Hoy tocaba madrugar ya que íbamos en tren a Agra. Nos habría gustado ver el Taj Mahal mientras amanecía pero teníamos tan malas referencias de la ciudad que decidimos no hacer noche en Agra.
Había un tren que salía a las 2 de la mañana de Jaipur, pero tampoco estábamos motivados para apenas dormir en un sitio, pegarnos el palizón del viaje y no saber ni siquiera si llegaríamos a tiempo de ver la salida del sol. Por tanto, optamos por coger el tren Jaipur-Agra con salida a las 06.15h de la mañana y llegada a las 10:55h. Esta vez tiramos la casa por la ventana y, después de la experiencia de las cucarachas en el tren de Jaisalmer, decidimos viajar en 1ª A/C (Rs 873 con tasas cada uno).
Llegamos a la estación y dejamos nuestras maletas en consigna hasta la noche en que volveríamos a coger otro tren con destino Benarés (el precio debió ser algo irrisorio porque no lo tengo ni anotado). Salimos y nos dirigimos a la caseta de los taxis prepago. El servicio es más caro que si lo contratas por libre, pero no teníamos ganas de regatear. Junto a la caseta tienen un panel con los precios. Se podían elegir varias opciones (taxi de i/v al Taj, taxi al Baby Taj...) Nosotros elegimos la de día completo: 8 horas que incluían el recorrido al Taj, Baby Taj, Fuerte Rojo, visita de un mercado local y regreso a la estación por Rs 500. Pagas en taquilla, te dan un ticket que debes guardar durante todo el día y cuando te devuelvan a la estación (ojo!!! nunca antes) se lo das al taxista para que pueda cobrar el servicio.
Primera parada...el Taj Mahal (Rs 20 aparcamiento). Había cola para entrar pero iba bastante rápida. La entrada cuesta Rs 750 por persona y estad atentos porque junto a las taquillas hay un señor que, tras enseñarle el ticket, te da una botella de agua con una bolsita para colgar y unos patucos de plástico para los pies. Si os descuidáis, nadie os indicará que está incluido en el precio.

Nos acercamos a una puerta de caliza roja...

...y tras ella...el Taj. Es la primera vez que se nos ponía la piel de gallina ante un monumento. Aún más espectacular que en las fotos y con un cielo azul que habíamos visto en tan pocas ocasiones durante estos días.



Con toda la razón es una de las (nuevas) 7 maravillas del mundo. Estuvimos paseando por los jardines un buen rato. Lástima que no fuera la hora en la que se refleja en el estanque. Habría sido la foto perfecta. Tras esto, cogimos de nuevo nuestro coche

y fuimos a visitar el Baby Taj. Después de ver a su hermano mayor, defrauda un poco. La entrada cuesta Rs 110. Si enseñáis la entrada del Taj os descontarán Rs 10.

Tantas emociones nos habían abierto el apetito. Aquí empezaron las primeras tiranteces con el acompañante del taxista. Sí, sí, llevábamos un taxista "mudo" y un señor sentado al lado que en el momento que nos vio con cara de hambre empezó a proponernos sitios muy buenos y muy baratos. Le dijimos que nosotros decidíamos el restaurante y, a pesar de su insistencia, conseguimos que nos llevara al de nuestra elección. Fue su primer enfado.
Recién comidos, nos acercaron al Fuerte Rojo cuya entrada cuesta Rs 300. Si volvéis a enseñar la entrada del Taj os descuenta Rs 50. El aparcamiento nos costó otras Rs 20. Convendría que cuando contratéis este servicio preguntéis si los aparcamientos están incluidos en el precio o los debéis pagar de vuestro bolsillo y a qué precio. El Fuerte Rojo es bonito y dispone de audioguías. También tiene buenas vistas del Taj.





Por último nos quedaba la visita a un mercado y aquí ya vino el remate final. El "acompañante" del taxista nos proponía (obligaba) ir a un sitio concreto, ver unas tiendas de artesanía muy bonitas, etc. Le dijimos que nosotros queríamos ver otro mercado (del que hablaba la Lonely y que no valía nada, por cierto). Los tira y afloja duraron unos 20 minutos y el señor llegó casi a los insultos pero con un simple "yo pago, yo decido" conseguimos que nos acercaran al lugar de nuestra elección. Cuando salimos del coche, este impresentable nos dijo que nos abandonaba (en busca de otras presas) y que le diéramos una propina por habernos acompañado durante todo el día. Adiós muy buenas, impresentable!
Paseamos durante 1 hora y volvimos al taxi.Suerte que el taxista no cobrara su servicio hasta que nosotros no le diéramos el ticket en la estación porque después de los malos modos de su compañero, nos esperábamos lo peor.
Llegamos a la estación sobre las 8 de la tarde, recogimos nuestras mochilas de la consigna e hicimos tiempo hablando con los niños que malviven en la estación hasta que salió nuestro tren sobre las 23h.
El billete a Benarés lo compramos con 2 meses de antelación en Cleartrip. Viajamos en 2ª A/C y nos costó Rs 967 con gastos de gestión a cada uno