Sabíamos que Nikko era bonita, pero estábamos equivocados. Es preciosa!
Nikko no es una ciudad como tal, ya que no encontraréis edificios ostentosos, rascacielos, ni nada por el estilo. Es una pequeña localidad en medio de la montaña, que se divide en 2 zonas: El pueblo y los templos; y el Lago Chuzen-ji junto las cascadas Kegon.
La ruta a seguir hoy será:

Llegamos en tren a Nikko desde Tokyo, vía Shinkansen y JR Nikko Line. Una vez en la estación, cogemos un taxi hasta el Puente Shinkyo. No deja de ser un puente, por el que hay que pagar para pasar, pero es precioso.


Cruzamos la carretera y enfilamos montaña arriba, a la zona de los templos. Hay muchos, así que recomiendo que seleccionéis cuáles queréis ver, sobre todo si luego queréis ir a las cascadas.
Andando por la montaña, rodeado de libélulas y abejas inmensas, llegamos a una puerta Torii que nos da paso al Templo Rinnoji. Seduce la pagoda de 5 pisos, que se alza junto a los árboles, junto al templo. Majestuosa.

Varias zonas del templo estaban siendo reformadas, así como la fachada del Templo Toshogu, pero pudimos acceder a todas ellas por dentro. Las fachadas son detallistas a más no poder, con grabados preciosos y detallados.

Seguimos andando por una calle sin asfaltar, llena de farolas típicas japonesas, hasta encontrarnos con otra puerta Torii que da paso al Templo Futarasan. Allí aprovechamos para comprar algún que otro amuleto en la tienda-souvenir que hay.


Una vez visto el templo, totalmente recomendable, recorremos calle abajo camino al bus que nos debe llevar a las cascadas, pero de camino nos paramos en el Museo de los Tesoros de la familia Tokugawa. Recomendable cien por cien!

Lo primero que hacemos cuando llegamos a la zona de las cascadas es comer; encontramos un restaurante regentado por un matrimonio anciano y salimos más que satisfechos.

Ya con el estómago lleno, nos dirigimos a las cascadas... 200 metros de salto de agua! Imponente. Por unos pocos yenes coges un ascensor que te lleva abajo y se puede observar con más detalle y mucho más cerca.

Una vez vistas las cascadas, damos una vuelta por el Lago Chuzenji.

Cogemos el bus de vuelta a la estación JR de Nikko, y de vuelta a Tokyo. En total, una hora y media de camino, más o menos.
Esa noche decidimos no buscar dónde comer y nos vamos al McDonald's más cercano. Después de una buena hamburguesa, al hotel y a descansar.