Sin muchas ganas de pegarnos la paliza de coche ni madrugar, nos levantamos tranquilamente, y fuimos bajando hacia Port Douglas parando en algún mirador. Nos sorpendió ver sombrillas en la playa de Port Douglas y mucha gente bañandose.

Seguimos hacia Cairns y paramos en Yorkeys Knob, menuda decepción en comparación con Palm Cove o Clifton Beach que están cerquita. Allí paramos a comer algo y enseguida nos fuimos.
El hotel que habíamos reservado era el Cairns Queens Court. No nos gustó demasiado. Fuimos andando hasta la piscina y nos dimos un baño. A la hora de cenar fuimos a los mercados nocturnos que abren desde las cuatro y media de la tarde. En la entrada tiene los restaurantes y luego varios puestos de ropitas, souvenirs, hasta masages. La mayoría de los puestos están atendidos por orientales. Nosotros cogimos un take away, el más grande de 14,50 dólares cada uno y lo llenamos bien de comida, no se cerraba ni la tapa, allí nos comimos la mitad y lo que sobró lo guardamos para comer al día siguiente.

Camino al hotel oíamos un ruido de pájaros muy fuerte y para nuestra sorpresa vimos que no eran pájaros sino murciélagos de tamaño de palomas. Turistas como nosotros se paraban a observarlos.
Combinado Australia y Nueva Zelanda por libre