Llegamos a Hanoi como a las 5:00 de la mañana, y vamos en taxi hacia el mismo hotel donde nos alojamos hace tres noches. Tenemos una habitación reservada hasta las 9:00 de la mañana, hora a la que salimos hacia Halong.
Al llegar al hotel nos damos cuenta de que no llevamos la cartera… entonces empieza el trámite de anulación de las tarjetas y mails a los bancos… Así y todo nos da tiempo a darnos una ducha y descansamos un poco antes de bajar a desayunar. Esta habitación me gusta más que la anterior. Aunque no tiene ventana, es más espaciosa y tiene ducha en el baño, le da un aspecto más modernito.
En cuanto nos recoge Ha le comentamos el tema de la cartera, y él se lo comunica a Aurora Travel, que se pone en marcha para buscarla. Antes de llegar a Halong (unas 3 horas en coche) ya tenemos la cartera localizada, nos la habíamos dejado en el tren. Seguimos el viaje hasta Halong, ya la recogeremos a la vuelta. Hacemos una parada en el camino para ir al baño y estirar las piernas. Paramos en una especie de taller de productos artesanales donde jóvenes en situaciones desfavorecidas pintan lacados, bordan cuadros, etc. la verdad es que hay cosas muy bonitas. También hacen esculturas de mármol, que están expuestas en el jardín.
Hasta llegar al puerto vamos bordeando la costa para ver lo que es Halong. El guía nos comenta que es un destino turístico típico tanto entre los vietnamitas como los extranjeros, y la verdad es que tiene toda la pinta de ciudad turística costera, con grandes hoteles y paseo marítimo. En esta época no hay mucho movimiento, tampoco el tiempo acompaña, ya que aunque hace buena temperatura está bastante nublado.
Ha long significa “dragón descendente”, y según la leyenda local, un dragón dejó caer su cola en el mar, creando los islotes que luego el mar inundó.
Parece ser que Ho Chi Minh quedó enamorado de la zona y pretendía convertirla en un destino a precios bajos para que los vietnamitas de todas las clases pudieran disfrutar de ella, pero no se cumplió.
Al llegar al puerto privado de la bahía de Halong desde el que zarpamos nos presentan al guía que nos va a acompañar durante el crucero, de habla francesa. Por lo visto algunos barcos no dejan entrar a guías externos para evitar que haya demasiada tripulación.
El barco es muy bonito, todo de madera. Nosotros accedemos a nuestro camarote a través del comedor, el resto de habitaciones está en el nivel inferior. La habitación es pequeña y sencilla, cuenta con una cama amplia, una mesita y una estantería. El baño tiene solo WC, lavabo, y la ducha consiste en teléfono que sale directamente de la pared, sin plato ni nada… pero vamos, para una noche está bien.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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En la parte superior hay una gran terraza con tumbonas. Como no somos muchos, prácticamente salimos a una cada uno.
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En el comedor nos sentamos por mesas, cada uno con su grupo. Nosotros tenemos una mesita de dos al lado de la ventana. Nada más zarpar nos sirven la comida, muy buena, empezamos con marisco (gambas y algo más que no recuerdo) y seguimos con los obligatorios rollitos, arroz blanco, etc. Pedimos una botella de vino, que nos guardan para la cena.
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Después de comer subimos a las tumbonas a tomar el poco sol que hay y a admirar la bahía de Halong. Hay un poco de niebla, pero no deja de ser un paisaje impresionante, que va cambiando cada pocos minutos. En la cubierta, la única mujer de la tripulación ofrece manicura y pedicura, por 7€ cada cosa.
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Pasamos por varias aldeas flotantes, es una pena que no paremos a visitar ninguna.
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Tras un rato de navegación vamos en la lancha a visitar la Cueva de la sorpresa. Hay un montón de barcos y de turistas, y esto hace que pierda un poco de encanto, pero aún así merece la pena visitarla. Es una cueva enorme que se ha formado dentro de uno de los islotes, a la que se accede por unas escaleras. Está acondicionada para las visitas, con los senderos ya marcados. Entre las estalactitas y estalagmitas se pueden apreciar, con un poco de imaginación, muchas formas (oso perezoso, buda, ángel), algunas de ellas ya iluminadas de manera que se acentúe la forma en si (como un gran pene). Es muy curiosa de ver, aunque nos perdemos muchas explicaciones por el tema del idioma. Al salir hay un mirador desde que el se observa una preciosa vista de la bahía.
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De ahí volvemos al barco y hacemos una nueva parada en la playa Ti Top, que lleva el nombre de un astronauta ruso Titov, que visitó la isla junto con Ho Chi Minh. Es una playa pequeñita que se forma en uno de los islotes, a lo alto del cual se puede subir (creo que nos dijeron que habían unos 400 escalones). Imagino que debe haber unas vistas preciosas desde ahí arriba, pero no lo comprobamos personalmente. Sigo con los tobillos hinchados, y me sienta mucho mejor mojarme las piernas en el agua helada, mientras disfrutamos de las vistas. Algunos valientes se atreven a bañarse, pero para unos mediterráneos como nosotros al agua le faltan muchos grados.
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Tras media horita, volvemos al barco. Tenemos un poco de tiempo libre, y a las 19hrs empieza la cena. Al igual que en la comida, empieza con almejas, luego pescado y algo de arroz. Está muy rico pero nos quedamos con un poco de hambre.
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Después de cenar no hay mucho que hacer en el barco, así que subimos un rato a la terraza y nos acostamos, mecidos por el agua de la bahía.