5 de octubre de 2.011
En nuestro último día en Miami, decidimos ir a los Cayos y llegar a la parte más al sur de Florida. Fue un error, ya que se va por una carretera rodeada de agua a ambos lados, y lleno de lodazales y árboles y maleza saliendo del agua. Resulta que por ahí, vive mucha gente, por lo que la carretera, de unos 80 kilómetros, estaba plagada de semáforos. Total, que tras dos horas, no llevábamos ni la mitad de camino, por lo que decidimos dar la vuelta.
Empezamos el día desayunando en el hotel. Este era el comedor. Empezó a sonar la alarma y una voz grabada de mujer, decía que había fuego. Tras el susto inicial, vimos a los empleados del hotel que ignoraban la alarma, y uno nos dijo que un cliente estaba fumando en su habitación y había hecho saltar la alarma. Pero que no había fuego.

Imágenes del hotel.


Por la carretera de los Cayos.

El más cercano es Cayo Vizcaíno, pero sólo se accede mediante peaje. Cabe decir, que de todos los estados que llevamos cruzados, Florida ha sido el primero en el que hay peaje en las buenas carreteras.
Los otras carreteras, no es que sean malas, pero están plagadas de coches, y tienen algún que otro semáforo.
Llegando a Cayo Largo.

Parece mentira que casas como estas sigan en pie con la cantidad de huracanes que ha sufrido esta gente.




En la carretera hay carteles que te advierten de que te puedes encontrar un cocodrilo cruzando la carretera.

También tienen señaladas las rutas de evacuación en caso de huracanes.

Después de un gran atasco, vuelta a Miami.

Por la tarde, nos hemos ido a Orlando. Hemos escogido ir sin peaje, y el viaje ha sido eterno. Unos 400 kilómetros, rodeados de coches por todos lados. La cantidad de tráfico que hay aquí es descomunal. Esta zona está superpoblada.
Para los tres días que estaremos en Orlando, hemos reservado un Ramada. Buenos hoteles a buen precio.



Hoy por fin hemos comido pescado en un restaurante llamado "Red Lobster"

Para que no haya dudas, con la factura te explican como va lo de las propinas.




