A las 7,00h nos recogió en el hotel una van para llevarnos hasta Ayutthaya. La contratamos en una de las agencias de Khao San por 250BTH.
Llegamos en aproximadamente una hora y media. Antes de llevarnos a la estación para dejar allí nuestro equipaje, el conductor aprovechó para llevarnos a un par de templos de las afueras: Wat Phu Khao Thong y Wat Lokayasutharam.
Nos dejaron en la estación y dejamos las mochilas en la consigna porque esa noche partíamos hacia Chiang Mai en el night Train y contratamos un tuk tuk para que nos hiciera un recorrido por los templos a los que queríamos ir. Aunque es una ciudad pequeña, hacer el recorrido entre templos a pie no es factible (están alejados los unos de los otros y el calor era insoportable) y la mejor opción es contratar un tuk tuk por horas (nos costó unos 100BTH por hora) o una bici.
Los templos de Ayutthaya son una maravilla. Los que más nos gustaron fueron el Wat Mahatat (famoso por su buda encajado en las raíces de un árbol), el Wat Phra Sri Sanpet (con sus tres grandes Chedis) y el Wat Yai Chai Mongkon.
Tras 4 horas pateando templos sin parar (nos los vimos todos!) y muertitos de calor, buscamos un sitio agradable para comer y descansar. El tuk tuk nos dejó en Tony’s Place, una guest house con restaurante que recomendaba Lonely Planet y que tenía una terraza genial. Recuperamos fuerzas y nos fuimos a dar un paseo por la zona centro. Además de los templos, Ayutthaya no ofrece mucho más, así que decidimos darnos un masajito y cuando empezó a irse el sol nos fuimos a la estación.
Por la tarde/noche no es muy recomendable andar paseando por la ciudad porque está plagada de perros callejeros que a estas horas salen en grandes grupos, y pueden ser agresivos.
La estación de Ayutthaya es pequeñita y curiosa. Por las vías igual te pasa un tren que una moto con 4 personas, que una señora con el carro de la compra. El tren nocturno se retrasa casi siempre, y terminó llegando hacia las 8 de la tarde.
Habíamos reservado dos literas en segunda clase con aire acondicionado (Ojo porque hace un frío tremendo, menos mal que llevábamos saco de dormir). Aunque teníamos reservadas dos literas, acabamos durmiendo los dos juntos en la cama de abajo, con mochilas incluidas! son bastante amplias y además tienen ventana (las de arriba no). En cada vagón de segunda clase hay unas 20 literas a cada lado de 2 camas cada una, con cortinas para cerrarte. Hay vagón restaurante para cenar y desayunar, y “permiten” fumar en los baños.
Es una gran opción para viajar hacia el norte. Ahorras una noche de hotel, el billete sale por unos 20 euros por persona y las vistas cuando amanece merecen la pena. (Pero ojo, recomendamos tener los billetes reservados con antelación porque las camas tienen mucha demanda).
Nos esperaban 14 horazas de viaje, así que nos tomamos un par de dormidinas y dormimos del tirón casi todo el trayecto!
