Al levantarnos, vemos que el día está muy feo y con llúvia. El plan de este día es ir ya acercándonos hacia Sofia, haciendo parada en Lovech, Teteven y el Monasterio de Glozhene.
Después del desayuno, en la última planta del hotel, obsequiados con las magníficas vistas de la fortaleza Tsarevets y del rio Yantra, nos despedimos de Veliko Tarnovo y ponemos rumbo a Lovech. Tenemos en mente, visitar el puente cubierto (Pokritya most) sobre el río Osum.
Después de unos 100 kms, llegamos a Lovech, y el puente está nada más entrar en la población.

Enseguida, volvimos a la carretera buscando el pueblo de Teteven, a 72 kms de Lovech. El pueblo, situado a las orillas del río Vit. Personalmente, no le vimos mucho encanto, y dónde teníamos previsto comer, decidimos que lo haríamos en otro sitio. Así, hacia el siguiente destino, el Monasterio de Glozhene.
Nos costó más de lo que creíamos para llegar, porque al salir de Teteven, enseguida llegas a la población que da nombre al monasterio, el cual, lo ves arriba de la colina. Error, todavía te quedan casi 20 kms, por una carretera de difícil acceso para llegar a la cima. Y acostumbrado a ello, los únicos visitantes, mi mujer y yo. Sólo el ladrido del perro guardián te hace recordar que hay gente viviendo allí, porqué no vimos a nadie, y mira que paseamos por el monasterio.
Vistas:


Monasterio:

Ya siendo tarde, nos volvimos al coche para buscar un sitio para comer y lo hicimos ya en la carretera dirección a Sofia, antes de entrar en la autovía en la población de Yablanitsa.
Llegamos a la capital búlgara después de comer y buscamos el hotel, situado a las afueras. Una vez descansados, nos fuimos al centro, a pasear por el Bulevard Vithosa, dónde cenamos. Nuestra última noche en Bulgaria.