Todos los pueblos de España esconden algo digno de ver, todos los rincones de este país poseen un tesoro que vale al menos una visita. Una fiesta, un monumento, un paisaje o un plato que merece la pena el viaje para disfrutarlos. Solo hace falta...
Todos los pueblos de España esconden algo digno de ver, todos los rincones de este país poseen un tesoro que vale al menos una visita. Una fiesta, un monumento, un paisaje o un plato que merece la pena el viaje para disfrutarlos. Solo hace falta conocerlos para despertar el interés. Sin embargo, algunos lugares son afortunados y cuentan con más tesoros que la media. Ese es el caso de Olivenza. Sus habitantes tienen el privilegio de disfrutarlos y además, la suerte de que no sean demasiado conocidos como para que las invasiones de turistas les impida hacerlo con la tranquilidad que el ojo o el paladar necesitan para recrearse en todo lo que ofrece este singular pueblo de Extremadura. Estas son las razones que me motivan a escribir esta guía, para el que decida visitarla disfrute de ella como cualquier habitante de la “Vila”.
Hubiera sido imposible escribir el diario sin la ayuda de mi marido, quien se entusiasmó con la idea, y me hizo ver el lugar donde nací con los ojos del visitante, descubriéndome cosas que habían pasado inadvertidas para mí a fuerza de verlas todos los días.
UN POCO DE HISTORIA PARA SITUARNOS
Olivenza es un pueblo pacense de la zona conocida como “La Raya”. Se encuentra a 24 km de Badajoz por la EX-107 (buena carretera, aunque muy transitada) y a 27 km de Elvas (Portugal) por la EX-105 (bien en su parte española, regular en su parte portuguesa).
Aunque no sea necesario para disfrutar de sus calles, su cultura y sus gentes, si que hace falta un poco de historia para entenderlas.
Olivenza se fundó tras la reconquista de Badajoz (S XIII), aunque casi 70 años después fue cedida a Portugal. Desde entonces, salvo pequeños periodos de tiempo, perteneció a Portugal hasta la “Guerra de las Naranjas” (1801), que pasó a España de forma definitiva. Bueno, lo de definitiva es para los españoles, porque los vecinos portugueses la siguen reclamando, de manera que es considerada como un conflicto internacional sin resolver. Para la CIA, al mismo nivel que Gibraltar o Palestina, ¡con lo pacíficamente que se vive aquí!
Para saber más, la Wikipedia lo cuenta muy bien:
Así pues, la arquitectura, la gastronomía, las costumbres, incluso el habla de sus gentes está muy influenciada por su pasado luso, y no es difícil oír a los mayores del pueblo hablando portugués.
Muchas gracias por el diario Marimerpa!
Nos vamos a primeros de Noviembre a Badajoz y me ha venido muy bien tu diario , pues una de las cosas que queríamos visitar es Olivenza.
Te dejo mis 5 estrellas!
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En nuestro corto viaje por la provincia de Badajoz, hicimos una visita a Olivenza, que nos conquistó con sus ventanas enrejadas, las chimeneas alentejanas, la azulejería portuguesa en los pasos (pequeños altares) o iglesias… El paseo lo dimos acompañados por nuestros amigos extremeños, oliventina una de ellos, conocedores de su tierra ambos.
Visitamos 3 iglesias, comprando un bono que incluía las 3; dan una pequeña explicación: Capilla de la Santa casa de la Misericordia, con azulejos sobre escenas bíblicas y los actos de la misericordia; la iglesia de Santa maría del Castillo, en la Plaza de Santa María, frente a la Torre del Homenaje (no pudimos visitar el Museo etnográfico por estar cerrado), con su original árbol genealógico de Jesús; y, por último, la iglesia de la Magdalena, de estilo manuelino, donde nos unimos a una visita guiada que hizo la visita más enriquecedora. Aquí nos llamó la atención una escultura moderna de María Magdalena. Paseamos además por el Paseo de las palmeras, vimos la portada de estilo gótico manuelino del ayuntamiento, el foso que rodeaba el castillo, la Puerta de Alconchel, la Puerta del Calvario y la subida al Baluarte de San Juan…
Por la noche cenamos en el restaurante La Rala: tataki de atún, croquetas de ibérico, bacalao dorado, carne con alioli fundente y bacalao frito. Y acabamos en el bar Rockambola.