Y a las 8 nos trajeron el primer café a la habitación que disfrutamos en la maravillosa terraza de la tienda viendo el río Mara y los hipopótamos.
[/url]Después, el desayuno buffet con fruta, embutido, huevos, tortilla… en la relajante terraza del campamento Cheetah.
[/url]Y ya, preparados, cada uno en su coche para disfrutar de lo que África nos quisiese regalar ese segundo día….
Pero antes de salir de safari, fuimos a ver las huellas de los leones que habían estado la noche antes merodeando por el campamento ¡menos mal que estaban los masais día y noche vigilando!
[/url]A nuestro paso el imponente paisaje de la sabana, con animales grandes
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[/url]Y pequeños, también dotados de gran belleza como el abejaruco
[/url]Vimos una escena de caza… una leona escondida tras los arbustos para sorprender a los ñus a su paso por un lecho medio seco de un río, es sorprendida y escapan
[/url]pero ella no renuncia a seguir cazando y acecha y captura a una cría de ñu rezagada de su rebaño.
[/url]Más adelante, una manada de leones comiendo, primero habían comido las hembras adultas, ahora les tocaba el turno a los cachorros de la manada y es impresionante la que lían cuando comen, no dejan de gruñirse, se pelean… algunos, los más pequeños, llegan a meter la mitad de su cuerpo dentro de los restos de la presa para “rebañar bien”
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[/url]Una leona de la manada ve un ñu solitario a lo lejos y se dispone a acecharlo… acaban de comer pero no desprecian ninguna presa asequible…
[/url]El ñu la ve, ha sido descubierta y renuncia correr tras él, tras la pérdida del factor sorpresa disminuyen las posibilidades de éxito. ¡Lástima! Hubiera sido una bonita escena de caza y nosotros estábamos esperando con el coche en el medio de los dos. Pero, bueno, hemos visto la imagen de la leona preparada para cazar ¡qué preciosa estampa!
Y después vuelve tranquilamente con su manada que sigue comiendo y pasa entre los coches como si nada… para regocijo y sorpresa de los espectadores que no pierden la ocasión de fotografiarla.
[/url]Después vimos un ñu mamando
[/url]Y quizás el más bello de los big five, un leopardo descubierto por el ojo infalible de los masais de Cheetah, que nos estaba esperando “posando” en un tronco
[/url]Estuvimos un buen rato viéndolo embobados, sólo estábamos nuestros 3 coches y dos más de otro camp, que enseguida se fueron. Era una hembra y estaba tan tranquila mirándonos, no le molestábamos en absoluto. Esta mirada sí que impresiona.
[/url]Después de un rato, se puso de pie mirando fijamente y salto rápidamente del tronco pasando al lado de nuestro coche, había visto algunas cebras rezagadas de la manada y se acercó evaluando su presa.
[/url]Las cebras la vieron y empezaron a gritar ¡menudo estruendo! ¡Cómo se avisan! Se salvaron por prudentes y la hembra de leopardo se alejó rápidamente.
Al salir de vuelta hacia el camp, vimos los rebaños de miles de ñús y cebras moviéndose rápido, ese día no habían cruzado pero Jorge dijo: “Mañana los veremos cruzar, os lo aseguro, veremos el cruce”. Y nosotros confiábamos completamente en ello.
De vuelta al campamento, África nos regaló otra puesta de sol perfecta
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