Hoy nos levantamos decididos a patearnos Viena, a conocer por fin una de las capitales imperiales más famosas y sumergirnos en su ambiente navideño con mercadillos por todas partes. Así pues pusimos rumbo al centro de Viena y nuestra primera parada fue su gran Catedral de San Esteban con sus impresionantes tejados de colores formando mosaicos, su interior es igual de enorme y llama mucho la atención el juego de luces que hace que sus vidrieras inunden de color todo su interior.

Desde la plaza de la catedral nos dirigimos hacía la columna de la peste que fue erigida para dar las gracias por el fin de la peste en 1679. Se encuentra en mitad de una de las calles más comerciales de Viena. Muy cerquita de ésta también está el reloj Ankeruhr , a medio día las figuritas que componen el reloj desfilan por él.

Más tarde nos acercamos a la Rooseveltplatz a ver la imponente Votiv Kirche o Iglesia Votiva, la Universidad de Viena y la plaza del Ayuntamiento con su gran mercadillo navideño, el más grande que habíamos visto hasta ahora, lleno de puestos pero también de atracciones para los más pequeños, a parte de toda la decoración que hay en los árboles del parque de delante del Ayuntamiento.

Por la tarde comenzó a llover así que dejamos nuestro paseo y disfrutamos del mercadillo, mañana sería otro día y aún quedaba mucho por ver en Viena.