En nuestro quinto día de viaje, decidimos salir de Berlín y dirigirnos a Potsdam, conocida como la ciudad alemana de los emperadores. Cogimos el S7 y llegamos en unos 40’. En la estación nos decidimos por hacer la visita de la ciudad haciendo uso del Bus turístico. Como éramos un grupo nos sale por 12€ cada uno. La verdad es que hacía frío y fue una buena opción, pero hay que decir que Postdam es una ciudad muy grande y no basta un día para verla ni mucho menos.
Nuestra primera parada es el Puente de los Espías, utilizado para el intercambio de espías durante la Guerra Fría. La nieve y la ausencia de turistas daba al paisaje un matiz bucólico.
Después de recorrer panorámicamente, el Palacio de Cecilienhof, donde se reunieron Stalin, Churchull y Truman para repartirse Alemania, el curioso barrio holandés, el Palacio Sanssouci y otros palacios que fueron residencia de la dinastía Hohenzollern, decidimos bajar en el centro de la cuidad para comer. La calle peatonal más popular del casco antiguo está repleta de tiendas y restaurantes pero, alerta, son muy pequeños (4 mesas) y es difícil encontrar uno con capacidad para nuestro grupillo. Al final nos conformamos con una pizzería que ofrece generosos platos de pasta, lasañas, pizzas y ensaladas.
A las 17h salía el último bus turístico hasta la estación de regreso a Berlín. Antes, visitamos la Iglesia de San Nicolás y la Puerta de Brandergurdo de Postdam.
Sin perder tiempo, nuestra tónica en todo viaje, abandonamos Postdam y nos dirigimos al East Side Gallery, el mayor tramo que se conserva de los restos del Muro de Berlín, 1,3 kilómetro, la mayor galería de arte al aire libre del mundo. A lo largo del muro, se pueden ver cientos de graffitis de artistas procedentes de todo el mundo, que trataron de documentar mediante sus obras el cambio producido tras la caída del Muro de Berlín. Mediante sus obras expresan una gran sensación de euforia y esperanza por un futuro libre y mejor. A través de las pinturas, los artistas trataron de expresar sus protestas y mensajes como memoria de un momento histórico tan importante. Actualmente, se debate su derribo, surgiendo diferentes asociaciones y movimientos en su defensa y negativa al olvido.
Se pueden encontrar obras realmente buenas a lo largo del muro, pero resultan especialmente llamativas las pinturas del líder ruso Leonid Brezhnev besando a Erich Honecker, líder de la República Democrática Alemana, y la imagen de un Trabant (el coche utilizado en la Alemania oriental) atravesando el muro.
Como cada día, de nuevo se ha hecho tarde y hay que cenar antes de ir al hotel. Nos paramos en la estación al lado de “casa” en un Mcdonalds.