Parece que nuestro chófer y su copiloto tienen prisa por llegar a Moni porque hoy han querido quedar a las 07.30.
Si en un principio pensábamos que eran unos piratas y que no nos gustaba nada que ellos decidan los sitios a visitar o la hora de partida, ahora creemos que no se trata más que de torpeza. No saben tratar con turistas, ignoran qué es lo que nos llama la atención de la isla y no conocen unas normas mínimas de cortesía pero sí aceptan lo que les dices. Un ejemplo es que, tras el desayuno en el hotel (café, té, fruta y tostadas), hemos llegado al coche y sin contestar a nuestros buenos días nos han preguntado si queríamos ir a unas fuentes termales que estaban a más de 1 hora de camino…en sentido contrario al que debíamos dirigirnos. Hacía frío y no teníamos intención de bañarnos, así que les hemos propuesto visitar otro pueblo tradicional que se encuentre de camino a Moni. Se han quedado a cuadros y contrariados nos han dicho que no había pueblos. ¿Cómo que no? Les hemos señalado en el mapa Wogo al que se llega desviándose muy poco de la carretera principal. Parecían no salir de su asombro, con lo que nos hacían dudar sobre el interés del pueblo, pero han arrancado el coche y en 40 minutos llegábamos a Wogo.
Como viene siendo habitual, el copiloto ha salido del coche y nos ha señalado una cabaña en concreto para la “firma del libro de visitas”. Aquí la “firma” nos cuesta 5.000 INR por persona y la suerte es que estamos solos. No hay ni un solo turista, sólo unos cuantos lugareños secando arroz y café y un pueblo entero para fotografiar nosotros solos. Nos cruzamos con algún niño que se ríe cuando preguntamos “Siapa nama anda?” (¿cómo te llamas?) y que da saltos cuando le regalamos unos globos y con algún viejo que sonríe y nos pide un cigarrillo.
Hay una señora que habla bastante inglés e insiste en que visitemos su casa, imaginamos que para pedir después algo de dinero. Le decimos que ya hemos estado en una casa en Bena y cesa su insistencia. Es una visita de lo más agradable.
A las 09.00h volvemos al coche y continuamos la ruta. El paisaje sigue siendo montañoso (vemos el volcán Ebulobo en plena actividad)
con vegetación menos tropical y más boscosa pero igual de tupida y la carretera empeora por momentos. Hay obras por todos sitios pero parece que para asegurar las paredes laterales, no para arreglar los agujeros de la carretera.
Un par de horas después pasamos por un pueblecito y vemos que se paran a preguntar y retrocedemos varios metros. Nos dicen que bajemos. Les preguntamos qué es lo interesante de aquella casa destartalada y nos dicen que allí se fabrica Arak. Pasamos a un patio particular, ni el copiloto ni los propietarios de la casa se acercan a nosotros, así que nos imaginamos que la visita la hacemos por nuestra cuenta. Vamos a un alambique puesto al fuego y nos imaginamos que allí están destilando. No se merece ni una foto. Podíamos haber evitado esta parada porque no tiene ningún interés. Nos preguntan si queremos probar pero a las 11 de la mañana no se nos pasa por la cabeza pegar un sorbo de un licor con más de 40º de graduación.
En menos de 5 minutos estamos de nuevo en el coche y continuamos el viaje. Un rato después vemos que el conductor para en la carretera, a la entrada de un pueblecito. Con ese don de gentes que tienen los dos, no nos esperamos grandes explicaciones, sin embargo el copiloto se ha vuelto más comunicativo. Nos dice que él se baja aquí, que vive en ese pueblo y que su mujer y su hijo de dos años le esperan a él y al dinero que lleva. Vaya, ha utilizado nuestro coche como taxi gratuito. Menos mal que con tanto dormir durante el viaje el chico no ha molestado!
Continuamos hasta Nanga Panda donde llegamos a mediodía. Se trata de una playa de arena negra y piedras azul turquesa. No quedan muchas porque los habitantes de la zona las recogen, las clasifican por tamaños y las colocan en montones junto a la carretera listas para ser vendidas. Hacemos un par de fotos y damos un pequeño paseo para estirar las piernas pero también pensamos que esta visita es prescindible por no ser nada espectacular.
A las 12.25h volvemos al coche rumbo a Moni sin parar para comer. Así lo habíamos pedido antes, así que el conductor cruza Ende, que parece la ciudad más grande de todas las que hemos atravesado y el punto de partida de la isla mañana, pero la pasamos de largo para llegar a Moni. Ahora resulta que el conductor chapurrea inglés y nos explica que vive en Moni. Vamos, que ni es conductor profesional ni es nada sólo un señor que tiene coche, que volvía de Labuan Bajo a su pueblo y que vio la oportunidad de sacarse una pasta por llevar a dos occidentales. Así debe funcionar el tema por la isla.
De Ende a Moni es paisaje se hace aún más espectacular si cabe. Las montañas son más escarpadas, hace más frío y se ven tanto ríos con palmeras como pequeñas cascadas. Los arrozales de Detusoko son magníficos.
A las 14.45h llegamos a Moni, al hotel Bintang donde nos esperaba nuestra habitación estándar con agua fría por 150.000 INR (llamamos ayer al hotel para reservar y nos aseguraron una habitación con agua caliente pero a lo largo de la mañana de hoy el dueño nos ha llamado y nos ha dicho que ha habido un error, que ayer estaba muy atareado y anotó mal nuestra reserva y que no había habitación de la categoría que queríamos, que sólo nos podía ofrecer una con ducha de agua fría. Sabíamos por otros viajeros que les había costado encontrar sitio en un hotel decente y con mantas, ya que hace frío por la noche).
¡Qué le vamos a hacer! Hace fresco así que no sudaremos y un día más sin ducharnos tampoco es tan grave.
Nos despedimos del conductor hasta el día siguiente a las 04,30 de la mañana. No se marcha muy lejos porque vive dos casas más arriba. Nosotros dejamos las mochilas en la habitación, que es sencilla pero suficiente para dormir unas horas y vamos al restaurante. Allí Tobías, el dueño, nos pide de nuevo disculpas por el malentendido con la habitación y nos explica cosas de la vida en Flores.
Nos tomamos una coca cola, unos mie goreng y unos noodles con pollo por 68.000 INR y nos vamos a dar un paseo por los alrededores. Tobías nos ha dicho que había una pequeña cascada yendo por un camino y que en 1 hora podemos estar de vuelta.
Comenzamos a andar y vemos el riachuelo y a varios niños jugando. Tenemos que cruzar por un puente de bambú nada seguro y cuando llegamos a un café girar a la derecha (ojo, que la dueña del café te intenta confundir de camino para que vuelvas de nuevo a pasar por allí y consumas algo) y en una hora estamos de nuevo en el hotel. Descargamos fotos en el ordenador aunque es imposible conectarse a internet y nos vamos a dormir pronto.
Hotel Bintang House by Tobias
www.bintang-lodge.com
Móvil: 085237906259 y 081237616740
Café.bintang@ymail.com
Precios agosto 2012
7 habitaciones económicas con agua fría a 150.000 INR
3 habitaciones estándar a 300.000 INR
Obligatorio reservar en temporada alta
Si en un principio pensábamos que eran unos piratas y que no nos gustaba nada que ellos decidan los sitios a visitar o la hora de partida, ahora creemos que no se trata más que de torpeza. No saben tratar con turistas, ignoran qué es lo que nos llama la atención de la isla y no conocen unas normas mínimas de cortesía pero sí aceptan lo que les dices. Un ejemplo es que, tras el desayuno en el hotel (café, té, fruta y tostadas), hemos llegado al coche y sin contestar a nuestros buenos días nos han preguntado si queríamos ir a unas fuentes termales que estaban a más de 1 hora de camino…en sentido contrario al que debíamos dirigirnos. Hacía frío y no teníamos intención de bañarnos, así que les hemos propuesto visitar otro pueblo tradicional que se encuentre de camino a Moni. Se han quedado a cuadros y contrariados nos han dicho que no había pueblos. ¿Cómo que no? Les hemos señalado en el mapa Wogo al que se llega desviándose muy poco de la carretera principal. Parecían no salir de su asombro, con lo que nos hacían dudar sobre el interés del pueblo, pero han arrancado el coche y en 40 minutos llegábamos a Wogo.


Como viene siendo habitual, el copiloto ha salido del coche y nos ha señalado una cabaña en concreto para la “firma del libro de visitas”. Aquí la “firma” nos cuesta 5.000 INR por persona y la suerte es que estamos solos. No hay ni un solo turista, sólo unos cuantos lugareños secando arroz y café y un pueblo entero para fotografiar nosotros solos. Nos cruzamos con algún niño que se ríe cuando preguntamos “Siapa nama anda?” (¿cómo te llamas?) y que da saltos cuando le regalamos unos globos y con algún viejo que sonríe y nos pide un cigarrillo.




Hay una señora que habla bastante inglés e insiste en que visitemos su casa, imaginamos que para pedir después algo de dinero. Le decimos que ya hemos estado en una casa en Bena y cesa su insistencia. Es una visita de lo más agradable.
A las 09.00h volvemos al coche y continuamos la ruta. El paisaje sigue siendo montañoso (vemos el volcán Ebulobo en plena actividad)

con vegetación menos tropical y más boscosa pero igual de tupida y la carretera empeora por momentos. Hay obras por todos sitios pero parece que para asegurar las paredes laterales, no para arreglar los agujeros de la carretera.
Un par de horas después pasamos por un pueblecito y vemos que se paran a preguntar y retrocedemos varios metros. Nos dicen que bajemos. Les preguntamos qué es lo interesante de aquella casa destartalada y nos dicen que allí se fabrica Arak. Pasamos a un patio particular, ni el copiloto ni los propietarios de la casa se acercan a nosotros, así que nos imaginamos que la visita la hacemos por nuestra cuenta. Vamos a un alambique puesto al fuego y nos imaginamos que allí están destilando. No se merece ni una foto. Podíamos haber evitado esta parada porque no tiene ningún interés. Nos preguntan si queremos probar pero a las 11 de la mañana no se nos pasa por la cabeza pegar un sorbo de un licor con más de 40º de graduación.
En menos de 5 minutos estamos de nuevo en el coche y continuamos el viaje. Un rato después vemos que el conductor para en la carretera, a la entrada de un pueblecito. Con ese don de gentes que tienen los dos, no nos esperamos grandes explicaciones, sin embargo el copiloto se ha vuelto más comunicativo. Nos dice que él se baja aquí, que vive en ese pueblo y que su mujer y su hijo de dos años le esperan a él y al dinero que lleva. Vaya, ha utilizado nuestro coche como taxi gratuito. Menos mal que con tanto dormir durante el viaje el chico no ha molestado!
Continuamos hasta Nanga Panda donde llegamos a mediodía. Se trata de una playa de arena negra y piedras azul turquesa. No quedan muchas porque los habitantes de la zona las recogen, las clasifican por tamaños y las colocan en montones junto a la carretera listas para ser vendidas. Hacemos un par de fotos y damos un pequeño paseo para estirar las piernas pero también pensamos que esta visita es prescindible por no ser nada espectacular.

A las 12.25h volvemos al coche rumbo a Moni sin parar para comer. Así lo habíamos pedido antes, así que el conductor cruza Ende, que parece la ciudad más grande de todas las que hemos atravesado y el punto de partida de la isla mañana, pero la pasamos de largo para llegar a Moni. Ahora resulta que el conductor chapurrea inglés y nos explica que vive en Moni. Vamos, que ni es conductor profesional ni es nada sólo un señor que tiene coche, que volvía de Labuan Bajo a su pueblo y que vio la oportunidad de sacarse una pasta por llevar a dos occidentales. Así debe funcionar el tema por la isla.
De Ende a Moni es paisaje se hace aún más espectacular si cabe. Las montañas son más escarpadas, hace más frío y se ven tanto ríos con palmeras como pequeñas cascadas. Los arrozales de Detusoko son magníficos.



A las 14.45h llegamos a Moni, al hotel Bintang donde nos esperaba nuestra habitación estándar con agua fría por 150.000 INR (llamamos ayer al hotel para reservar y nos aseguraron una habitación con agua caliente pero a lo largo de la mañana de hoy el dueño nos ha llamado y nos ha dicho que ha habido un error, que ayer estaba muy atareado y anotó mal nuestra reserva y que no había habitación de la categoría que queríamos, que sólo nos podía ofrecer una con ducha de agua fría. Sabíamos por otros viajeros que les había costado encontrar sitio en un hotel decente y con mantas, ya que hace frío por la noche).
¡Qué le vamos a hacer! Hace fresco así que no sudaremos y un día más sin ducharnos tampoco es tan grave.




Nos despedimos del conductor hasta el día siguiente a las 04,30 de la mañana. No se marcha muy lejos porque vive dos casas más arriba. Nosotros dejamos las mochilas en la habitación, que es sencilla pero suficiente para dormir unas horas y vamos al restaurante. Allí Tobías, el dueño, nos pide de nuevo disculpas por el malentendido con la habitación y nos explica cosas de la vida en Flores.

Nos tomamos una coca cola, unos mie goreng y unos noodles con pollo por 68.000 INR y nos vamos a dar un paseo por los alrededores. Tobías nos ha dicho que había una pequeña cascada yendo por un camino y que en 1 hora podemos estar de vuelta.
Comenzamos a andar y vemos el riachuelo y a varios niños jugando. Tenemos que cruzar por un puente de bambú nada seguro y cuando llegamos a un café girar a la derecha (ojo, que la dueña del café te intenta confundir de camino para que vuelvas de nuevo a pasar por allí y consumas algo) y en una hora estamos de nuevo en el hotel. Descargamos fotos en el ordenador aunque es imposible conectarse a internet y nos vamos a dormir pronto.
Hotel Bintang House by Tobias
www.bintang-lodge.com
Móvil: 085237906259 y 081237616740
Café.bintang@ymail.com
Precios agosto 2012
7 habitaciones económicas con agua fría a 150.000 INR
3 habitaciones estándar a 300.000 INR
Obligatorio reservar en temporada alta