Salimos después de desayunar unas tortitas gigantes con arándanos.
Pero en cuanto pasamos esta cordillera montañosa en la que estamos, la carretera se vuelve poner aburrida, mas llanura, mas pinos, mas lagos.

Llegamos al Bed and Breakfast Cooper in Moose, es una casa muy grande de madera en un bosque, tiene muy buena pinta, miramos por la casa pero parece que no hay nadie, aquí todas las casas están abiertas, decidimos ir a comer, un poco mas adelante vemos otro quiosco de madera y entramos, es como un burguer, pero de aquí.
Pedimos unos sub de salami, de pepperoni, de pollo y de rosbif.
Después de un buen rato nos sacan los sub que eran unos bocadillos de pan precocinado pero sin calentar, tal como sale del congelador, bueno miento, un poco descongelado si que estaba, eso si, relleno hasta rebosar, había cogido el paquete entero de salami y lo habían puesto dentro, con una hoja de lechuga y un tomate, incomestible. Ahhhh, todo ello acompañada de una perfecta sopa maggie al microondas y una bolsa de patatas fritas matutano.
Volvemos a la casa, aparece un hombrecillo que habla por los codos y nos dice que hay un problema, que se ha liado con las habitaciones y que solo nos ha reservado una, pero que tiene un amigo que tiene un Bed and Breakfast al lado y ha cogido allí una habitación, que nos hará un 50% de descuento.
Que le vamos a hacer? Es una pena porque esta casa tiene una pinta estupenda, llama a su amigo y le dice que hasta dentro de una hora y media no estará en casa, así que decidimos irnos a Chitina y a la vuelta veremos la casa. Chitina es un pueblo donde empieza otra pista de las prohibidas que lleva al interior del parque Wrangler St Elías, pero CD, el dueño de Cooper Moose, nos ha dicho que es una ruta para todo el día, así que decidimos hacerla mañana.
Al poco de salir de la casa encontramos un rancho lleno de yaks, nos paramos a hacer las fotos de rigor.

Poco después, encontramos una cascada la Liberty Waterfall, un rinconcito que tenía su encanto.





Volvemos a Cooper Moose, CD nos lleva a ver la otra casa, bueno, no es tan bonita como la suya pero esta decente.
Nos vamos a cenar a un restaurante ruso que nos ha recomendado CD, otra casa de madera destartalada típica americana, entramos y es un sitio oscuro con una barra llena de tipos oscuros y una mesa de billar como en las pelis oscuras. Nos dice el camarero que los fines de semana no tiene cocinero y que solo le queda el bufete, nos acercamos a la mesa del buffet y quedan unas cuantas costillas, unas alitas a la barbacoa, un poco de ensalada, una especie de engrudo blanco con tropezones, que luego nos enteraríamos que era puré de patatas, y poco mas, cogimos los restos que quedaban que acompañados de nuestra Alaska Amber, no estuvieron mal del todo y como luego CD nos había prometido un postre nos sirvió como cena.
Volvemos a casa, esta llena de japoneses, entramos y CD nos esperaba con dos tartas, una de nueces y otra, la preferida del oso yogui, un pastel de ruibarbo. Muy ricas ambas, acompañadas de helado de vainilla de un recipiente gigante de esos que usan los americanos cuando están deprimidos.
Un poco de conversación y nos vamos a la terraza a fumar un cigarrillo provistos de unas raquetas electrocutadoras de mosquitos que son geniales, van a pilas y cuando pilla un mosquito, lo deja frito, un invento muy divertido, lastima no tener uno para cuando bajamos del coche, que se nos comen. Un rato de charleta con CD en la terraza y nos vamos a dormir.



