Amanecemos en el hotel de Hospitalet y se produce uno de los momentos divertidos del día. La noche anterior nos informan Nasaro y Ortzi a Joseluis y a nosotros que han contratado desayuno buffet a 6 euros por persona siguiendo la indicación del recepcionista que les comenta que si no lo reservan ese día al día siguiente por la mañana les costará el mismo desayuno 7’50 euros. Joséluis y yo vamos indignados a recepción porque a nosotros nadie nos ha avisado de nada y nos dice el recepcionista de turno que otra opción es tomar un café y bollo por 2,50 euros y ya está. Cuando bajamos a desayunar al día siguiente nos encontramos con que todos desayunamos en el mismo sitio, los de buffet y no buffet, con lo que todos cogemos lo mismo porque nadie controla las mesas ni el buffet, con la diferencia de que nosotros sólo pagamos 2,50 euros.
A las diez habíamos reservado con bono-taxi el traslado al puerto para 11 personas (66 euros, es precio total del minibús de 13 plazas con una maleta por persona y un bolso o mochila por persona). Hay que decir de ellos que fueron puntualísimos y su conductor, Fernando, encantador ( Ortzi iban en su propio coche siguiéndonos hasta el parking que habían contratado y él tuvo la deferencia de parar el minibús y bajándose indicarles exactamente por donde se tenían que desviar
). No obstante debo indicar que el trato de las personas que se dedican a hacer las reservas telefónicas y por email deja bastante que desear
Bueno, pues ya vamos camino de la Terminal de embarque de cruceros en el Moll Adosat del Puerto de Barcelona con nuestro distintivo del delfín colocado y yo con la super caja de las rosas a buen recaudo para su entrega. En esta ocasión el barco está en la Terminal C ( cambia en cada viaje) pero se ve desde lejos, imposible despistarse.
Cuando bajamos del minibús frente a la facturación de maletas, se nos acerca Nere74, simpática y encantadora, que nos localiza gracias al distintivo. Aproveché para decirle que le indicase a nuestro amigo Calvito que su encargo va por buen camino ( un beso muy fuerte Nere74
).Una vez facturadas las maletas toca esperar hasta las 12,30 horas para empezar con el papeleo ( check-in, carta de pago, tarjetas del crucero…) y ya a esperar en la Terminal de embarque a que permitan subir al barco ( a partir de las 13 horas). Me acerco a un empleado de Pullmantur y pregunto por la destinataria de las flores y con un gesto me señala a la chica que está dispensando las bebidas a los que esperamos para embarcar. Aviso corriendo a los delfines que estaban al tanto del tema de las rosas ( sobre todo a los que compartieron hotel conmigo) y cámara en ristre me dirijo a hacer entrega del ramo. A medida que me acerco a ella reconozco su sonrisa tantas veces mencionada por Calvito. Me identifico y le hago entrega del ramo. A un primer momento de desconcierto le sucede una gran sonrisa ilusionada. Nos hacemos fotos y como está trabajando para no comprometerla nos retiramos de allí. Al rato ella me llama y me pide que suba yo las flores al barco para que su jefe no le pida explicaciones. Le indico cuál es mi camarote para que pase a buscarlas cuando ya estemos navegando y nos despedimos hasta después. Calvito, es preciosa y encantadora
. Te deseo mucha suerte con ella
.Y por fin subimos a bordo pasando por la foto de rigor. Enseguida subimos a nuestro camarote y quedamos gratamente impresionados ( para los que no lo sepáis mi marido me sorprendió con una suite con terraza preciosa, buaaaaaaahhhhh, yo quiero seguir allí más tiempoooooooo
Se nos presentó nuestra cabinista, Micaela (creo que ucraniana o polaca) , muy simpática y dicharachera y, por ponerle un pero, no se callaba ni debajo del agua, jaja
).Visto el camarote, subimos a comer al buffet Panorama y a familiriazarnos con el barco. La primera impresión, maravillosa
Allí muchos besos y abrazos presentándonos todos
. Fue muy emocionante poner cara a los compañeros con los que has charlado durante meses en el foro.
Como nos habían tocado restaurantes diferentes Nasaro y Joseluis hablaron con el maître para que les sentaran juntos en el Duero y nosotros esperamos a ver con quién nos tocaba. Afortunadamente nos sentaron con otra pareja de Burgos también en el restaurante El Duero, Carlos y Carmen, que tenían dos hijas de edades parecidas a nuestros hijos y la verdad es que congeniamos enseguida y se convirtieron en delfines adoptados a todos los niveles, integrándose en el grupo totalmente. En una mesa cercana de cuatro personas se sentaban Nune y Fina, su pareja, con sus respectivos hijos de edades similares al mío mayor. En los días siguientes sentamos en su mesa a los cuatro adolescentes y ellos vinieron con nosotros, Carlos y Carmen y los dos pequeños a nuestra mesa ( 8 personas). Y durante todo el crucero hemos compartido risas y anécdotas todos juntos. La comida excelente y el trato de los camareros cordial y muy correcto.
Tras la cena, nos acercamos al bar Lounge 360º, al que comenzamos a llamar el ovni casi enseguida, donde habíamos quedado a las 23,30 horas como punto de segunda quedada para los despistados que no se hubieran presentado a la primera (aún así, me faltaron muchos delfines por conocer, lástima).
Fue estupendo irnos presentando y reconociéndonos. Hicimos un enorme redondel de delfines ( verdaderamente no hubieramos cabido en ningún otro sitio) y las risas y comentarios del viaje se sucedieron. Calvito, fuiste centro de conversaciones porque la curiosidad de los delfines acerca de las flores y la chica que las recibió era inevitable.
Y nos dieron las 10, y las 11 y las mil….. y los que tenemos chicos pequeños nos tuvimos que retirar para cuidar a los cachorros (¿verdad mami?).
Menos mal que al día siguiente era el día de navegación hacia Túnez. Pero eso os lo cuento en la siguiente etapa.