Después de pasar la primera noche en Nairobi, ya bien descansados (se agradece, el vuelo es largo) fuimos al aeropuerto Wilson de Nairobi donde cogimos una avioneta para coger el vuelo que, previamente nos había reservado Mariola: ir a Masai Mara, aeródromo de Mara North. Cheetah Mara Camp está en la zona de conservación Mara North, en la zona occidental de Maasai Mara. Habíamos leído que esta zona estaba menos saturada de turistas en temporada alta, y no nos equivocamos.

Llegar a Maasai Mara y ver ya desde la avioneta tanta cantidad de vida salvaje y el espectacular paisaje de una llanura inmensa, inabarcable, que se funde con el horizonte… y con esa luz ya sobrecoge!! Empiezas a notar la llamada de África!


Tuvimos mucha suerte con los compañeros de viaje, otras dos parejas de españoles cada una con un niño; compartimos muchos momentos de emoción con ellos en los safaris.
El recibimiento fue como el resto de la estancia INMEJORABLE. Nos tomamos un aperitivo con Jorge y Mariola, nos presentamos, echamos las primeras risas… y salimos de safari, ávidos de ver lo que África nos iba a regalar ese día (dicho en palabras de Jorge).
Nos pusimos en marcha… y nada más salir del camp, empezamos a ver animales

Enseguida llegamos a la zona de la Reserva de Maasai Mara, entre espectaculares paisajes.

y entramos a la reserva por la puerta Musiara.

En nuestros safaris nos encontramos con muy pocos coches, casi todo el tiempo estábamos solos en la inmensidad de la sabana ¡Qué gozada!

Nosotros estábamos alucinados con la cantidad de vida salvaje y, a nuestro paso, veíamos infinidad de animales y a su vez ellos también nos miraban… no se puede describir con palabras la emoción cuando un animal salvaje está a tu lado y te mira ….
Nos miraban los facóqueros

Nos miraban las impalas.


Nos miraba el búfalo.



Y nos miraba la cebra, dejando de rascarse a nuestro paso


Y los suricatos

El antílope de agua, en este caso una hembra

Y el topi, acompañado de un facóquero


A la hora de comer parábamos a tomar un picnic en medio de la sabana, en una zona segura escogida por Jorge y los masais (con sillas y mesa con mantel).

Y después, enseguida nos encontramos con una leona que acababa de cazar

Y vimos a un hipopótamo, imponente, en medio de la laguna verde, que abrió la boca a nuestro paso enseñándonos los dientes ¡Vaya! Los masais cuentan que no temen demasiado a los leones pero sí a los búfalos y, sobre todo, a los hipopótamos.


Volvimos a ver más leonas, esta vez en pareja
[/url]Y, acompañados por las leonas vimos la puesta de sol


Y llegamos de nuevo al campamento donde nos esperaba Mariola, encargada de que todo estuviese perfecto a nuestra llegada. Una opípara cena nos estaba esperando… amenizada con la voz de Peter, cantando con su suave voz canciones masais
Después de la cena nos quedábamos todos tomando algo y comentando las experiencias del día frente al fuego de la chimenea. Nos esperaba la primera noche y el primer despertar en Maasai Mara. Nos preguntaron a qué hora queríamos que viniesen los masais a traernos el primer café a nuestra tienda, dijimos que a las 8 de la mañana.