Nos habían advertido de que la carretera que lleva a Cayo Jutías era muy mala, pero a mi no me pareció que fuese para tanto, y en una hora o así ya habíamos llegado. Casi al final, en el terraplén que lleva a la zona de playa, nos encontramos con los famosos cangrejos que cruzan la carretera, alguno de ellos enorme y que te hacen parar para contemplar la curiosa escena.

Casi me paso el peaje de entrada a la playa (15 CUCs) , porque la barrera estaba levantada y no había nadie por allí, pero enseguida salió un chico de entre la maleza para darme el alto. De nuevo nos tocaría pagar para aparcar al lado del chiringuito, pero es normal en Cuba. No había mucha gente en la playa, así que cogimos hamacas y sombrilla sin problema, que pasarían a cobrarnos después. Enseguida me metí en el agua con mis gafas y tubo de snorkel y estuvo bastante bien, se veían bastantes pececillos.

También ofrecen un servicio para irte con una embarcación mar adentro a un sitio donde se supone que se ven muchos más peces, barracudas,... pero con lo que había por allí me bastaba.

A la izquierda, mirando al mar, hay una zona de manglares muy muy chula, ideal para dar un buen paseo por la orilla del mar.

Para comer, el chiringuito está bastante bien, con platos a base de langosta y pollo, bastante bien preparados. El comedor está al aire libre, con vistas a la playa, y hay zona de ducha, vestuarios, servicios,... Pagamos 31 CUCs por los tres.
Allí pasamos el día hasta que empezó a amenazar tormenta,

y como ya era tarde, pues eran más de las seis, recogimos y al coche, y aquí tuvimos una buena anécdota: resulta que un chico con el que habíamos hablado en la playa nos pide si podemos llevar hasta Viñales al cocinero del restaurante (había intentado ligotear con mi novia diciendo que era el chef) . Aceptamos y al principio estaba como muy serio y distante. Le fui preguntando cosas banales, por su trabajo en el chiringuito, como iba todos los días si no tenía coche,... hasta que nos preguntó si nos gustaba el fútbol. El tío se lo sabía todo sobre la liga española, con máster cum laude en Madrid y Barça. Nos empezó a relatar partidos de la temporada pasada al dedillo, datos estadísticos, declaraciones,... flipante. A mi me gusta mucho el fútbol, pero este tío me daba mil vueltas... Ahí fue cogiendo ya confianza y en la hora de viaje terminamos hablando de temas que me interesaban más, como la situación política de la isla, restricciones que tienen, si les controlan,... Al final resultó un viaje de lo más interesante.
Llegamos a la casa y tras degustar un plato de sargo asado, nos pusimos a jugar al dominó con Juanito, luego se nos unió la mujer (en esa casa sienten devoción por el dominó), y terminamos hablando con la pareja de italianos durante un buen rato. Por cierto, nos contaron que Cayo Levisa es muy parecido a Cayo Jutías (ellos habían ido dos días seguidos, uno a cada sitio, en autobús a ambos sitios).
Y a la camita, mañana tocaba coger de nuevo el coche para hacer la etapa larga del viaje, durmiendo en Cienfuegos.