son cantadas y que son cantadas con altavoces conectados a toda potencia en el exterior de la iglesia. Hasta aquí, bueno, puedes intentar obviar la molestia saliendo del hotel y alejarte, pero lo peor llega cuando a eso de las diez de la noche, empieza una misa que dura dos horas, o sea hasta la medianoche. Cuando tu ya estas hasta las narices de la canción de marras, que además es monótona como ella sola, y lo que deseas es solamente poder dormir un rato, el silencio resultante cae como una bendición, así que finalmente te puedes dormir, hasta las dos de la madrugada, ya que a esa hora empieza una nueva misa de dos horas mas de duración con la misma música que la anterior, puedes dormir de nuevo a partir de las cuatro, pero no te emociones, a las seis vuelta a empezar. En fin, que creo que nunca he estado tan cerca de quemar una iglesia como lo estuve las dos noches que pasé aquí.
Pero no hemos venido aquí para ver la casa de reposo del emperador ni para oír las misas cantadas. Lo que nos trae aquí, es la posibilidad de realizar alguna caminata por la zona. El paisaje es espectacular, montañas, riachuelos entre pequeños valles, cascadas.

En primer lugar, nos acercamos a ver una zona de lagos de aguas termales, pasando por el pueblo y el mercado del mismo. Aguas en las que los habitantes del lugar ponen huevos a cocer directamente, sin necesidad de fuego, así de caliente sale el agua en algunos puntos.

Pero lo verdaderamente impresionante, llega a la mañana siguiente. Una caminata de cuatro o cinco horas te acerca a los poblados que se encuentran en la montaña, puedes acercarte al pie de impresionantes cascadas en medio de unos paisajes que quitan el aliento. Cuando vas subiendo y vas viendo estos magníficos paisajes, llegas a olvidarte de las misas y de las molestias de la noche.
Lo único que si se debe tener en cuenta en esta caminata, son las ortigas. Jamás había visto unas ortigas más grandes, ni que pegaran unos sablazos como las que dan estas de aquí. Por suerte, el picor dura solo un par de minutos. Pero los saltos que das cuando rozas una de esas ortigas con una parte descubierta del cuerpo, son de record olímpico, parece que te claven agujas al rojo vivo.
Pero sin duda, a pesar de los inconvenientes, si alguien va a esta zona de Etiopia, recomiendo encarecidamente que se acerque para hacer una visita al lugar, vale mucho la pena.
