Para este día, que también era festivo en Alemania, teníamos previsto visitar un bunker de la WW2, hay un grupo sin ánimo de lucro (o así se venden) que mediante guías, te muestran cómo eran los bunkers en donde la población se escondía cuando sonaban las sirenas y tenían que ir corriendo a esconderse bajo tierra hasta que el peligro había pasado. Podía pasar una hora o un día, y tenían que subsistir bajo tierra el tiempo que durara el bombardeo.
Pues bien, en este museo bajo tierra, te muestran durante 90 minutos la manera que tenían de subsistir las mujeres y los niños (los hombres estaban combatiendo) bajo tierra durante todo ese tiempo.
El tour, como digo dura 90 minutos, cuesta 8€ (con descuento por tener la tarjeta de transporte ABC), siempre se está bajo tierra. Hay un guía en español muy bueno y no admiten niños. Así que nosotros nos dividimos en dos grupos (4 y 4) a las 10.30 y a las 12.30 para cuidar a las niñas. No es posible comprar las entradas anticipadamente, y el número máximo de personas son 64 en cada sesión. El lugar en cuestión está algo apartado pero vale la pena ir hasta allí. La parada de metro es Gesundbrunnen y el museo llamado Berliner Unterwelten está a la salida del metro. Muy fácil de encontrar
Son 90 minutos en los que te pones en la piel de toda la gente que vivía aterrorizada bajo tierra, ya que los bombardeos eran constantes y las sirenas sonaban habitualmente. Hay numerosos objetos de la época y el guía te va poniendo en situación en cada habitáculo. Te muestra como las mujeres de la época se las tenían que ingeniar para reciclar objetos para su quehacer diario, como transformar bombas en estufas o cascos de guerra en coladores para la comida. Además, se realza el valor de las mujeres supervivientes alemanas al ser las protagonistas de la retirada de escombros resultantes de los ataques.
También se muestra varios objetos de la conocida propaganda nazi, a cargo de Joseph Goebbels, el ministro de propaganda. Como utilizaban juegos tipo parchís o pancartas trucadas para hacer creer a la población lo que ellos querían. También es curiosa la historia de las tres velas. En cada pequeño habitáculo en donde estaban hacinadas de 20 a 50 personas había tres velas encendidas, la primera en el suelo, la segunda a la altura de la cintura y la tercera a la altura de los hombros. Se explicaba, que igual que en una mina, cuando falta el oxígeno, la primera vela en apagarse era la del suelo y la gente se debía poner de pie. Cuando la segunda vela se apagaba debían poner los niños encima de los hombros de las madres y cuando era la tercera vela la que se apagaba entonces era cuando podían abrir una puerta que comunicaba con otro habitáculo para que les entrara un poco de aire. Es decir, estaban encerrados como auténticos perros.
La verdad es que es una visita muy interesante y no apta para niños en donde las fotografías están prohibidas.
Al salir los dos grupos de la visita nos fuimos a comer fish & chips a una estación de tren en donde había una frutería de la cual necesitábamos reponer nuestra virtual despensa.
Después de comer y sin demasiado tiempo para relajarnos volvimos a coger el metro para ir al Reichtag en donde teníamos la entrada reservada.
El Reichtag es el parlamento Alemán, donde trabaja Angela Merkel (aunque este día era festivo y estaba vacío) y sobresale su cúpula de cristal construida por el arquitecto Norman Foster.
Para entrar al parlamento se debe reservar con mucha antelación ya que es gratuito y hay mucha gente que quiere subir hasta la cúpula. visite.bundestag.de/ ...sf?lang=en
Al pasar por el control subes con un ascensor hasta dicha cúpula en donde se puede ver el interior del parlamento (en un claro hecho de transparencia política, según Merkel) y subir por una rampa hasta lo más alto de ella, mientras una audio guía gratuita te va narrando lo que estás viendo a través de sus cristales.
Es una visita espectacular y vale la pena reservar con antelación para poder ver este hito de la ingeniería. En la cúpula hay numerosas fotografías del periodo de remodelación del Reichtag.
Para ir al Reichtag en metro se puede bajar en dos estaciones, ya que el parlamento está a medio camino entre las dos. Las estaciones son: Brandemburg Tor y Bundestag.
Al salir de la visita fuimos al museo de la Topografía del terror a los pies de lo que queda de muro de Berlín. Dicho museo está en la calle Niederkichnertrasse a medio camino entre las paradas de metro Kochtrasse y Potsdamer Platz.
El edificio, un antiguo fortín de la Gestapo muestra cómo funcionaba esta policía secreta del Furher y como se torturaba sin piedad a los que no eran afines a los nacionalsocialistas. La entrada es gratuita y hay taquillas free para dejar las chaquetas. No hay audio guías y los textos están en alemán y en inglés, pero las fotografías hablan por sí mismas.
Un lugar interesante en donde perderse media tarde. A las 8 (hora de cierre) salimos del museo (en el exterior también hay paneles con fotos) y nos vamos a Alexander Platz a comer a una cadena de restaurantes llamada Vapiano, está en una de las esquinas de dicha plaza y es fácil encontrar. Es un restaurante de comida rápida pero de pasta y pizza y está realmente muy bueno, totalmente aconsejable, además bastante económico, unos 10€ por persona. Son dos pisos de restaurante pero hay que ir pronto para coger sitio, sobre todo si como nosotros sois un grupo numeroso.
Sobre las 11.30 llegábamos al hotel totalmente extenuados y contentos por este día tan fructífero.