Desayunamos en el hotel y parece que por aquí hay algunas carreteras donde hay buenas vistas, así que nos vamos en su busca. Nos hacemos las tres rutas recomendadas pero está muy nublado y en teoría lo que podía ser el sky line de los glaciares de Homer pues no se ve demasiado decente. La otra ruta entra casi hasta el final de la bahía, y hasta allí llegamos, donde ya había que dar la vuelta porque una pista llena de barro y con muchas posibilidades de caer al mar al final de ella, nos hace detenernos y dar la vuelta. Y en la tercera ruta, ya por el interior, nos lleva entre más pinos y mas lagos hasta un puente sobre un río donde vemos un alce escondido entre los arbustos que no se escapa de una fotografía.


Decidimos comer en Homer, pero ya no en el dique sino en el pueblo y encontramos un sitio muy pintoresco, lleno de adornos marineros y con el capitán Jack Sparrow presidiendo las mesas. El baño de este sitio también digno de una visita, con un cofre del tesoro, redes pesqueras y estrellas de mar por las paredes. La comida sin más, hamburguesas para variar, y Jose y Dielen intentando comer costillas, que aunque parezca mentira no hemos encontrado demasiadas, pero se quedan con las ganas de un gran costillar a la barbacoa, se tienen que conformar con un par de costillitas para cada uno.


Después de comer intentamos hacer alguna excursión en barco por la bahia, pero aquí todas las excursiones son por la mañana y por la tarde no hay forma de hacer nada, que para ellos se acaba el día a las 6 de la tarde. Nos vamos a la playa a ver como los pescadores han cogido sus aparejos y andan todos pescando por ahí, la bahía debe estar rebosando de peces, porque los cogen como churros.
A la noche decidimos cambiar de sitio y nos vamos a cenar a uno de los que hay en el dique, yo me pido una especie de sopa de pescado que no está mal y los demás siguen con el halibut y el salmón.



