Creo que nos levantamos algo mas tarde, zumbándonos aun los oídos del espectáculo nocturno, aun con las pupilas contraídas y aun con el sustillo en el cuerpo, del aventuroso regreso.
Pero París no espera, ni se amilana ante nada; y aun teníamos mucho que ver, así que al desayuno, ración doble de todo, baterías a tope y palante nunca retroceder ni pa coje impulso.
De modo que dirección a Bir-Hakeim, donde cogeríamos el RER C, (3,25€/pers.) para ir a Versalles Rive Gauche.
El tren con doble piso, estupendo, el recorrido muy divertido y distraído, vimos las afueras de la ciudad y las campiñas del país.
Al llegar, solo tienes que seguir a la multitud, todos dirección a la entrada, aquello parecía un chiquero.
Eso si, había una serie de colas que tienes que respetar, primero a la izda. la de las entradas, al frente la preferente (PMP) y a la dcha, la serpiente enorme de personas para acceder, era Domingo, y estaba a tope.

Nos dividimos y asi mientras sacamos la entrada + suplemento para ver las Grandes Aguas, las señoras guardaban turno en la cola general.
Nos llovió como unas pocas veces, y enseguida escampaba.
Bueno, otro aspecto del viaje que quizás hubiera cambiado por pasar mas tiempo en la rivera del sena, o por Ile CIte..., no se... vista la Granja de San Ildefonso en Madrid, todos los palacios reales son muy parecidos.


Es cierto que Versalles es grandioso, y su pasillo principal te deja quieto por unos momentos, así como sus jardines son para avanzados en senderismo, pero para mi, me lo hubiera ahorrado.




Vistas todas las salas, pasamos a los jardines y las Grandes Aguas (fuentes en funcionamiento acompañadas de música), de 15:30 a 17:30 horas, bueno: nada del otro mundo, y nuestros pies no podían mas, así que cogimos el trenecillo interior (6,9 €/pers), para que hiciera el trabajo de nuestros pies..., aquello andando es imposible, las distancias son enormes y veíamos que no queríamos invertir todo el día, de modo que trenecito que te crió.
Pudimos ver Chateau Petit Trianon, Grand Trianon, el Grand Canal Chateau y de vuelta con el trenecito.



Salimos de allí sobre las 18:00 horas, sin comer, y nos dirigimos a Rive Gauche para tomar algo y salir para Paris antes de las aglomeraciones.
Siento decirlo, pero comimos en un Mc Donalds que esta frente a ala estación, mientras yo sacaba los tickets de vuelta en las maquinas y aquello ya estaba abarrotado.
Viaje de vuelta y a Paris, de Bir-Hakeim nuevamente hasta el hotel, para descansar y cambiarnos, la noche era una despedida a gusto, nuevo homenaje al cuerpo.
Cena reservada por internet, en "Ciel de Paris", a las 22:00 horas.
Salimos del hotel dirección Montparnasse B.V, y a la Torre Montparnasse, teníamos previsto subir al atardecer para ver las panorámicas que ofrece su ultimo piso, pero se nos hizo tarde y llegamos para la cena.

Ascensor supersónico, que nos subió 56 pisos en solo unos segundos.
El restaurante recién reformado, era "espectacular", y sus vistas bien resumen su nombre, todo París a tus pies, incluida la Torre Eiffel, que esta " firmes" frente a ti, para darte las 22:00h en punto con su juego de luces... todo perfecto.
Nos recibieron muy amablemente y nos indicaron, en ingles, que aguardáramos unos minutos para ubicarnos en una buena mesa.

Así fue, en un piso elevado, donde teníamos la Torre frente a nosotros y una decoración y ambiente que bien valen lo que pagas... jeje
Es una vez en la vida, y asi nos lo planteamos, aunque como en "Le Train Bleu", nos acogimos a "Menu", que también estaba disponible, y salíamos creo recordar que a 130€ la pareja. Eso si, se encargaron de engrosar la cuenta ofreciéndote un aperitivo, probar un Champagne Pink especial, bueno dijimos...., jeje la botellita rondaba los 100€.
El camarero en ingles me la coló bien, y ante aquello le pedí que si algún camarero hablaba español, y asi fue, se acercó una chica que se defendía en español, y a ella le pedimos en condumio.
Bueno la cena inmejorable, los platos deliciosos y únicos creo, el ambiente inmejorable, dos parejas, nuestro lazos de amistad, y Paris como telón de fondo.

Quizás en pareja única hubiera sido aun mas romántico, pero como os decía que al 14 de Julio, al Moulín Rouge y a Versalles NO volvería, a "Ciel de París" si que volvería, es mas quiero volver.
Pedimos un Borgoña creo recordar, y aquello remató la faena.
Y tras las fotos de rigor y abrazar con la mirada una y otra vez todo París iluminado a tus pies, cogimos el ascensor, a muy pesar nuestro, que nos devolvió a la realizad en otros pocos segundos. Así es la vida... lo bueno dura poco; pero también dicen, lo bueno si es breve, dos veces bueno.-
Metro en Montparnasse Bienvenüe y pa la cama a seguir soñando despiertos..