Las dos noches en Jasper dormimos en el B&B Balsam (75$ con desayuno y baño compartido). Muy bien todo.
Teníamos que volver y lo hicimos de nuevo por la Icefield Parkway. La idea era disfrutar de nuevo del trayecto y ver aquello que nos faltaba. La suerte fue que nos hizo muy buen tiempo en la ida. En la vuelta, el día fue más gris y lluviso por momentos. Paramos en las Athabasca Falls (por la Highway 93 A) e hicimos gran parte del recorrido del cañón del río.

Pese al mal tiempo, hubo una sorpresa de nuevo agradable. Volvimos a pasar por el Peyto y esta vez no tenía nieve el camino, pero empezaba a nevar y volvimos a disfrutar de un paseo especial. El lago se veía diferente, pero igual de especial.
También paramos en el Bow Lake y llegamos a Banff a tiempo de pasar por la 1A, la carretera paralela de la 1, menos transitada, con la sorpresa del primero de una serie de arco iris que nos acompañaron en los días siguientes. Es lo que tiene que llueva.
Después, fuimos a ver algunas de las “turistadas” que no habíamos visto todavía (la Góndola, las Hot Springs, llenísimas porque era fin de semana) y decidimos ir a descansar porque nos quedaban un par de jornadas especialmente duras y largas.
