A las 7 de la mañana ya estaba despierta acodada en la terraza viendo la inmensidad del mar. Realmente es un espectáculo sobrecogedor
Hoy toca todo el día de navegación camino de La Goulette (Túnez), es el día perfecto para recorrer todo el barco conociendo sus recovecos y familiarizarse con las rutinas de a bordo. Mi marido y yo decidimos salir a desayunar al restaurante el Duero ( hay lo mismo que en el buffet Panorama sólo que te sirven el café y las tostadas en la mesa y hay mucho menos follón de gente). Cuando mis hijos se levantan mucho más tarde, van a desayunar al buffet por su cuenta y no volvemos a verles el pelo hasta la hora de la comida y, ocasionalmente, en alguna visita a la suite con su pandilla de amigos. Mi marido y yo recorremos el barco y descubrimos en popa, justo debajo de la pista de paddel una pequeña terraza con 6 tumbonas y 4 ingleses tostándose al sol, alejada del mundanal ruido de la cubierta de la piscina, y ahí nos quedamos hasta la hora de comer
. Ese día como todo el mundo está a bordo, las opciones para la comida son variadas: restaurante el Duero que oferta cocido completo como plato fuerte del día ( sólo de pensarlo da calor ¿verdad?, pues os aseguro que estaba de muerte): el buffet Panorama y el restaurante grill en la cubierta 12. Todo a rebosar de gente, así que hay que organizarse un poco para coger mesa a la hora deseada. Tras la comida aprovecho para buscar a Natalia para recordarle que recoja sus flores y cuando la encuentro en el Buffet Panorama resulta que ya ha recogido el ramo una hora antes. A partir de ahí, los delfines nos iremos encontrando con ella en las distintas dependencias del barco y hemos charlado con ella siempre que ha sido posible. Es una chica dulce y encantadora pero con muy poco tiempo libre a bordo
.A lo largo de la mañana algunas delfinas hemos visitado también el gimnasio y el spa con la intención de coger alguno de los packs de tratamientos que ofertaban para aprovechar el día de navegación para darnos el gustazo. En mi caso tras la visita al spa se me quitaron las ganas de apuntarme a nada: los descuentos que ofertaban en los masajes y tratamientos no eran lo que parecían y sólo aplicaban los descuentos en paquetes concretos a su criterio. Además la actitud prepotente de las señoritas que atendían el spa tampoco ayudó para que me apeteciera reservar nada. En mi caso concreto estoy preparando una reclamación a Pullmantur al respecto
El capitán del barco, portugués por más señas, a instancias del pasaje español accedió a cambiar la noche de gala que debía ser esa misma noche trasladándola al día siguiente por la noche del terror ( de menor seguimiento en disfraces por parte del pasaje) debido a la final de fútbol de la Eurocopa.
Como habíamos llevado disfraces desde España ( y por no dejar sólos a los delfines/as que habían puesto toda la ilusión en ello –mami hasta se había pintado las uñas de negro para su disfraz de bruja- decidimos disfrazarnos con nuestros trajes de vampiros para la cena). Y así estaba yo, vestida y maquillada a conciencia de vampiresa pérfida acodada en mi terraza cuando mi vecino de suite, un recién casado simpático y sonriente, casi se me muere del susto en su terraza cuando giró la cabeza y me vió con esa pinta tomándome mi copita de cava, con mi hilillo de sangre a cada lado de las comisuras de la boca
Esa noche cenamos cualquier cosa deprisa y corriendo los del segundo turno de cena porque en varios salones del barco, incluído el teatro, nos retransmitían el partido. Así que decidimos ir al teatro a ver el partido con gran parte de los delfines. Estaba a rebosar de gente camisetas rojas y nosotros sólo aguantamos de vampiros un ratito: nos moríamos de calor y nos pedía el cuerpo juerga futbolera, así que nos fuimos corriendo a cambiarnos para seguir la marcha roja. Cuando volví habíamos marcado el primer gol
. A partir de ahí, creíamos que se hundía el barco, todo el pasaje saltando, cantando, bailando… no soy nada futbolera pero creedme fue inenarrable, algo para recordar toda la vida. Cuando acabó el partido todos los delfines nos juntamos en el Rendez-Vous otro de los salones a cantar y a bailar y a celebrar el triunfo. Digno de recordar, de verdad.¡qué emoción y que alegría compartida! Otros delfines siguieron la juerga en el 360º y en la discoteca.
De nuevo, mi delfín pequeño me reclamaba, y a la 1 de la mañana nos retiramos a dormir. Mañana llegamos a Túnez y hemos contratado en pack de 5 excursiones con S2S que ha resultado fantástico, con guías muy profesionales, ya os iré contando en cada escala.