Una vez más, y para no variar, madrugón temerario para hacer nuestro último día en Roma y visitar la Ciudad del Vaticano.
Desayunamos, y nos dirigimos al Circo Máximo para dejar el coche, ya que la noche anterior, nos fijamos en que es una zona de libre aparcamiento, no muy concurrida a lo que a aparcar se refiere, y muy cerca de una parada de metro. Cogimos el metro, y nos fuimos al Vaticano.
Visitamos:
- Plaza de San Pedro
- Basílica de San Pedro
- Museos Vaticanos
¿Qué decir? Pues que si la entrada me defraudó nuevamente un poco, al igual que me pasó con el Coliseo, ya que la Plaza de San Pedro no me causó impresión en cuanto a lo grande es en comparación de lo que parece en la televisión, el resto de lo que vi en el Vaticano, me dejó atónito...
Vaticano:


Recomiendo subir a la cúpula, porque después de las 520 escaleras (la cola para el ascensor, que te ahorraba 'sólo' 200 escaleras era muy larga...), y de pasar un poco de claustrofobia por los 'pasajes' por los que tienes que ir para llegar arriba, las vistas son, sin lugar a ninguna duda, las MEJORES DE TODA ROMA...IMPRESIONANTES...desde allí arriba se ve el Coliseo, los Foros, el Circo Máximo, el monumento a Victor Manuel II, el castillo de Sant Angelo...es que se ve tooooda Roma...alucinante, de verdad...no se puede prescindir de subir a la cúpula.
¿De la Basílica que voy a decir también? Pues que después de verla, creo y estoy casi seguro, de que ninguna iglesia/catedral que vaya a ver en mi vida, me va a impresionar en absoluto, después de ver la Basílica de San Pedro. Es alucinante, hasta para una persona que como yo, no sigue con demasiada euforia la religión católica, ni ninguna otra.
Entrados ya en los Museos Vaticanos, donde no voy a describir todo lo que vi, porque me tiraría 3 días y no acabaría, me voy a centrar en lo más 'emblemático' y quizás representativo...LA CAPILLA SIXTINA. Si bien el Coliseo y la Plaza de San Pedro me defraudaron un poco con respeto a la idea que de ellos llevaba, con la Capilla Sixtina me pasó totalmente lo contrario. Todos las estudiamos alguna vez, todos la vimos en la televisión y fotografías, pero es imposible percibir lo que allí se puede llegar a percibir...es MUCHO más impresionante en vivo...nosotros nos tiramos más de una hora mirando al techo, sentados en el suelo y sin mediar palabra (los carabinieris estaban muy atentos a los ruidos y cámaras, totalmente prohibidos en esa zona...). De verdad, alucinante. Y, aún a riesgo de ser expulsado, me traigo alguna foto y vídeo de recuerdo...
Después de todo este largo día en el Vaticano, nos dirigimos al metro, para regresar al coche, ya que tenemos un viaje largo hasta nuestro próximo hotel, en la Toscana, muy cerca de Florencia, en concreto, en la comarca de Monterrigioni. Cenamos en dicho pueblo, en un restaurante muy muy muy típico italiano, con su horno de piedra para las pizzas, y se puede decir, que comí la pizza más rica de viaje ahí, en Monterrigioni, un pueblo, cercado por murallas en lo alto de una pequeña montaña. Precioso. Nos fuimos al hotel, y a dormir.